Cloud o edge computing

El nuevo escenario de trabajo a distancia

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Las ventajas del cloud son de sobra conocidas. No sorprende que el 85% de las empresas, según un estudio de DivvyCloud, considere que la innovación pasa por la nube. No obstante, esta tecnología ha ganado protagonismo durante la crisis sanitaria, al permitir trabajar desde sus hogares a millones de personas.

También es en estos momentos, en los que las infraestructuras de TI son vitales, cuando empiezan a considerarse otros conceptos más novedosos, como es el caso del edge computing, incluso como un posible sustituto del cloud computing. En realidad, ambas tecnologías desempeñarán roles importantes y distinguibles dentro del ecosistema tecnológico, y más aún ante la gran era del trabajo a distancia que se avecina.

Procesamiento en el extremo

Para entender su complementariedad hay que partir de su principal diferencia. En el caso de la nube, los datos se almacenan y procesan en una ubicación central, generalmente un centro de datos, mientras que el edge computing permite hacerlo directamente en los dispositivos en los que se generan o recogen, en el extremo de la red corporativa.

Cloud y edge computing tendrán roles importantes y distinguibles dentro del ecosistema tecnológico

Esto cobra una especial relevancia si tenemos en cuenta la multiplicación continua de datos con la proliferación de nuevas tecnologías como el IoT, el 5G, los wearables y la realidad asistida (RA). A todas ellas se añade ahora la implantación masiva del trabajo a distancia, con cada vez más dispositivos accediendo a las redes corporativas desde fuera de las oficinas centrales. En este contexto, la nube tiene importantes ventajas de procesamiento y almacenamiento, pero tal tensión en el ancho de banda de la red requiere otro tipo de infraestructura, y aquí es donde entra en juego el edge computing. El procesamiento de datos en el borde libera a la nube para dedicarla a otras necesidades, lo que se traduce en un funcionamiento más rápido de las aplicaciones.

El reto de la latencia

Es cierto que la revisión completa de la infraestructura para hacer frente a esta demanda puede ser costosa, sin embargo, una de las ventajas del edge computing es que no requiere eliminarla y reemplazarla por completo. A ello se añade, además, que desaparece la latencia —la información es transmitida al centro de datos, procesada y luego enviada de vuelta al dispositivo en el extremo de la red— y se reducen las incidencias relacionadas con retrasos en la red.

La nube tiene importantes ventajas de procesamiento y almacenamiento, pero tal tensión en el ancho de banda de la red requiere otro tipo de infraestructura

Pensemos en los perjuicios que la latencia de la red puede ocasionar en ciertas actividades, para los trabajadores de primera línea o sobre el terreno. Por ejemplo, en el caso de un operario de almacén que utiliza una aplicación de las llamadas de “selección por visión” a través de unas smartglasses de realidad asistida. Esta tecnología facilita la selección manual y la clasificación de pedidos, así como la gestión de inventarios o la recepción o retirada de mercancía. Si el trabajador recibe información con retraso, su productividad será menor y, además, dará pie a errores.

Por último, nos encontramos también con el reto de aumentar la seguridad de los datos a medida que crece el número de usuarios que acceden a ellos de forma remota, lo que deriva en numerosas brechas de seguridad que se abren a los ciberdelincuentes. Una de las claras ventajas del edge computing es que los datos se filtran y procesan localmente, de modo que, a menor transferencia de datos confidenciales entre los dispositivos y la nube, mayor seguridad.

En definitiva, la crisis sanitaria ha dado un vuelco radical al panorama laboral y ha obligado a las empresas a replantearse sus estrategias de trabajo a distancia. Durante este período, la nube ha permitido a los trabajadores compartir información de forma segura, sin embargo, hay casos en los que puede no ser suficiente. No se trata de elegir entre la nube y el edge computing, sino de ser capaces de combinar ambas tecnologías a medida que el trabajo a distancia se convierte en la “nueva normalidad” para las empresas.