“La transformación de la sociedad tiene mucho que ver con el valor que va a aportar la industria inteligente”

Su formación se construye desde una sólida base como ingeniero de telecomunicaciones complementada con una visión de negocio debida a su licenciatura en Marketing y con el conocimiento de la capa de gestión que le aporta un PDD por el IESE. En enero tomará las riendas del desarrollo de negocio de la nueva organización, con la integración efectiva de Altran en Capgemini.

¿Qué va a suponer la integración de Altran en Capgemini?

Tengo muchas ilusiones puestas en esta nueva etapa. Es una adquisición muy interesante, que nos dota de unas capacidades únicas para ofrecer al mercado una propuesta real en cuanto a la industria inteligente.

En Capgemini tenemos una experiencia muy amplia en el ámbito de TI. Hemos sido capaces de desplegar aplicaciones e infraestructuras para que los procesos de nuestros clientes se ejecuten de la manera más fluida y eficiente posible. Ahora, nuestros nuevos compañeros de Altran nos traen una experiencia y una cantidad de casos de uso enorme en el ámbito de las operaciones industriales.

Por dar algunas cifras, hablamos de una compañía con una facturación global aproximada que llegará hasta 18.000 millones de dólares. Por ejemplo, en España —que junto con Italia y Francia son los países donde tenía más presencia— prácticamente duplicamos el tamaño, pasamos de 5000 a 10.000 empleados aproximadamente.

Se trata de ir más allá de transformar las compañías y hacerlas más eficientes a través de automatización

Unir estos mundos y sacar lo mejor de ambos offerings va a ser una de mis responsabilidades durante el próximo año, y las expectativas son máximas. El grupo y el mercado esperan mucho de esta fusión. Pocos competidores van a poder ofrecer un portfolio de servicios tan amplio.

¿Hacia dónde nos lleva la industria inteligente?

Para ponernos en contexto, vamos a dar algunos datos que tienen que ver con la evolución que estamos teniendo como sociedad. En los próximos diez años van a ocurrir muchos cambios:

  • La población se va a incrementar hasta los 9000 millones de personas, el 60% de las cuales vivirán en ciudades.
  • Se va a vivir una transición económica hacia un modelo más circular, en el que las energías renovables y la sostenibilidad estarán en las conversaciones de los directivos y de los políticos de este país y de cualquier otro.
  • Desde el punto de vista profesional, se van a generar más de 133 millones de empleos, el 85% de ellos nuevos y muchos ni nos los imaginamos.

En ese contexto es en el que la industria inteligente trasciende a la industria 4.0. Se trata de ir más allá de la automatización como fuente de eficiencia a la hora de transformar las compañías. Además de eso, la industria inteligente consiste en integrar: las distintas áreas de cada compañía, la empresa con sus clientes, con sus partners, con sus proveedores.

La transformación de la sociedad tiene mucho que ver con el valor que va a aportar la industria inteligente. Se trata de aplicar tecnologías, que ya existen, para reinventar digitalmente los negocios, reescribir el futuro de la movilidad y de la vida conectada. Esta es la parte más excitante que tiene la industria inteligente, porque el único camino que tienen muchas empresas es el de reimaginar cómo va a cambiar la experiencia de sus clientes y cómo van a ayudarles en ese proceso.

El mercado

Aunque los datos fríos restan importancia a la trascendencia real que tiene la industria inteligente en el ámbito empresarial y en la sociedad, pueden poner en contexto la importancia que se va a alcanzar. Para el año 2030, el mercado de la industria inteligente tendrá un peso aproximado de 100.000 millones de dólares. Algunos de los ámbitos que tendrán más peso son:

  • 1400 millones de dólares para el mercado de digital manufacturing.
  • 470.000 millones en el ámbito de automotive, en la visión de negocio electrical y electronics.
  • 250.000 millones en desarrollo de ingeniería en el ámbito digital. Si se incluye también todo lo relacionado con nuevos negocios que se van a crear alrededor de ingeniería, pero nacidos puramente en digital, deberíamos añadir otros 500.000 millones.
  • 270.000 millones en soluciones apoyadas en 5G. No está incluido el desarrollo de la infraestructura de antenas, solo inversiones en la cadena de valor de 5G.
    300 000 millones en inteligencia artificial y una cantidad similar en lo relacionado con IoT.

¿Qué tecnologías se emplean y cómo trabajan de forma coordinada?

Es importante separar las tecnologías, entendidas como tal, de las soluciones que aportan un beneficio a las empresas. Estamos en un momento de mucha incertidumbre, pero a partir de la información que manejamos en Capgemini y de las conversaciones que mantengo con muchos de nuestros interlocutores en el mercado español, una de las tendencias fundamentales durante los próximos cinco años será el despliegue de MES (manufacturing execution system).

En segundo y tercer lugar creo que van a destacar la inteligencia artificial (se multiplicarán por dos las inversiones en este ámbito durante el próximo año) y, por supuesto, 5G, que es ya una realidad. En España, por ejemplo, algunas corporaciones están siendo capaces de llevar 5G a la práctica y por parte del sector telco se está apostando muy fuerte, especialmente dentro del contexto de Europa, para ser una alternativa a los gigantes tecnológicos, tanto asiáticos como americanos.

