El químico británico Alexander Parker, ideó en 1862 una mezcla de celulosa, ácido nítrico, aceites vegetales y alcanfor, que bautizó como parkesita. Era resistente al agua, transparente y se podía colorear; se moldeaba en caliente y al enfriarse mantenía la forma, lo que inauguraba un enorme campo para fabricar todo tipo de envoltorios.
El gran inconveniente: al ser altamente inflamable, limitaba su uso. La nitrocelulosa o “alcanfor pólvora”, ardía al entrar en contacto con el oxígeno.
Pocos años después, en 1869, una empresa de Nueva York ofreció 10.000 dólares a quien inventara un sustitutivo del marfil, usado en esos tiempos para fabricar bolas de billar, botones y mangos de cubiertos. Wesley Hyatt recogió el desafío y creó el celuloide, primer material moldeable, transparente y elaborado con nitrocelulosa.
El problema seguía siendo su elevada inflamabilidad, aunque había bajado la proporción de nitrocelulosa.
En 1907 el químico belga, Leo Baekeland, desarrolló la baquelita, llamándola plástico (palabra que viene del griego, plastikós, que significa: lo que puede ser moldeado). La baquelita era totalmente sintética, no inflamable, estable al calor y barata de fabricar.
Los plásticos se han convertido en una Hidra con tres grandes cabezas, difíciles de separar
A partir de la década de 1930 el polietileno y otros polímeros (macromoléculas obtenidas del petróleo) enterraron definitivamente a la peligrosa nitrocelulosa. Las dos guerras mundiales fueron escenarios idóneos para que los plásticos se convirtieran en materiales estratégicos y masivos, tanto en producción como en uso.
Además de recipientes, envases y protectores de todo tipo, los plásticos resolvieron otro gran problema: al ser inalterables y muy ligeros, permitían proteger y almacenar comestibles que, junto a la refrigeración, facilitaban alargar el tiempo de conservación de los alimentos y protegían los granos de plagas y contaminantes.
Esto hizo que desde entonces, en Europa, solo se pierda alrededor del 3% de los alimentos producidos, frente al 40% en países en vías de desarrollo donde carecen de los sistemas adecuados de envasado. Hasta ahora, como vemos, todo son ventajas.
Plásticos y residuos
Pero esa propiedad, la de ser inalterable y no interactuar con el producto que recubre y protege, generó con el tiempo una infinidad de usos y también una ingente cantidad de desechos no degradables fácilmente. Dependiendo del tipo de plástico, la química del polímero, la forma del producto, su grado de oxidación y donde se depositan, los residuos tardan en degradarse de 20 a 300 años (polipropilenos) y de 100 a 1000 años (polietilenos).
Esto sucede porque su estructura química está compuesta por largas cadenas de Carbono e Hidrógeno con enlaces muy resistentes al calor y los microorganismos. Su inalterabilidad en diseño se convirtió, con el paso del tiempo, en su mayor desventaja.
Sabemos que la degradación es más lenta en el mar que en tierra, y que la falta de oxígeno y luz en vertederos terrestres retardan el proceso. Todos hemos visto animales atrapados en redes o montones de basura plástica en ríos y océanos.
Al fragmentarse los residuos grandes en microplásticos (término acuñado en 2004 por el reconocido experto Richard Thomson de la Universidad de Plymouth) y nanoplásticos, con el tiempo, estos llegan a ser de tamaños microscópicos, pasando a ser absorbidos por todos los seres vivos en su respiración y cadena alimentaria.
Los plásticos se han convertido en una Hidra con tres grandes cabezas, difíciles de separar, que provocan problemas de salud, medioambientales y climáticos.
- Son un enorme problema de salud. Los productos químicos tóxicos que contienen se han relacionado con una amplia gama de enfermedades, incluyendo obesidad, alergias, afecciones cardíacas, reproductivas, pulmonares y algunos tipos de cáncer.
- Son un enorme problema medioambiental. Sin ir más lejos abra su nevera y mire qué no va envuelto en plástico. Además, aunque luego reciclemos bien como consumidores, desconocemos donde acaba todo eso que tiramos. No tenemos más que mirar en nuestro entorno la cantidad de objetos que contienen en su fabricación, transporte y producto final, plásticos. Sí, hemos creado una sociedad en torno a estos materiales, que ha generado numerosas ventajas y un inmenso y posterior quebradero de cabeza.
