“Devóps”, con acento en la “ops”

Afrontar la década de los datos

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Imagina que has comprado entradas para Metallica y, cuando llegas, resulta ser un concierto de Taylor Swift. Esta es, más o menos, la impresión que tienen muchos profesionales de Operaciones de TI cuando se enfrentan por primera vez a proyectos digitales y al fenómeno Devops: suena muy bien, solo que ellos esperaban otra cosa.

No debemos culpar a las áreas de operaciones ante su sorpresa tras años de establecer barreras de contención para evitar que errores de todo tipo afecten a la disponibilidad de los sistemas y a la continuidad de negocio. De pronto, tenemos un paradigma de trabajo con equipos multidisciplinares que empodera a las personas y asigna responsabilidades compartidas, lo que define a los equipos digitales. El muro entre desarrollo y operaciones ha caído.

La transformación digital trae la promesa de construir los negocios sobre tres pilares: poder de computación ilimitado, al igual que ocurre con la conectividad, y datos siempre disponibles. Una gran ventaja competitiva, que requiere que las organizaciones dispongan de estructuras de gestión diferentes; una de ellas debería ser una arquitectura Devops.

Además de las tareas, es necesario delegar la capacidad de decisión y la responsabilidad sobre el resultado

¿Cuáles son las claves para triunfar en el afamado mundo del Devops aplicado a las operaciones? ¿Cómo conseguir que estos cambios y mejoras se traduzcan en un aporte de valor para la organización, para sus clientes y para los propios equipos de operaciones de TI?

“Devóps”, con acento en la “ops”El primer gran cambio que conlleva Devops es de organización entre personas: delegar funciones típicamente propias de operaciones, como los despliegues, a los equipos de desarrollo. Además de las tareas, es necesario delegar la capacidad de decisión y la responsabilidad sobre el resultado. Los autores del libro Designed for Digital ya le han puesto nombre a esta característica de los equipos digitales: accountability framework.

El segundo cambio es de software, la apuesta por la automatización (administrar las infraestructuras mediante programación y no manualmente) y la infraestructura como código. Devops ha transformado a los administradores en nuevos programadores, con perfil fullstack.

El tercer cambio importante, que se apoya en los dos anteriores, consiste en perder el miedo a fallar. En el mundo digital, fallar es parte del proceso, pero pocas organizaciones están realmente preparadas para el fast fail.

Durante un tiempo, las mejoras operacionales han sido el gran olvidado de las arquitecturas Devops, pero eso está cambiando

Una arquitectura Devops no es un fin en sí mismo, sino una herramienta más en la cadena de valor de la organización. Debe integrarse en un modelo de trabajo más amplio, preferentemente Agile. Las grandes organizaciones cambian despacio, con lo cual la arquitectura Devops deberá convivir con otras prácticas y metodologías ya establecidas, como ITIL o waterfall, por citar dos de las ampliamente utilizadas.

Aporte de valor

Por otro lado, una arquitectura Devops es tan útil como el valor de los contenidos que gestiona. La priorización del backlog de proyectos en cada sprint es lo más importante para no perder de vista el objetivo de la organización. No queremos tener más velocidad y usarla para desplegar funciones de poco valor añadido.

Durante un tiempo, las mejoras operacionales han sido el gran olvidado de las arquitecturas Devops, pero eso está cambiando. Basta con ver los distintos palabros que intentan desgranar diferentes funciones de las operaciones, como FinOps (control financiero de las operaciones de TI), SecOps (seguridad de las operaciones de TI), AIOps (desarrollo de analítica sobre los servicios gestionados), incluso NoOps, que promulga la ausencia de operaciones, concepto asociado a plataformas de funciones tales como servicio y arquitecturas serverless.

El futuro inmediato es apasionante para las áreas de operaciones de TI que deseen transformarse, siempre que sepan Python, Go, Ruby o Scala, y que, además, se preparen para correr en sprints más que en interminables carreras de fondo.

¿Y qué hay de los datos? De esto no hemos hablado, pero siendo el único elemento de la TI que no puede imitar la competencia, habrá que gestionarlo con especial cuidado. Pero esto es material para otro artículo.