La metamorfosis de la transformación digital

Industria 4.0 e IoT

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De acuerdo con una de las últimas publicaciones de BVEX (business value exchange), IDC define la transformación digital como una metamorfosis constante, en la cual cada empresa busca adaptarse mediante diversos cambios indicados por las necesidades de sus clientes o las exigencias del mercado. Puro darwinismo para sobrevivir en un mundo donde la competencia es global y puede venir desde cualquier frente no previsto.

Para ubicar un poco aquello que caracteriza al nuevo mundo digital, podemos valorar una serie de aspectos. Entre ellos podemos destacar algunos como, por ejemplo, la ubicuidad temporal y espacial de la digitalización, tanto en lo que se refiere a las máquinas como a las personas, con el IoT presente en multitud de dispositivos de venta, producción, mantenimiento y conexión continua de los actores clave en la toma de decisiones. Muchos dicen que el mundo digital supone una extensión del cerebro humano y de nuestra forma de pensar, recordar y analizar. En la historia de la humanidad solo podríamos compararlo con la aparición del lenguaje, de la escritura y, posteriormente, de la imprenta.

Además de esto, también hay que tener en cuenta el concepto de en tiempo real cuando hablamos de la respuesta o de la toma de decisiones. Incluso manejando un océano de datos, nos podemos olvidar de los procesos batch nocturnos; en el nuevo mundo digital, el día siguiente es demasiado tarde.

Por último, es necesario mencionar la tremenda facilidad de uso de la tecnología, con una curva de aprendizaje minimizada. Con la irrupción de los millennials, la experiencia de usuario no puede ser menos que excelente e intuitiva.

Para los millennials, la experiencia de usuario solo puede ser excelente e intuitiva

El nuevo paradigma

El entorno empresarial actual nos hace pensar que la adopción de  tecnologías que permiten el salto a la nueva era digital, como es el caso de SAP HANA, ya no es una alternativa sino una necesidad. Las empresas que abrazan el mundo digital lo hacen con el objetivo de reinventarse a sí mismas, y de crear nuevos modelos de negocio que les permitan diferenciarse del resto, tomando mejores decisiones y de forma ágil.

Desde hace tiempo, todas las innovaciones tecnológicas, y las relacionadas con la mejora de procesos, SAP las está desarrollando sobre la plataforma HANA. De esta forma, si una empresa quiere sacar todo el partido a su inversión SAP, es ineludible el salto hacia HANA y S/4 como el nuevo paradigma.

Ante la tormenta perfecta digital, con la movilidad, el cloud, big data, IoT, y otras tantas cosas que vendrán, SAP ha puesto en el ojo del huracán a su nueva infraestructura in-memory.

Pero, quizá, una de las características que habría que destacar es que S/4 HANA ofrece una experiencia de usuario mejorada, que “engancha”, integrando la información de contexto necesaria en cada momento y en tiempo real. Adicionalmente, hace posible la comunicación fluida entre las diferentes áreas de negocio o agentes externos con herramientas del tipo “red social”.

De hecho, la continua comunicación en modo “muro” es algo que también están demandando los nuevos consumidores de tecnología, muchos de los cuales ven el correo electrónico como una herramienta del siglo pasado.

La colaboración entre departamentos heterogéneos, de diferentes países y husos horarios y de distintos bagajes culturales, es lo que también caracteriza a los entornos empresariales actuales. Lo que tienen en común todos estos usuarios, con costumbres e historia desiguales, es la forma de comunicarse, a través de herramientas como Facebook o Twitter. Y eso es lo que esperan también en su trabajo diario.

Una de las lecciones más importantes es que hay que poner el foco en las personas

Las personas

Evidentemente, SAP S/4HANA es algo más que un ERP, ya que, además de abarcar todo el abanico de los procesos de gestión de una empresa, los conecta con el nuevo mundo digital. Esta característica la convierte en una plataforma destacable por su potencia en el procesamiento de la información, su simplicidad de uso y su capacidad para integrar los procesos analíticos de la base de datos con los transaccionales; y todo ello de forma casi instantánea.

En los años del cambio de milenio, en muchas empresas se acometieron proyectos de integración de sistemas, procesos y sociedades mediante la implantación de un ERP. Y en la mayoría de las ocasiones la opción elegida era SAP.

El objetivo principal de aquellos proyectos era tener un sistema robusto, que mediante la integración de procesos permitiese en última instancia la consolidación de resultados de forma fiable y en un tiempo mucho más reducido.

Digamos que el destinatario final del proyecto era el responsable de finanzas o CFO (chief financial officer), y la experiencia de usuario quedaba relegada a un segundo plano. En la nueva era digital, los proyectos se centran mucho más en esa experiencia de usuario final, ya que la toma de decisiones se ha extendido hacia abajo en la mayoría de las empresas y son los mandos intermedios los que toman muchas decisiones claves para el negocio.

De hecho, una de las grandes lecciones que nos está dejando esta transformación digital es que hay que poner el foco en las personas, porque, al final, detrás de clientes, proveedores y empleados siempre hay personas, con sus expectativas, preocupaciones y ambiciones. Lo que caracteriza esta nueva revolución tecnológica es que pretende ser una extensión natural de la más fabulosa de las redes: nuestra red neuronal.

El siguiente paso

Hoy todos tenemos la imperiosa necesidad de tener el móvil cerca. La dependencia del mundo digital es absoluta, tanto para las empresas como para las personas, y la seguridad informática es, sin duda, uno de los nuevos trabajos que cobrarán cada vez más relevancia.

Pero lo más interesante surge cuando nos hacemos la siguiente pregunta: ¿cómo serán los sistemas de gestión empresariales dentro de diez años? Hasta ahora, nos han permitido automatizar muchas tareas tediosas y monótonas, pero será cada vez más común que sean algoritmos, y no personas, los encargados de tomar ciertas decisiones. La irrupción de la inteligencia artificial es una de las facetas de la nueva transformación digital, que probablemente será la que en un futuro tenga mayor impacto en nuestras vidas personales y profesionales.

Quizá este sea el nuevo reto para SAP: incorporar inteligencia autónoma a sus sistemas, porque, como bien decía un anuncio, la potencia sin control no sirve de nada.

Como lección aprendida, después de esta panorámica sobre el escenario actual, podríamos dar como consejo el fomento de nuestro lado más creativo e imaginativo como profesionales, porque ahí las máquinas tardarán bastante más en llegar.