- Son un enorme reto climático. El 95%, proviene de combustibles fósiles, derivados del petróleo, que generan contaminación por emisiones de gases y calientan el planeta, desde la producción hasta la eliminación.
El problema es hoy colosal. Se estima que la producción de plásticos en el mundo es de 460 millones de toneladas al año ¡y solo el 9% se recicla! El resto se incinera, va a vertederos, al aire, ríos, lagos y mares. En 2024 se generaron en el planeta unos 220 millones de toneladas de residuos plásticos. España genera entre 22 y 34 Kg de residuos plásticos por habitante y año. La media europea está entre 34 y 36 Kg.
El ciclo de vida de los plásticos
El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), con sede en Nairobi, inició su andadura en 1972. Los países acordaron negociar un tratado legalmente vinculante sobre plásticos en 2022, con el objetivo de abordar todo el ciclo de vida del plástico: desde su fabricación y consumo, hasta los desechos y como reciclar los residuos.
He mantenido una conversación muy interesante con el Embajador de Ecuador ante el Reino Unido, Luis Vayas Valdivieso, quien fue entre noviembre de 2023 y octubre de 2025 el presidente del Comité Intergubernamental de Negociación (CIN o INC en su versión inglesa) del tratado global sobre contaminación por plásticos, proceso que se lleva adelante en el marco de la ONU, y me ha trasmitido lo siguiente, que resumo a continuación:
- Todos los países son conscientes de la gravedad del problema de la contaminación por plásticos. Bajo esa premisa, no tengo duda de que todos buscan solucionar esta crisis. El reto es encontrar una vía común. La sociedad civil y los grupos de científicos han desempeñado un importante rol en alertar sobre la gravedad de esta situación.
Todos los países son conscientes de la gravedad del problema de la contaminación por plásticos
- Ecuador fue el primer país en poner oficialmente sobre la mesa la importancia de contar con un tratado jurídicamente vinculante que ponga fin a la contaminación por plásticos y así crear legislación internacional al respecto.
- Con el objetivo de profundizar los diálogos sobre este tema, Ecuador, junto a Alemania, Ghana y Vietnam, convocó a una Conferencia Ministerial sobre Residuos Marinos y Contaminación por Plásticos, encuentro que tuvo lugar en Ginebra el 1 y 2 de septiembre de 2021.
- Seis meses después, en marzo de 2022, los Estados Miembros adoptaron la resolución 5/14, que dio vida al CIN para desarrollar un instrumento internacional jurídicamente vinculante para poner fin a la contaminación por plásticos, incluido el medio marino.
- El CIN sobre contaminación por plásticos tuvo su primera ronda de negociación en Punta del Este, Uruguay 2022 (INC-1); siguió París, Francia, a mediados de 2023 (INC-2); luego Nairobi, Kenia, a finales de ese mismo año (INC-3); Ottawa, Canadá, durante el primer semestre de 2024 (INC-4); Busan, República de Corea, en 2024 (INC-5.1) y Ginebra, Suiza, en agosto de 2025 (INC-5.2) y febrero de 2026 (INC-5.3).
- Las tres primeras rondas se centraron en un intercambio de posiciones entre los Estados Miembros; la negociación propiamente dicha comenzó en el cuarto período de sesiones en Canadá.
- En la primera quincena de 2025, en Ginebra, se congregaron 2618 participantes: 1440 delegados de 184 Estados Miembros y 1178 observadores que representaron a 482 organizaciones. Esta es una muestra del interés global que genera este proceso, el desafío más importante en materia ambiental al que nos enfrentamos.

- Durante mi período como presidente del CIN, uno de mis faros guía fue consolidar un proceso de negociación transparente e inclusivo. Este proceso no solo reconoce a los cinco grupos tradicionales de países de la ONU (América Latina y Caribe (GRULAC); Africa (AGN); Asia Pacífico (APG); Europa del Este (EEG); Europa del Oeste y Otros (WEOG) sino que también incorpora a los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (SIDS), muchos de los cuales reciben un importante nivel de afectación por esta crisis contaminante. Así, el buró del CIN está constituido por once representantes regionales, dos por cada grupo tradicional de países y uno por los SIDS.
