Las empresas con flotas de vehículos se encuentran ante la obligación de reducir su huella medioambiental de forma urgente. Además de su propia responsabilidad social, se lo exigen las nuevas normativas europeas y nacionales. Hoy día, los datos provenientes de los vehículos son esenciales para alcanzar este objetivo.

Heike de la Horra

El sector del transporte es el responsable de alrededor del 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera. De ellas, los camiones y los autobuses generan más del 35%, pese a que no representan más del 8% del total de vehículos. Además, según la ONU, todos los años mueren de forma prematura alrededor de 385.000 personas debido a las emisiones contaminantes de los vehículos.

No es de extrañar, por tanto, que las empresas dedicadas al transporte estén cada vez más interesadas en encontrar medios de reducir sus emisiones netas. La necesidad de hacerlo no se reduce al ámbito logístico: cualquier empresa que posea una flota de vehículos debe reducir su huella medioambiental, obligada tanto por su responsabilidad social como por unas regulaciones cada vez más estrictas.

Por ejemplo, la Unión Europea ha establecido un objetivo una reducción de emisiones de CO2 de los vehículos del 100% para 2035. Eso implica que los turismos o furgonetas nuevos a partir de 2035 tendrán que ser vehículos de cero emisiones.

La herramienta de Webfleet emite informes en los que se miden las emisiones y se indica por qué y dónde se producen

Por otro lado, a partir del próximo año las empresas estarán obligadas a facilitar datos precisos sobre el CO2 emitido, según se establece en la Directiva comunitaria sobre informes de sostenibilidad corporativa (CSRD).

También tendrán que fijar objetivos de reducción y aplicar medidas eficaces para cumplirlos. Aunque en un principio serán las grandes empresas las primeras sobre las que recaiga la obligación de comunicar directamente estos datos a la UE, en los próximos años también las medianas y pequeñas tendrán que hacerlo.

Además, el reglamento exige que se informe tanto de las emisiones directas (las producidas por los vehículos) como de las indirectas (las generadas a lo largo de la cadena de valor; por ejemplo, las de los vehículos de sus proveedores).

Esto significa que las empresas más pequeñas, que aún no tienen que notificar datos de CO2 a la UE, podrían verse afectadas por el CSRD el año que viene si prestan servicios a una organización que sí tiene que hacerlo.

Gestión de flotas basada en datos

El hecho es que las empresas pueden hacer mucho para reducir en un porcentaje muy alto sus emisiones de CO2. Pero para ello es vital que cuenten con datos. Los de los vehículos son uno de los activos más importantes para las empresas actuales.

Desde la ubicación hasta el consumo de combustible pasando por el estilo de conducción, cada flota genera una ingente cantidad de datos cuyo análisis reporta numerosas ventajas al negocio. Hoy día, esta información es la clave para mejorar la eficiencia, la sostenibilidad y la seguridad en carretera, así como para reducir costes.

Gestión de flotas basada en datosPero los datos carecen de utilidad si no proporcionan información de valor: es necesario analizarlos para poder aprovechar su potencial.

Ahí es donde entran las soluciones de gestión de flotas, que permiten monitorizar el estilo de conducción y fomentar hábitos más seguros y eficientes en el consumo de combustible, con información activa sobre comportamientos tales como el exceso de ralentí o de velocidad, conducción brusca, frenazos, etc. Solo con este análisis ya se pueden reducir hasta un 25% las emisiones de CO2.

Esta tecnología también nos habilita para calcular mejor las rutas, de modo que podremos optar por las más ecológicas y menos congestionadas. También optimiza las secuencias de entrega, por ejemplo, buscando al conductor más cercano a un nuevo pedido. Los beneficios de todo ello saltan a la vista: una planificación más inteligente, menos kilometraje, menor gasto de combustible y menos emisiones.

El análisis de los datos está revolucionando también un área tan esencial como el mantenimiento de los vehículos, que ahora se puede hacer de modo preventivo, con el consiguiente ahorro:

  • Un vehículo en buenas condiciones aporta mayor eficiencia y emite menos gases contaminantes.
  • Un descenso del 20% en la presión de inflado de los neumáticos se traduce en un aumento del 2,5% en el gasto de combustible, algo que también afecta a la productividad y a las emisiones y que hoy tenemos la capacidad de evitar gracias al análisis de los datos.

Ejemplos reales

La tecnología de gestión de flotas de Webfleet ya está produciendo efectos palpables para nuestros clientes. Uno de ellos, poseedor de de 152 vehículos de reparto, ha conseguido ahorrar más de 159.000 litros de gasoil y reducir la emisión de CO2 en más de 443.000 toneladas al año. Otro de ellos, especializado en el transporte de pasajeros, ha recortado un 10,8% sus emisiones de CO2 y un 10,4% de partículas NOx.

Otra opción —que, a pesar de requerir una mayor inversión inicial, ya están eligiendo muchas empresas— es invertir en combustibles alternativos y en vehículos eléctricos. Según un estudio de Webfleet, las empresas con flotas eléctricas ahorran 15 toneladas de CO2 por vehículo al año.

Aquí también ayuda la tecnología de gestión de flotas, tanto a la hora de decidir qué vehículos pueden reemplazarse como a la de controlar el estado de las baterías o su carga.

Es necesario analizar los datos para poder aprovechar su potencial y obtener información de valor

Por último, hay soluciones que permiten medir, reducir y, además, compensar. En el caso de Webfleet, nuestros clientes pueden paliar su huella medioambiental adhiriéndose al programa de reforestación de la ONG JustDiggit, responsable de diversos proyectos en África.

Demostrar el cumplimiento

Junto a la reducción de emisiones, la tecnología de gestión de flotas ofrece una segunda ventaja: facilita el proceso de demostración impuesto por la normativa. En efecto, Webfleet cuenta con una herramienta de informes de CO2 certificada por TÜV Rheinland, uno de los principales organismos de verificación del mundo.

Esta herramienta permite medir con precisión las emisiones directas producidas por los vehículos a partir de los datos de conducción, además de indicar por qué y dónde se producen. De esta forma, las empresas podrán informar con precisión sobre el nivel de emisiones directas de CO2 causadas por los vehículos que poseen. Resultará un apoyo valiosísimo a la hora de cumplir con la CSRD.

En resumen, los datos son la clave para reducir las emisiones en las flotas de vehículos. Las empresas solo pueden saber —con seguridad— que están haciendo lo correcto en este camino si disponen de datos precisos y procesables.

La tecnología se constituye en aliado indispensable para asesorar sobre electrificación, optimizar el consumo de energía y la carga inteligente, eliminar los malos hábitos de conducción, mantener los neumáticos a la presión adecuada, guiar a los conductores por las mejores rutas… y mucho más. Es hora de tomar medidas reales para funcionar de forma más sostenible.