Del ERP SAP al ESG

La tecnología como aliada de la sostenibilidad

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Del ERP SAP al ESG

Todas las compañías, especialmente las medianas y grandes — que basan su sistema de gestión en el ERP de SAP— se enfrentan al reto de convertirse en organizaciones sostenibles desde el punto de vista medioambiental, social y de gobernanza. Un desafío en el que la gestión del dato y las soluciones tecnológicas tienen mucho que decir, y en el que el papel de la comunidad es clave.

Ignacio Vicente Polo

Desde las primeras regulaciones medioambientales de finales de los años sesenta, el concepto y las exigencias de sostenibilidad han ido ampliándose a lo largo de estas décadas, a la par que crecía la sensibilidad social ante el futuro del planeta.

Hoy, la sostenibilidad ya no es solo un eslogan, sino una parte esencial de la estrategia de las organizaciones. Su aplicación abarca el ámbito medioambiental, pero también cuestiones relacionadas con el bienestar social y la igualdad, así como con la gobernanza.

De esta forma, las organizaciones se enfrentan a desafíos de sostenibilidad derivados de cuatro realidades. La primera es una normativa cada vez más exigente y en constante evolución.

A ella se suma la multiplicidad de reguladores —estatales, supraestatales, regionales, locales…— que establecen obligaciones legales en esta materia, así como las diferencias entre los requerimientos de cada país. Un ejemplo es el caso del llamado impuesto al plástico: se aplica actualmente en España y el Reino Unido, mientras en Francia se encuentra en proyecto y en Italia y Alemania entrará en vigor el próximo año.

Los OSD, Objetivos de Desarrollo Sostenible, se deben integrar en la actividad de la compañía, a ser posible, incorporando a todos los actores

El segundo reto está directamente relacionado con el interés creciente por parte de los inversores. La sostenibilidad ya es un plus que se tiene muy en cuenta por parte de los principales bancos y firmas de capital riesgo, y, en algunos casos, puede representar la diferencia entre obtener o no financiación, o influir significativamente en las condiciones en las que se obtiene.

Este interés también está presente en los empleados de la organización, los actuales y también los potenciales. Las nuevas generaciones tienen muy en cuenta los compromisos en materia de sostenibilidad de las compañías a las que se incorporan. En un contexto de escasez de talento especializado como el que vivimos en la actualidad, una empresa sostenible resulta más atractiva a la hora de captar y conservar el talento.

Por último, el perfil de los consumidores también está cambiando. No solo demandan este aspecto en los productos y servicios que consumen, también exigen que las compañías que los producen y comercializan hagan lo posible por reducir su impacto ambiental y social.

Por ello, las organizaciones se ven abocadas a adoptar una serie de procedimientos y buenas prácticas para contribuir al desarrollo sostenible. Una cuestión que no es precisamente sencilla de resolver.

Objetivos y datos

Primero hay que definir los objetivos en materia de sostenibilidad, alineándolos con los ODS de Naciones Unidas, fijando unas metas específicas y diseñando un plan para alcanzarlos. A continuación, se deben integrar en la actividad de la compañía, a ser posible incorporando a todos los integrantes (empleados, socios y proveedores) de la cadena de valor; es asimismo necesario informar a las partes interesadas de los progresos.

Para lograr estos objetivos hay que concretarlos en datos tangibles, estableciendo unas aspiraciones realistas basadas en criterios relativos a factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo, los conocidos como criterios ESG.

Hoy, la sostenibilidad ya no es solo un eslogan, sino una parte esencial de la estrategia de las organizaciones.

Para cualquier organización, la gestión de aspectos financieros y operativos —balances, ventas, producción, logística…— es consustancial a su actividad, y la mayoría de ellas cuenta con algún tipo de solución de gestión empresarial, el llamado ERP.

