La sostenibilidad, la innovación en el ámbito social o la búsqueda de la eficiencia energética no deberían ser solo acciones filantrópicas. Para que realmente arraiguen en el corazón de las organizaciones —y guíen sus decisiones estratégicas— deben tratarse como iniciativas que impactan en el negocio, en la rentabilidad económica, creando valor compartido con la comunidad o el medioambiente.
Sobre este enfoque hacia la creación de proyectos de impacto social, pero que derivan en un retorno económico, hemos hablado con María Pérez Ortega, EC Innovation Programme Manager en Inetum. De hecho, “apoyar a sus clientes en su responsabilidad social como una empresa B2B2S (Business to Business to Society)”, es uno de los pilares sobre los que se está basando la nueva etapa de Inetum, a raíz de la llegada de Jacques Pommeraud al frente del Grupo en marzo de 2023.
El desarrollo de iniciativas que buscan un impacto social o medioambiental debería estar ligado a un retorno económico
Como suele ocurrir en este tipo de empresas, Inetum cuenta con diferentes iniciativas que buscan un impacto puramente social, ligadas a acciones como el voluntariado de sus empleados, basuraleza, participación en el banco de alimentos o el fomento de las vocaciones STEM en las niñas.
Pero la participación y el desarrollo de iniciativas que buscan obtener un impacto social o medioambiental podría, y debería, estar ligado a un retorno económico. Es el caso de algunos desarrollos que se están realizando desde el área de Innovación de Inetum, utilizando tecnologías GenAI para, por ejemplo, optimizar el entendimiento de los pliegos en una licitación y entender a qué ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) tienen que dar respuesta.
“Esto facilita la labor a nuestros equipos a la hora de asegurar que la oferta que enviamos tiene en cuenta esos ODS; y también permite asegurar que el cliente, a través de Inetum, va a cumplir con esos requisitos”.
Integrar la innovación
Una de las líneas claras para el desarrollo de estos proyectos es la participación en los programas marco de la Unión Europea, que están financiados en un 70% por este organismo y en los que Inetum invierte para adquirir conocimiento y desarrollar tecnologías relacionadas con la eficiencia energética, la acción social, el diseño participativo de espacios urbanos, etcétera.
“De hecho, durante el último año del proyecto tenemos una tarea específica: el retorno de la inversión. Ahí generamos los modelos de negocio y tratamos de poner este tipo de soluciones dentro de nuestro offering. El objetivo es posicionar a Inetum como un proveedor de tecnologías que consiguen que nuestros clientes sean más sostenibles”.
Una de las herramientas en las que se basa el equipo de innovación de Inteum son los denominados FabLabs, un entorno físico y virtual centrado en la exploración, el descubrimiento y la creación de soluciones innovadoras.
“Actualmente contamos con siete FabLabs, en los que realizamos sesiones de cocreación que facilitan la confluencia entre los retos empresariales de nuestros clientes y los bloques tecnológicos resultantes de nuestra investigación”.
“El objetivo es que todo esto termine formando parte de un producto propio, con propiedad intelectual de Inetum»
De estos FabLabs han surgido todo tipo de aplicaciones en proyectos reales, como la lectura automática de currículums y su categorización, o la ya citada detección de acciones ligadas a los ODS en los pliegos de una licitación. También han hecho pilotos en hospitales para predecir, por ejemplo, si un paciente se puede caer dependiendo de la postura que tengan en la cama, o detectar objetos que están en medio de un pasillo y que puede molestar el paso de una camilla.
“El objetivo es que todo esto termine formando parte de un producto propio, con propiedad intelectual de Inetum. Es una inversión que hace la compañía para que el conocimiento o el producto resultante se ponga en manos de las unidades de negocio y vean cómo encaja con las necesidades específicas que tienen nuestros clientes”.
Para potenciar aún más este modelo, uno de los objetivos del área de Innovación de cara a 2025 es desarrollar lo que denominan “ecosistema digital”, centralizando las conexiones que ya tienen con universidades (a través de becas de investigación), asociaciones (GaiaX, Alastria…) o startups.
Innovación e impacto social
En cuanto al retorno, es un aspecto que van a empezar a medir a partir de este nuevo año. Según comenta María, “sí sabemos, por ejemplo, el número de propuestas que llegan a los clientes, pero no tenemos un KPI que defina el impacto que ha tenido esa parte dentro de la propuesta, si este aspecto ha sido relevante o decisivo. Si lo que hemos aportado ha supuesto un aspecto diferencial en la elección del cliente”.
En este contexto se han desarrollado proyectos ligados a áreas como salud, seguridad, eficiencia o industria 4.0, e Inetum ha participado en ellos ya sea como socio tecnológico o incluso liderando el consorcio.
“Por ejemplo, hemos liderado proyectos como ProTego (ayudar a los usuarios de sistemas de atención médica a abordar los riesgos de ciberseguridad) o BlueBird (optimizar la eficiencia energética de los edificios); y en el proyecto PROTECT-CHILD (tratamiento personalizado en trasplantes pediátricos a través de diferentes tecnologías), que lo lidera la UPM, Inetum participa con la plataforma de data”.
Uno de los hándicaps de estas iniciativas europeas es que, al tener un componente tan importante de innovación, suelen ir por delante de lo que el mercado requiere o puede adoptar, salvo para entidades que estén muy al día en cuanto a tecnología y en entornos donde la regulación no plantee retos adicionales.
