La inteligencia artificial (IA) está conquistando el mercado y es solo cuestión de tiempo que forme parte de las herramientas que utilizamos en el día a día. En los próximos años viviremos una auténtica revolución, con innovaciones que hoy parecen imposibles. Ahora es el momento de empezar a conocerla y descubrir cómo nos puede ayudar, aprovechando las ventajas existentes, y preparándonos para las que vendrán.
La IA llegará a nuestras manos más pronto que tarde y quienes decidan adoptarla ahora, y aprender sus usos de forma gradual, se beneficiarán de sus ventajas tanto a nivel personal como profesional.
Esto es lo que oímos y leemos a diario acerca de la IA, pero la realidad es que muchas personas viven alejadas de ella. Y no faltará quien piense que se trata de algo todavía muy lejano para los usuarios de a pie, que es una herramienta reservada a expertos, empresas y universidades. No es así: su avance es paulatino e inexorable. Cada vez más dispositivos disponen de herramientas de IA integradas, mientras se multiplican las disponibles en la nube.
De este modo, casi sin darnos cuenta, la IA se está desplegando ante nuestros ojos y alcanzando todos los aspectos de la cotidianidad: la encontraremos en nuestro nuevo portátil profesional, en el próximo smartphone que compremos o integrada en las actualizaciones del software que utilizamos a diario.
ASUS prevé que, para finales de 2025, las ventas de equipos con inteligencia artificial integrada supondrán un 30% del total del negocio en España. El pronóstico se sustenta en el interés que percibimos entre los compradores de este tipo de dispositivos, tanto en el ámbito del consumo, más transversal, como en sectores tan especializados como el gaming, el ámbito creativo y el empresarial.
El potencial de la IA
El contexto actual brinda una oportunidad única a los usuarios para descubrir el amplio conjunto de capacidades que ofrece la IA y aprovechar al máximo su potencial en distintos contextos. Aunque la imagen más extendida es la de los asistentes virtuales —en los que la IA generativa responde preguntas y genera contenidos basados en información, datos o imágenes disponibles online—, esta es solo la punta del iceberg.
Tanto en el ámbito personal como en el profesional, un ordenador portátil con IA integrada no solamente dará acceso directo al asistente, sino que nos puede ayudar con otras muchas tareas, como la gestión y búsqueda de archivos.
Por ejemplo, esta tecnología nos puede ayudar a automatizar el orden, selección y edición de fotos y documentos en la unidad de almacenamiento de nuestro ordenador, así como a recuperar una imagen o acceder a página web que hayamos visitado recientemente, simplemente proporcionando una descripción basada en nuestros recuerdos.
La IA estará asimismo presente en los entornos de trabajo colaborativo y las videollamadas. Mediante funcionalidades integradas en el dispositivo o las aplicaciones, la IA es capaz de crear subtítulos automáticos de las conversaciones, mejorar el sonido de entrada y salida (eliminando ruidos de fondo y optimizando el audio para que la escucha sea más nítida) o gestionar —de forma automática— la imagen que se ofrece a los interlocutores a través de la cámara de videoconferencia.
Es más, los nuevos dispositivos incluyen también funcionalidades que, de forma desatendida, son capaces de alinear la vista de los usuarios con la cámara, aunque no estén mirando directamente, e incluso añadir filtros creativos para mejorar el aspecto de los participantes.
En los entornos profesionales, a estas funciones se une la capacidad de la IA para conseguir mayores eficiencias en numerosísimas tareas, automatizar ciertos procesos o agilizar el análisis de datos para simplificar la toma de decisiones. Y si de creatividad hablamos, las aplicaciones para generar ideas van a elevarse sobre la categoría de simple asistente para dar forma a la inspiración, transformando, por ejemplo, los bocetos o esquemas en imágenes reales.
Más allá de los portátiles
Hasta ahora, la IA presente en los ordenadores, portátiles o de sobremesa, era el principal punto de contacto entre la nueva tecnología y los usuarios. Pero en muy poco tiempo hemos visto que los smartphones han ido escalando posiciones como dispositivo receptor de este tipo de tecnología. Aunque su capacidad de procesamiento sea menor, los últimos modelos ya son capaces de soportar aplicaciones y herramientas basadas en IA con resultados más que interesantes.
A finales de 2025, las ventas de equipos con IA integrada supondrán un 30% del total del negocio de ASUS en España
Su aplicación en el día a día va más allá del típico efecto wow. La IA ya es capaz de comprender mensajes instantáneos y sugerir respuestas adecuadas al usuario, mejorar la redacción de correos electrónicos o facilitar la edición de fotos y vídeos en el mismo dispositivo, o, por ejemplo, combinar distintos archivos para crear una imagen completamente nueva.
Posiblemente, es en el aspecto fotográfico —en el proceso de toma de capturas o grabación de vídeo— donde la tecnología basada en IA tenga un papel más relevante, facilitando el seguimiento de sujetos, mejorando la calidad de las tomas nocturnas o cancelando el ruido ambiente para optimizar la nitidez en los movimientos.
Ser un early adopter
La IA cada vez estará más presente en nuestra realidad y no cabe duda de que este es el momento para dar el paso y convertirse en un early adopter: una de las primeras personas en conocer y usar esta tecnología. Hay que tener en cuenta que la IA cuenta con una característica muy interesante, y es que es capaz de acompañar al usuario a medida que este va descubriendo su potencial, explicando sus características, funcionalidades y capacidades por sí misma a través de los asistentes.
De este modo, el aprendizaje puede ser gradual y adaptarse a cada persona y sus necesidades. Los usuarios descubrirán y utilizarán aquello que les sea más útil, para después seguir avanzando en otros aspectos. Conocer las primeras funcionalidades de la IA supondrá una ventaja y proporcionará una base sobre la que seguir formándose. Además, el conocimiento obtenido dará acceso a utilidades de uso diario, profesionales o personales, de gestión, organización o creación de contenidos.






























