La modernización de las tecnologías de una empresa puede parecer una carga, pero las ventajas que hacerlo reporta son innumerables, hasta el punto de convertir la inversión tecnológica en un activo de la empresa en lugar de en un pasivo. Eso sí, contar con un buen socio para llevar a cabo la tarea es, sin duda, clave para el éxito del proceso.

En un momento en el que las empresas se enfrentan a retos sin precedentes desde el punto de vista operativo, como la inestabilidad geopolítica y las posibles repercusiones en los precios de las materias primas y las cadenas de suministros, las organizaciones deben redoblar su apuesta para buscar la máxima eficiencia.

Sin embargo, el camino hacia la modernización de los sistemas y aplicaciones está plagado de obstáculos que ralentizan el avance, tales como la ineficacia operativa, la complejidad de las TI, la falta de automatización y la escasez de competencias críticas especializadas.

Los orígenes de esos problemas son varios. Por un lado, muchas empresas siguen utilizando arquitecturas heredadas, que, en general, son más complicadas de gestionar y actualizar.

Solo el 48% de las empresas pueden escalar eficazmente las operaciones según sea necesario y responder con rapidez a las interrupciones de servicio para adaptarse a imprevistos. Además, casi la mitad de las organizaciones encuestadas por Forrester Consulting para Kyndryl afirma tener dificultades para controlar y predecir sus costes de TI en la nube.

Depender de tecnologías obsoletas se suele traducir en pérdidas de competitividad, aumento de costes y riesgos de ciberseguridad

Por otro lado, contratar y retener a personas con las habilidades adecuadas para la modernización de TI también constituye un gran desafío. El 42% de las organizaciones consideran que carecen de las habilidades necesarias para gestionar su modelo operativo actual, y mucho menos para modernizarlo.

Por otra parte, el principal reto relacionado con los procesos, en lo que respecta a la infraestructura de TI, es la falta de automatización. Cerca del 44% de las organizaciones carecen de automatización, lo que provoca, en muchos casos, que se produzcan errores humanos en la gestión y operación.

Además, más de un tercio de las organizaciones encuestadas también afirmaron que no están integrando la seguridad en sus modelos operativos actuales, lo que las deja expuestas a vulnerabilidades que podrían alterar fundamentalmente su negocio.

Modernización empresarial y tecnológica

Para asegurarse de que superan estos obstáculos, los directivos de las empresas deben determinar primero cuáles son los retos más acuciantes. Esto implica identificar cualquier punto ciego por el que se puedan estar incumpliendo los marcos normativos en vigor.

Se trata de dar un “paso atrás” para poder obtener una visión integral de las operaciones de TI; de este modo, podrán identificar más fácilmente los problemas causados por sistemas heredados o ineficaces, las áreas que adolecen de falta de personal cualificado o los procesos que podrían agilizarse con la automatización.

Otro paso clave es alinear al equipo en este objetivo común. Esto se consigue formando a los profesionales, asumiendo colectivamente la importancia de la modernización de los negocios y las TI, y cambiando la responsabilidad organizativa. De este modo, las empresas pueden integrar la modernización en su cultura para abordar mejor los silos operativos y capacitar a los equipos para que tomen decisiones más rápidas y con más información.

Por último, para que los proyectos de modernización de TI y de Negocio tengan éxito es necesario contar con socios externos que ayuden a guiar a las empresas a través de la gestión del cambio, la mejora de las competencias y la integración de plataformas necesarias para una modernización completa.

Los proveedores de servicios gestionados deben estar cerca durante todo el proceso y ayudar a cubrir las lagunas de conocimientos específicos cualificados. Esto incluye el uso de la automatización en la creación de servicios en la nube, la mejora de la seguridad, la aplicación de los parches pertinentes y la gestión de la reestructuración de las aplicaciones. También puede ayudar en la optimización continua de las operaciones de TI, revisando continuamente el ciclo de desarrollo y reescribiendo las aplicaciones.

Los proveedores deben estar cerca durante todo el proceso y ayudar a cubrir las lagunas de conocimientos específicos cualificados

Si la ventaja competitiva y la reducción de costes no son razones suficientes para renovar la infraestructura, si los directivos siguen retrasando la adopción de estas medidas, finalmente otros problemas acabarán por obligarlos a hacerlo, sobre todo los relacionados con la seguridad. Las tecnologías heredadas carecen a menudo de normas de cifrado sólidas, y ya asoman por un horizonte no tan lejano tecnologías —como la computación cuántica— que rompen estos cifrados.

Además, las tecnologías obsoletas también tienden a depender de lenguajes de programación antiguos, lo que puede obstaculizar los esfuerzos de modernización y ralentizar la innovación a medida que se amplía la brecha de competencias en tecnologías como las relacionadas con el mainframe.

Tecnologías heredadas

Es posible que las empresas que hasta ahora han evitado enfrentarse a las tecnologías heredadas deban ponerse al día rápidamente a medida que los gobiernos fomentan los esfuerzos de modernización.

Por ejemplo, el Banco Central Europeo está sometiendo a pruebas de estrés a las instituciones financieras de la región, y las empresas públicas de Estados Unidos deberán cumplir en breve nuevas normas de ciberseguridad. A medida que los consejos de administración y los responsables de seguridad definen sus prioridades, la modernización de las tecnologías heredadas puede ayudarles a cumplir con la normativa y a avanzar en sus estrategias de gestión de riesgos.

Es esencial dar prioridad a los beneficios futuros frente a las presiones económicas a corto plazo

Las empresas pueden tomar medidas hoy mismo para hacer frente a la tecnología obsoleta. En primer lugar, deben definir e identificar los activos heredados. A partir de ahí, han de comprender cómo se relacionan estas tecnologías con los procesos empresariales críticos y considerar el tiempo máximo de inactividad que pueden soportar. Los trastornos de ahora serán compensados más adelante.

Es esencial dar prioridad a los beneficios futuros frente a las presiones económicas a corto plazo. Es muy importante que las empresas sigan los ciclos de actualización del hardware, ya que los fallos en estas infraestructuras son una de las fuentes más comunes de interrupciones de servicio. También se han de contemplar políticas estrictas de aplicación de parches, para garantizar la actualización del software y realizar comprobaciones periódicas del estado del mainframe.

Si tenemos en cuenta que muchas empresas siguen dependiendo en gran medida de la tecnología mainframe para los negocios de misión crítica, comprenderemos que los esfuerzos de modernización más amplios pueden dotarlas de mayor agilidad. Hoy día, la mayoría de las organizaciones adoptan un enfoque híbrido de la modernización, pero cualquier camino puede resultar en una mayor rentabilidad.

Los esfuerzos que quedan por delante parecen desalentadores, pero las tecnologías heredadas presentan la oportunidad de convertir un pasivo en un activo: nunca es pronto para empezar a renovarse.