El elemento clave de la industria inteligente es el uso eficiente de los datos a través de todo su ciclo de vida

En lo que respecta a 5G, Capgmini cuenta con una oferta de servicio específica que ayuda a emprender las inversiones adecuadas al comienzo de la transformación basada en los datos, además de a monetizarlas. Esta oferta incluye desde el plan estratégico inicial hasta lo relacionado con la infraestructura de red, las plataformas de servicios estratégicos, aplicaciones y casos prácticos, la organización e integración del ecosistema y los servicios operativos y empresariales integrales relativos al 5G.

Otra tendencia destacable es IoT, donde se esperan crecimientos muy importantes en cuanto a la inversión. En 2023, más de un 30% de las grandes compañías industriales ya dispondrán de plataformas IoT. Esta tendencia vendrá acompañada por los gemelos digitales a la hora de hacer realidad la vertiente digital del negocio en las factorías.

Además de esto, debo mencionar blockchain. Hasta ahora ha sido una tecnología de nicho, pero que nos dota de la capacidad de verificar la validez de los datos, y eso es muy potente en lo que se refiere a visión de negocio. En los próximos cinco años, más de 4000 negocios estarán utilizando blockchain como plataforma de verificación de datos.

Todo ello basado en tres tecnologías de las que va a depender el desarrollo de esta industria inteligente: el cloud, la capacidad incremental que aporta al edge computing, y, por supuesto, la ciberseguridad. Durante los próximos años, estos sistemas van a ser el soporte del negocio de las organizaciones y la inversión en este aspecto va a ser vital si queremos mantenerlo estable y con la privacidad necesaria. Un fallo de seguridad puede hacer que toda la cadena de valor se pare, es decir, que el negocio se detenga.

La ciberseguridad en el ámbito de TI y de OT…

En lo relacionado con TI resulta factible aplicar seguridad a un sistema que previamente no había sido protegido. En el mundo de OT no ocurre igual. Una vez que se ha hecho un despliegue de dispositivos en campo, su dependencia del hardware y del software embebido es muy alta. Modificarlos implicaría una barrea tecnológica y de costes muy elevada.

Desde el punto de vista de OT, la solución no está al final de la cadena de valor, sino en incorporar la ciberseguridad desde el inicio. Contemplar este aspecto desde el diseño reduce la complejidad a la hora de proteger su funcionamiento, facilitando que los equipos de ciberseguridad aporten su visión en este aspecto. Hay que tener en cuenta que habrá una dependencia enorme del hardware, que deberá soportar el adecuado nivel de protección. Lo contrario significará un cambio de hardware y eso es complejo y caro.

La ciberseguridad es un ámbito muy importante para nosotros. Gracias a la incorporación de Altran estamos haciendo una inversión importante en la redefinición del offering. Los equipos especializados en TI están trabajando ya de manera muy intensa con los de OT para para que la ciberseguridad forme parte de la fase de diseño.

La industria sale de las fábricas

Cada vez más objetos son inteligentes o están conectados, lo que supone una nueva oportunidad de negocio para las empresas. Por un lado, esto permite ofrecer nuevos servicios que se pueden monetizar y, por otro, utilizar los datos de uso de estos productos para ayudar en el diseño de mejoras.

Así, vemos como la industria sale de las fábricas, a través de servicios diseñados para funcionar a la perfección con los productos producidos y su vuelta a la planta a través de los datos, que, gracias a una producción inteligente, pueden generar nuevos tipos de producto, con un time-to-market mucho más reducido.

Otro de los retos importantes está relacionado con los datos

Nuestro mensaje de inteligencia industrial está siempre asociado al dato. La forma en que las organizaciones pueden competir es pensar de manera integral y global, sacando el máximo provecho a los datos como fuente de competitividad.

El elemento clave es el uso eficiente de los datos a través de su ciclo de vida, es lo que nosotros llamamos la continuidad digital. Hay que tratar el dato como se merece; desde el modelo de recolección hasta su uso posterior, almacenamiento, gestión o gobierno se diseñan partiendo del valor que tienen. Hay que protegerlos, pero también hay que darles uso y sacar rentabilidad de ellos.

El futuro no es un mundo de robots, sino de personas que desarrollan negocios y habilidades nuevas

El dato es el elemento clave a proteger. Además, dentro del modelo de gobierno es muy importante controlar el dato, no solamente en todo lo relacionado con las obligaciones regulatorias que imponen los distintos gobiernos, sino también desde el punto de vista ético en cuanto al uso que hacemos de esa información.

Este es un tema en el que hay mucha controversia ahora mismo. Requiere especialización y dedicación y, cada vez más, las compañías están entendiendo que deben acompañarse de partners muy especializados, empresas ágiles y mucho más cercanas al modelo startups que permitan arrancar iniciativas de manera inmediata alrededor del dato. Lógicamente, esto debe ir acompañado de compañías como Capgemini, que, una vez que se ha arrancado una idea, permiten escalarla a nivel global y facilitar que tenga el beneficio que se espera en todos los rincones de la organización.