- Con todo lo anterior en mente, y amparado en las herramientas que brinda el propio multilateralismo, durante el proceso lideré múltiples reuniones formales e informales a distinto nivel, conforme requería la negociación. Uno de los ejes transversales de acción fue garantizar la representación regional y de posiciones. Transparencia e inclusividad son dos elementos que deben mantenerse innegociables durante todo el proceso, ahí recae gran parte del éxito que la negociación pueda tener en el futuro.
- Como es natural en este tipo de procesos multilaterales, algunos elementos son de más difícil resolución que otros. En este caso aparecen cuatro: producción, químicos de preocupación, mecanismo financiero y toma de decisiones. Sin embargo, es cuestión de tiempo y negociación encontrar vías de salida que puedan ser adoptadas en el futuro próximo. Los importantes avances en Ginebra son clara muestra de ello.
- El nuevo presidente de la negociación, el experto embajador chileno Julio Cordano, cuenta con amplia experiencia en el campo ambiental. Le deseo todo el éxito, pues su triunfo será el del proceso y, por ende, el de todos.
- Para finalizar, agradezco al Ecuador y a sus más altas autoridades la confianza depositada y su compromiso al multilateralismo. Ecuador seguirá siendo líder en este y otros procesos que busquen mejores días para la sociedad mundial.
¿Estamos haciendo hoy algo al respecto?
Las nuevas tecnologías e inteligencias artificiales nos pueden ayudar a minimizar el impacto del uso de plásticos y sus residuos, trabajando desde las siguientes grandes líneas:
- Creación de nuevos materiales como bioplásticos fabricados a partir de almidones de maíz, patata o caña de azúcar, más fáciles de degradar.
- Sustitución de plásticos por vidrios reciclables infinidad de veces o por plantas de rápido crecimiento y biodegradables como el bambú. Textiles de fibra de piña se elaboran en Filipinas, o paja toquilla para sombreros en Ecuador.
- Innovación industrial, que conciencie a productores y consumidores, con una clasificación de residuos más eficiente, mejorando la economía circular y facilitando el reciclaje, reduciendo a su vez los químicos empleados.
- Optimización en las plantas de reciclaje, para un tratamiento químico y biológico con ayuda de las IA.
- Adaptación y cambio de políticas para reducir y prohibir los plásticos de uso único. Una vez más la implantación y seguimiento de políticas públicas correctas en fundamental.
Aplicaciones concretas
En el caso de Ecuador, consciente del problema y a su vez siendo un país con una biodiversidad enorme, quiere potenciar un turismo de calidad sostenible. El país posee 91 tipos de ecosistemas en cuatro regiones naturales con fauna y flora endémicas.
A través de políticas públicas y una legislación ambiciosa, sus parques naturales, con las Islas Galápagos como archipiélago bien conocido, impone un código de conducta a sus visitantes para “dejar las islas en mejor estado que cuando llegaste” y prohíbe el uso de plásticos de un solo uso. Aunque a este enclave único, llegan plásticos a sus playas desde países lejanos.
El 16 de marzo de 2026 Ecuador presentó su Plan Nacional de Reducción de Residuos Plásticos, con presupuesto asignado, que pretende reducir su generación en un 19% para 2040.
En 2050 los residuos mal gestionados se multiplicarán por dos y las emisiones de plásticos crecerán más del 35%
Hemos llegado a acuerdos, como el de París, para el Cambio Climático o sobre Biodiversidad para la Conservación de las Especies en la Convención de la ONU, pero para la contaminación por plásticos, que representa una crisis medioambiental sin precedentes, todavía no hay acuerdo global que sea de obligado cumplimiento. Para 2050, si seguimos como hasta ahora, los residuos mal gestionados se multiplicarán por dos y las emisiones de plásticos al entorno crecerán más del 35%.
Como consumidores tenemos la elección de no comprar productos de un solo uso y minimizar su uso, para forzar a que los fabricantes cambien cuanto antes sus modelos productivos.
¿Hasta cuándo podremos aguantar sin ponernos de acuerdo?






























