La irrupción de la Inteligencia artificial generativa (IAG) está reconfigurando el tejido laboral con su capacidad para innovar, optimizar y crear, desde la aplicación en áreas de negocio concretas, como la atención al cliente, hasta la generación de nuevos perfiles profesionales. Exploremos el impacto transformador de la AIG en el futuro de las personas, las empresas y la economía global, así como las nuevas oportunidades asociadas a ella.

Fabiola PérezLa inteligencia artificial no es nueva. En 1950, el matemático británico Alan Turing concibió el test que lleva su nombre, el cual, en teoría, sirve para evaluar la capacidad de una máquina de mantener un comportamiento similar o idéntico al de un ser humano.

Desde entonces, el campo de la IA ha sido testigo de una carrera imparable hacia la creación de sistemas autónomos capaces de simular procesos cognitivos humanos, como Siri, Alexa, Cortana o AlphaGo.

Aunque en el año 1964, con el primer chatbot de la historia, Eliza, pudimos ver los avances en IAG, ha sido con la llegada de herramientas como ChatGPT o Bard cuando la promesa de una verdadera revolución tecnológica se ha materializado, desencadenando una ola de cambio que está redefiniendo el panorama social, empresarial y laboral.

La IAG está ahora inmersa en un proceso de desarrollo y experimentación, pero ya se están viendo las primeras aplicaciones reales en áreas de negocio concretas, como, por ejemplo, la atención al cliente, el marketing, el área de ventas o la gestión de procesos internos. Estas aplicaciones se basan mayoritariamente en el uso de chatbots, herramientas de generación de contenido, asistentes virtuales, sistemas de recomendación o plataformas de colaboración, entre otras. Y es que, a nivel táctico, se está buscando optimizar las operaciones, la administración de los negocios y la automatización de tareas rutinarias, con el objetivo de, por un lado, aumentar la productividad y la calidad, y, por otro, liberar tiempo y recursos para actividades de mayor valor añadido.

En este sentido, la IAG también tiene un potencial inmenso para impulsar las empresas a nivel estratégico. Por ejemplo, puede estimular la búsqueda de nuevos mercados, mejorar los productos y servicios existentes, diseñar experiencias de cliente y de empleado más satisfactorias, imaginar nuevos productos y procesos, o, incluso, crear y utilizar conocimientos únicos.

Si miramos cómo han cambiado los trabajos en las últimas décadas veremos que alrededor del 80% de las profesiones ha experimentado una gran evolución, es decir, los trabajos que había diez años atrás no tenían las mismas dinámicas que podemos ver en la actualidad.

En este sentido, lo que diferencia la revolución de la IAG de las anteriores es la velocidad con la que se está adoptando esta tecnología, lo que plantea una dicotomía fundamental en el panorama laboral: la especialización frente a la democratización. 

IAG, nuevos perfiles profesionales

La IAG desafía la necesidad de conocimientos especializados, al proporcionar acceso instantáneo a información y habilidades que anteriormente eran exclusivas de expertos. Esto redefine el paradigma laboral, donde la demanda de nuevos perfiles profesionales se desarrolla pareja a las capacidades y necesidades de la IAG.

Los trabajadores tendrán que desarrollar nuevas competencias y habilidades para interactuar con la IAG

En este contexto, están surgiendo nuevos perfiles profesionales que el mercado demanda con ansia. Por un lado, encontramos los más técnicos, que se encargan de diseñar, desarrollar, implementar y mantener los sistemas de IA. Algunos ejemplos son el AI cloud architect, el AI data engineer, el AI model curator, el AI quality assurance engineer o el AI ethics officer. Por otro lado, encontramos los perfiles más creativos, no técnicos, que se encargan de utilizar, explotar, mejorar y generar contenidos a través de la IAG.

Entre estos dos tipos de perfiles, hay uno que destaca por su singularidad y relevancia: el AI copilot worker prompt specialist. Este perfil se encarga de crear, optimizar, evaluar y compartir los prompts o instrucciones que se le dan al sistema para generar el contenido deseado. El prompt es la clave para obtener un resultado óptimo de la IAG, ya que determina el objetivo, el formato, el tono, el estilo y el nivel de detalle del contenido.

El AI copilot worker prompt specialist es un profesional que combina conocimientos técnicos, creativos y de negocio, y que tiene habilidades de comunicación, análisis, síntesis y resolución de problemas. Su función es esencial para garantizar la calidad, la coherencia, la originalidad y la relevancia del contenido generado, así como para evitar posibles disfunciones. 

El futuro de las personas

IAG y trabajoLa mayoría de los puestos de trabajo, principalmente los que utilizan la tecnología, se van a ver afectados. Sus rutinas cambiarán y se adaptarán para integrar la IA generativa. Esto supone un reto, pero también una oportunidad de aprendizaje, innovación y mejora. Los trabajadores tendrán que desarrollar nuevas competencias y habilidades para interactuar con la IAG, aprovechar sus ventajas y compensar sus limitaciones.

Solo algunos puestos se verán amenazados por la IAG, especialmente los que implican tareas repetitivas, rutinarias, mecánicas o de bajo valor añadido. Estos puestos podrían ser sustituidos o reducidos por la automatización y la generación de contenidos que ofrece la IAG. Por ejemplo, algunos trabajos administrativos, de atención al cliente, de redacción, de traducción o de diseño podrían verse afectados por la capacidad de la IA para generar textos, imágenes, vídeos, audios o gráficos de forma rápida, precisa y personalizada.

¿Cómo podemos prepararnos para este cambio? La mejor forma es estar formados y actualizados sobre las tendencias, las oportunidades y los desafíos que plantea la IAG. También es importante que las empresas tengan una actitud abierta, flexible y proactiva ante la transformación digital y la innovación, al igual que lo es que sus empleados desarrollen habilidades transversales que les permitan aportar un valor añadido, como el pensamiento crítico, la creatividad, la comunicación, la colaboración, la adaptación o la resolución de problemas.

La IAG es una realidad que cambiará el mundo empresarial y laboral para siempre. No podemos ignorarla ni temerla: debemos conocerla, comprenderla y aprovecharla para mejorar nuestra calidad de vida, nuestro desarrollo profesional y nuestro impacto social.

Futuro y previsiones

La IAG representa un punto de inflexión en la evolución tanto de las empresas como de la fuerza económica y laboral a nivel global. De hecho, un informe de Goldman Sachs Research proyecta que la IAG tiene tal poder para impulsar la innovación, la productividad y el crecimiento económico que pronostica un aumento del 7% en el producto interno bruto (PIB) mundial para el año 2032.

A medida que nos adentramos en esta nueva era de innovación tecnológica, es imperativo no solo abrazar el cambio, sino prepararse para navegar por las complejidades y desafíos que inevitablemente surgirán. La IAG moldea el futuro del trabajo y los negocios mientras nos obliga a redefinir nuestra comprensión misma de lo que significa ser humano en una era digital cada vez más interconectada.