¿Qué beneficios va a ofrecer esta industria inteligente?

Forma parte del desarrollo de la humanidad en los próximos años. Las siguientes generaciones no se van a imaginar un mundo sin una interconexión de dispositivos permanente, siempre disponible y con una calidad absoluta. La industria inteligente tiene un impacto enorme en cuanto a beneficios, más allá de los puramente económicos, que evidentemente los habrá.

Hablamos de mejoras en cuanto al control de la producción, la coordinación de los trabajos, la calidad de los productos entregados o la experiencia de usuario. Esto último implica una extensión de las ideas asociadas a customer experience aunque fuera de los ámbitos a los que habitualmente se asocia. Por ejemplo, me refiero a la experiencia cuando vas a comprar un coche, aquello que ofrece y que va más allá de su potencia o su estética. Ese concepto se está redefiniendo y el impacto está siendo evidente. Aquellos que se suban a la ola tendrán un beneficio para su marca asociado al futuro y a la creatividad.

Uno de los grandes beneficios que se asocia a la industria inteligente es el efecto positivo en la sostenibilidad de las organizaciones

Otro aspecto muy importante. En todas las conversaciones que estoy teniendo con ejecutivos de este país, uno de los grandes beneficios que se asocia a la industria inteligente es el efecto positivo en la sostenibilidad de las organizaciones y, por lo tanto, del planeta. Las conversaciones suelen tener un foco fundamental en aspectos más prácticos y económicos y, sin embargo, siempre aparece la sostenibilidad como un capítulo muy significativo.

Por último, hay que incidir en que en los próximos años se van a crear más de 100 millones de puestos de trabajo. Esto supone una enorme oportunidad para poder desarrollarnos económica y socialmente, en la que tendrán mucho que decir los gobiernos y las universidades a la hora de resolver un problema tan evidente como el ligado a la generación y atracción de talento.

Debemos ser capaces de capacitar a las personas para que todos estos beneficios se lleven a la práctica. El futuro no es un mundo de robots, sino de personas que desarrollan negocios y habilidades nuevas, y que se van a apoyar en robots para tareas más básicas. La imaginación jamás la va a sustituir un robot y ahora lo que necesitamos es mucha imaginación, porque tenemos que redefinir esos modelos económicos y de negocio. Tenemos que pensar cómo sacar provecho a este nuevo contexto con todas las tecnologías a nuestra disposición, que no son más que herramientas en nuestras manos.

¿Cuáles son las aplicaciones más evidentes?

Hagamos un recorrido por los diferentes ámbitos y sectores en los que está teniendo ya efecto la industria inteligente.

Automoción. Aquí aparece todo lo relacionado con el coche eléctrico, la conducción autónoma, los nuevos modelos de movilidad y, como he comentado, la experiencia de usuario, que está empezando a ser diferencial en el proceso de compra. Precisamente, nuestra oferta de servicios Driving Automation Systems Validation tiene como objeto contribuir a que el proceso de desarrollo y conducción de vehículos autónomos sea seguro y fiable gracias a los datos.

Consumo. Estas soluciones permiten adaptar el offering a unas preferencias que cambian rápidamente. Además, cada vez se busca más una integración vertical directa, del productor al consumidor, lo que implica una trazabilidad que la industria inteligente permite garantizar. Otra de las líneas fundamentales en las que estamos trabajando es lo relacionado con la digitalización de la cadena de suministro.

Energía. Los modelos descentralizados también están entrando con fuerza en este sector, lo que permite sacar el mayor rendimiento posible a las renovables y buscar nuevos modelos de negocio dirigidos al consumidor y a la sociedad. También está cobrando especial importancia la digitalización de la cadena de valor, especialmente en oil & gas, a la hora de predecir y mitigar las fugas.

Sanidad. En este mundo también se están viendo los importantes beneficios que aporta en aplicaciones como la medicina conectada y personalizada. El punto de partida es aceptable, aunque queda mucho camino por recorrer y, de nuevo, los datos van a tener un papel fundamental: cuantos más datos tenga el sistema, mayor predictibilidad y mejores recomendaciones podrá hacer.

Manufactura. Además de dotar de inteligencia adicional a la cadena de suministro, está cobrando mucha importancia la hiperpersonalización. Esto es algo que está ocurriendo en todos los sectores, el usuario final demandará su coche, su camiseta, su abrigo, su mando de la consola e incluso sus zapatillas de fútbol.

Construcción. Este sector está ajustado a muchas limitaciones físicas. Para estas empresas es muy importante adaptar, de una forma ágil, los cambios en su offering a la demanda real. Además, van a tener mucha incidencia las nuevas formas de diseñar y construir, o incluso de vender su oferta (realidad virtual), la sostenibilidad (reducción y eficiencia en el uso de materiales) o la seguridad en el trabajo para reducir los accidentes.

Aeroespacial. En este sector también está resultando clave la integración vertical que ya hemos mencionado, y todo lo relacionado con los nuevos servicios de movilidad.