Algo valioso que aprendí de mi madre: “No dejes que nadie te defina, defínete tú misma”

Con más de 35 años en IBM, su actual CEO —Ginni Rometty— ha visto las interioridades del tradicional “gigante azul” desde numerosas perspectivas. Sin embargo, tiene puesta la mirada en la innovación definitiva para la raza humana, que vendrá de la mano de la inteligencia artificial con nombre propio: Watson.

Virginia Marie Rometty cruzó la puerta de IBM por primera vez en 1981 como ingeniera de sistemas. Quién le iba a decir a la enérgica joven, que acababa de graduarse con honores dos años antes en Ciencias Aplicadas por la Northwestern University, que iba a acabar dirigiendo la compañía.

Nacida en 1957, tuvo que ver de joven cómo su padre abandonaba a la familia y su madre tuvo que hacerse cargo, sola, de los cuatro hijos. Así que su madre encontró un trabajo, volvió a estudiar para tener más posibilidades. Esta vivencia impactó mucho en la joven Ginni que, desde entonces, ha perseguido sus metas con una dedicación excepcional. En IBM ha sido responsable de las áreas de ventas, marketing y estrategia. En 1991 pasó al grupo de consultoría y fue la principal impulsora de la adquisición de Price Waterhouse Coopers Consulting en 2002, por la friolera de 3500 millones de dólares, en la operación de servicios más grande realizada hasta el momento.

En 2009 se convirtió en vicepresidenta sénior de Ventas, Estrategia y Marketing, y comenzó a dirigir a IBM hacia los negocios de cloud y de analytics. Dos años más tarde, Sam Palmisano le dejó los puestos de presidente y CEO y, a finales de 2012, se añadió el de presidenta del consejo de administración, de tal forma que, ahora, Rometty sustenta el trío completo del poder en IBM.

Defensora de Watson desde hace años (el proyecto de inteligencia artificial de IBM, que en 2011 ganó a dos contrincantes humanos en el programa televisivo de preguntas y respuestas Jeopardy), Rometty ha impulsado a todo el grupo para que encuentre aplicaciones comerciales en torno a la tecnología de Watson. Todo ello se está llevando bajo el paraguas llamado cognitive computing y, según Ginni Rometty, “no va a sustituir al ser humano, sino que se convertirá en la próxima extensión del mismo”. Desde luego, si lo dice ella, que está en la lista de las 50 personas con más influencia del mundo de Fortune desde hace diez años, algo de verdad habrá.

Pero no todo son luces para la CEO de IBM. A pesar de que, en noviembre de 2016, Ginni Rometty le escribió una carta al entonces presidente electo Donald Trump con sugerencias sobre cómo IBM podía colaborar con el Gobierno, a finales de este verano abandonó el consejo de empresarios sobre estrategia y producción en el que la Casa Blanca se apoyaba. De todas formas, este órgano estaba sufriendo una desbandada de numerosos CEO por desacuerdos con las políticas aplicadas. Aunque IBM se ha mantenido neutral en el terreno político (en palabras de la propia Rometty: “Hemos trabajado con todos los presidentes americanos desde Woodrow Wilson” [1913-1924]), ahora intenta mantener el delicado equilibrio entre no enfadar al Gobierno, con el que tiene contratos millonarios, y tampoco alinearse con muchas de las políticas que se están sucediendo.

En el plano interno, Rometty tiene sus desavenencias con el consejo de administración por pedir un aumento salarial del 60% para este año, cuando IBM lleva 21 trimestres consecutivos con descensos en las ventas. Aun así, o precisamente a causa de ello, la CEO ha anunciado que contratará a 25 000 personas a lo largo de los próximos cuatro años. Está claro que tiene la vista puesta en reforzar el brazo de IBM que se dedica a la inteligencia artificial. Rometty predice unos enormes beneficios si IBM sigue en este camino. Sin duda, el potencial está ahí, esperando. Falta ver si el tiempo le da la razón.

¡Elemental, querido Watson!

Esta es quizá la primera frase en la que uno piensa cuando escucha el nombre del proyecto de inteligencia artificial y comprensión de lenguaje natural de IBM. Sin embargo, el apelativo no tiene nada que ver con el ayudante de Sherlock Holmes, sino que hace referencia al primer CEO de IBM, Thomas J. Watson. Su primera utilización en el mundo real fue en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center, donde toma decisiones en la coordinación del tratamiento del cáncer de pulmón. Actualmente, la mayoría de las enfermeras siguen las indicaciones de Watson.

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