“Por ejemplo, si hablamos de flexibilidad en los mercados energéticos, en España no existe la libertad suficiente para hacer lo que planteamos, Francia no lo tiene implementado o, en Grecia, ni siquiera hay una base suficiente de smart meters para monitorizar los consumos eléctricos”.
Green Solutions
Una de las áreas que más se están desarrollando en este tipo de proyectos es la ligada a las green solutions, y ahí destaca la iniciativa RENergetic, un proyecto cofinanciado por la Unión Europea mediante el programa marco H2020. Básicamente, se trata de generar islas urbanas energéticamente eficientes, con una producción y un consumo local. Basado siempre en fuentes renovables, la energía proviene de tecnologías relacionadas con biomasa, fotovoltaica, eólica o incluso por exceso de calor de una fábrica cercana.
Se han realizado pilotos en tres ciudades europeas —Gante (Bélgica), Poznan (Polonia) y Milán (Italia)— y en diferentes contextos: un barrio residencial, un campus universitario y un hospital respectivamente.
“Son contextos muy diferentes, pero, con el mismo sistema de modelización de los assets energéticos, somos capaces (mediante el uso de IA, forecasting de demanda y de producción, etcétera) de hacer que la curva de consumo se corresponda con la de producción. Se trata de conseguir un barrio o distrito energéticamente eficiente”.
«Con el mismo sistema de modelización de los assets energéticos, somos capaces de hacer que la curva de consumo se corresponda con la de producción»
Uno de los más interesantes es el proyecto New Docks, desarrollado en la ciudad de Gante (Bélgica), mediante el que se reconstruyó una zona que estaba ocupada por muelles, junto a una fábrica de detergentes, todavía activa. Básicamente, se buscaba la viabilidad de integrar el tratamiento descentralizado de aguas residuales con otras tecnologías sostenibles, como la calefacción urbana de cuarta generación basada en acuatermia y calor residual industrial de baja temperatura (proveniente de una fábrica cercana), o la recuperación de recursos y sistemas inteligentes de energía renovable.

Cuando esté plenamente implementado, el distrito será un ejemplo de economía circular, con la reutilización anual de más de 30.000 m³ de agua dulce (>90% del consumo total) o la recuperación de más de 750 MWh de calor residual. Además, se han instalado paneles solares fotovoltaicos en los tejados, optimizando el consumo de energía mediante el almacenamiento, redes de información y monitorización de datos, y el uso de algoritmos de sistemas de gestión de energía inteligentes (EMS).
“De este modo, cuando alguien compra ese apartamento, sabe que, en principio, no va a pagar por el calor, que podrá disfrutar de puntos de carga gratuitos para vehículos eléctricos… pero también que se van a aplicar una serie de esquemas de flexibilidad de demanda que cambiará la mentalidad que tenemos respecto al consumo energético”.
Regeneración verde de zonas urbanas
Otro ejemplo de las iniciativas que se pueden desarrollar es el denominado ReGreeneration, un proyecto cofinanciado por la Unión Europea mediante el programa marco Horizonte Europa que cuenta con un consorcio público-privado en el que Inetum actúa de coordinador. Se han marcado tres objetivos estratégicos: la transformación verde de áreas urbanas, la regeneración de barrios desfavorecidos y la mejora de la resiliencia climática.
Esta iniciativa se desarrollará en nueve ciudades europeas, cuatro de ellas actúan como líderes: París (Francia), Barcelona (España), Alverca (Portugal) y Bucarest (Rumania); y cinco de ellas replicarán estas soluciones: Roma (Italia), Gante (Bélgica), Liubliana (Eslovenia), Segrate (Italia) y Lappeenranta (Finlandia).
ReGreeneration promueve la transformación verde de áreas urbanas, la regeneración de barrios desfavorecidos y la mejora de la resiliencia climática
En estos proyectos se utilizarán tecnologías como digital twin para una representación virtual de áreas específicas; la inteligencia artificial para mejorar la comprensión del entorno visual; o la realidad virtual (VR) y aumentada (AR) para facilitar la participación pública en el proceso de diseño y planificación. Esto es importante porque todas estas actuaciones tienen que ir acompañadas de una educación social. Hacer que, de verdad, se entienda el valor que aporta, el coste que conlleva…
“Junto con otros socios, en Inetum nos encargamos de la creación del gemelo digital, así como del desarrollo de una lista de las posibles intervenciones que podrían llevarse a cabo. Esto nos permite realizar simulaciones y estudiar su impacto en función de un conjunto de KPI que tenemos definidos (cerca de 150, validados por las propias ciudades) ligados a aspectos de índole social, económico o de medio ambiente”.
Realidad mixta
Otra tecnología que está demostrando un gran valor en este contexto es la mezcla entre la realidad virtual y la ampliada, que está permitiendo a Inetum, por ejemplo, realizar simulaciones sobre la gestión y la operación de una comunidad energética.
“Esto nos está ayudando a atraer más miembros a las comunidades energéticas, mostrando cómo son, cómo funcionan realmente los flujos de consumo, entender qué significa tener un programa de demanda/respuesta… Y que la gente entienda que, por ejemplo, estando en una comunidad energética puedes monetizar esa flexibilidad, vendiendo la energía sobrante y dando lugar a nuevos modelos de negocio”.