Pero, especialmente en pequeñas y medianas empresas, la recogida, tratamiento y análisis de datos no financieros es algo novedoso. Aquí la tecnología puede ayudar a resolver esta necesidad de información sobre aspectos tales como el consumo de electricidad y agua, la emisión de gases de efecto invernadero; o lo relacionado con las condiciones laborales, con la igualdad de género, el respeto a la diversidad y los derechos humanos, las retribuciones de los directivos, la lucha contra prácticas antiéticas o las estrategias fiscales. Una información que, en muchos casos, debe incluir datos de la propia organización y también de partners y proveedores.

La tecnología: SAP

Existen soluciones tecnológicas que incorporan —a repositorios de datos de sostenibilidad— información procedente de múltiples fuentes: facturas, contadores, nóminas, estadísticas internas, aplicaciones corporativas o cuestionarios y encuestas. Esos datos se tratan, analizan y presentan en informes de sostenibilidad que cubren diferentes KPI. Posteriormente, estos informes se someten a procesos de verificación y auditoría antes de ser remitidos a los stakeholders y a los supervisores correspondientes.

En el ámbito de SAP existen soluciones como SAP Sustainability Control Tower, que genera informes holísticos en materia de gobierno ambiental, social y corporativo (ESG). Hay otras más específicas, como SAP Environment Management, dirigida a la gestión de emisiones y residuos, o SAP RDP para la gestión del impuesto al plástico y, en general, para las obligaciones de responsabilidad extendida del productor, que ayuda a diseñar productos y envases concebidos para una economía circular.

Mejor en comunidad

Además de la tecnología, la inteligencia colectiva también es un apoyo fundamental para las compañías en su conversión en organizaciones más sostenibles. La propia Naciones Unidas cuenta con dos iniciativas dirigidas al tanto al sector público como al privado:

  • La Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (RSDS). Surgió en 2012 a partir de la movilización de expertos científicos y tecnológicos para promover la solución de problemas prácticos relacionados con el desarrollo sostenible y la consecución de los ODS. Siempre con un enfoque centrado en la divulgación, la concienciación y la actuación del sector público y las instituciones.
  • El Pacto Mundial de la ONU. Nació en 1999 y ayuda a las empresas a entender y afrontar los retos que se les presentan, también las acompaña en sus avances en los ámbitos contemplados por la Agenda 2030.

La tecnología como aliada de la sostenibilidadDe igual forma, existen todo un conjunto de movimientos y asociaciones que trabajan en esta línea. Desde el ámbito tecnológico puedo hablar en primera persona del Grupo de Trabajo de Sostenibilidad que se ha creado en la Asociación de Usuarios de SAP en España (AUSAPE). Entre las actividades que desarrollamos se encuentra la organización de  sesiones presenciales para presentar soluciones y casos de éxito o para intercambiar conocimientos y experiencias. El objetivo es ayudar a las empresas asociadas a avanzar en el desarrollo sostenible.

Su homóloga latinoamericana, AUSIA, también trabaja en este campo a través de diferentes iniciativas, como los Premios AUSIA Empresa Sostenible con SAP, que reconocen los logros de las organizaciones en la reducción del impacto ambiental de su actividad a través de la implementación de soluciones, herramientas de medición, indicadores, etc., del ecosistema SAP.

Otro enfoque es el del movimiento B, liderado en España por B Lab. Las empresas B Corp trabajan como una comunidad global, y está formada por compañías que quieren adherirse a los objetivos de desarrollo sostenible de una manera amigable. B Corp, que cuenta con más de siete mil empresas certificadas —220 de ellas en España—, desarrolla estándares que se trasladan a una herramienta de evaluación de impacto social y medioambiental para que los negocios puedan entender cuál es el impacto actual de sus actividades y cómo pueden reducirlo.

Finalmente, existen sellos y certificaciones que miden y evalúan el grado de sostenibilidad de las organizaciones. Es el caso de los sellos ISO 14001 de gestión ambiental; 26000 de responsabilidad social; 50001 de gestión energética… O el de las certificaciones UTZ, de agricultura sostenible; FairTrade, de comercio justo; Ecovadis, de cumplimiento en materia de ESG, o SEDEZ, de sostenibilidad de la cadena de suministro, entre otras muchas