A corto plazo, uno de los principales riesgos asociados a la inteligencia artificial (IA) es la desinformación o deepfakes. Sin embargo, esta tecnología también proporciona herramientas valiosas para fortalecer la continuidad del negocio de las empresas: les ayuda a mejorar su capacidad para prever y prevenir eventos disruptivos y para responder ante ellos; esto es algo que resulta esencial a la hora de asegurar la supervivencia en un entorno cada vez más desafiante.

Cuando hablamos de las principales amenazas para la operatividad normal de una organización —es decir, las que podrían representar un problema para la continuidad del negocio— es común pensar en pandemias, ciberataques o desastres naturales, entre otras posibles catástrofes. Sin embargo, a menudo pasamos por alto los efectos potenciales de la desinformación o de la información falsa o engañosa deliberadamente difundida con el propósito de manipular.

A diferencia de la información errónea, que puede propagarse sin malos propósitos, la desinformación tiene el objetivo específico de confundir y fomentar la discordia o perjudicar a individuos o entidades particulares. La aparición de tecnologías disruptivas, en especial la IA, con su bajo coste de adopción, está contribuyendo a que cada vez sea más sencillo crear noticias falsas o mensajes engañosos, y más fácil propagarlos.

La desinformación aparece como el principal riesgo para las empresas a corto plazo

A este respecto, en el Global Risk Report 2024, desarrollado por el World Economic Forum, la desinformación aparece como el principal riesgo para las empresas a corto plazo (durante los próximos dos años), lo que pone de manifiesto que no cabe ignorarlo y hay que dedicar esfuerzos para gestionarlo de forma adecuada.

IA y deepfakes

La inteligencia artificial se puede utilizar para crear deepfakes, como, por citar solo algún ejemplo, vídeos manipulados que pueden difundir información falsa; también, para crear bots que difundan información ficticia en redes sociales o para lanzar ataques de phishing muy difíciles de identificar por las víctimas.

Todo ello acarrearía graves consecuencias para el negocio de una empresa, ya que toca varios aspectos clave de su actividad. Por un lado, la reputación corporativa se ve comprometida, pues cundirían la desconfianza y el descontento entre los diversos integrantes de la vida corporativa (clientes, empleados, proveedores o inversores).

Resulta sencillo imaginar el menoscabo de la imagen y la pérdida de rentabilidad que algo así puede suponer. En el peor de los casos, los daños pueden ser tales que paralicen los servicios o instalaciones de la compañía.

Por otro lado, la información engañosa generada con IA dificultará que las empresas dispongan de información fiable y actualizada sobre su entorno, lo que las sumirá en una ceguera que conduzca a errores de planificación, incrementos de costes y pérdida de ventajas competitivas.

Ante este escenario, las empresas pueden adoptar diversas medidas para protegerse del uso malintencionado de la IA:

  • Implementar un plan de gestión de riesgos de desinformación, que debe incluir medidas para identificar y prevenir campañas de difusión de información falsa, así como para responder a ellas.
  • Concienciar a los empleados sobre la desinformación e instruirlos en el modo de combatirla. Los trabajadores deben ser conscientes de los peligros asociados y ser capaces de identificarla y reportarla.
  • Monitorizar de forma activa los canales de información en busca de desinformación. Es importante que las empresas busquen —de forma activa— en redes sociales, sitios web de noticias y otros canales de información para identificar deepfakes que les puedan afectar.

En busca de una aliada

Tal y como hemos visto, la IA se revela como una tecnología disruptiva con el potencial de amenazar la continuidad del negocio. Sin embargo, es importante reconocer que también puede ser una valiosa aliada para tomar decisiones y gestionar riesgos. Todo dependerá de cómo se utilice.

La IA puede ser una valiosa aliada en la toma de decisiones y en la gestión de riesgos

La IA será una herramienta poderosa para las empresas en diversos ámbitos, y la continuidad del negocio no es una excepción, pues proporciona herramientas para afrontar interrupciones y recuperarse rápidamente, actuando en ámbitos como:

Identificación y evaluación de riesgos. A través del análisis de datos históricos, la IA es capaz de examinar extensos conjuntos de información sobre interrupciones pasadas, tales como desastres naturales, fallos tecnológicos o ataques de ciberseguridad, identificando patrones y tendencias relevantes.

Además, monitorizando noticias y redes sociales en tiempo real, la IA detectará amenazas emergentes y nos dotará de la capacidad de actuar preventivamente. Asimismo, mediante algoritmos de aprendizaje automático, la IA tiene la capacidad de calcular la probabilidad de que sucedan diversos tipos de interrupciones; podremos así adoptar medidas preventivas para mitigar los riesgos potenciales.

Desarrollo de planes de respuesta. La IA puede facilitar la personalización de los planes de respuesta, adaptándolos a las amenazas específicas de cada empresa y a las particularidades de su entorno. Es más, pensemos en la IA como un ejecutor de estos planes, que adapta la respuesta (notificación, activación de sistemas de backup, etc.) al evento que provoca la disrupción.

También podría contribuir a la optimización de recursos durante una interrupción, garantizando una asignación eficiente y efectiva para minimizar el impacto en la operatividad de la empresa.

Prueba y ajuste de planes de continuidad. La IA podría facilitar la creación de entornos donde someter los planes de continuidad del negocio a pruebas rigurosas y eficientes. Estas simulaciones no solo permitirían evaluar los planes, sino también identificar áreas de mejora sobre las que actuar para reforzar la preparación ante posibles interrupciones.

De este modo, la IA se constituye en impulsor de la mejora continua, ya que es capaz de, por un lado, proporcionar herramientas para identificar oportunidades de optimización, y, por otro, ajustar los planes de continuidad con el fin de aumentar su eficacia y capacidad de adaptación a las cambiantes condiciones del entorno empresarial.

Toma de decisiones mejoradas. La IA ofrece la posibilidad de acceder a información en tiempo real sobre el estado de situaciones disruptivas, lo que capacita a las empresas para tomar decisiones más informadas y oportunas. A través del análisis predictivo, ayuda a anticipar el posible impacto de una interrupción en la empresa y con ello proporciona una valiosa herramienta para tomar decisiones estratégicas.

Además, al mejorar la comunicación entre departamentos y equipos durante una interrupción, la IA garantiza que todos los implicados tengan a su disposición la información relevante, lo que facilita la coordinación y una respuesta efectiva ante los desafíos que surjan.