Estos días se está celebrando en Santander la 40º edición del Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones (­AMETIC), la patronal que representa a la industria digital y tecnológica en España. Uno de los objetivos marcados en est edición ha sido consolidar la digitalización como motor de productividad y cohesión. Ante el auge de la IA, la regulación de infraestructuras y la soberanía pragmática, la ponencias de los diferentes líderes que han participado, del ámbito público y privado, ha permitido esbozar una hoja de ruta para competir globalmente como país.

El verano de Santander siempre arrastra un aire de reencuentro, pero la cita de este año en las aulas de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) tenía la trascendencia de las grandes efemérides. Con el célebre Pedro Piqueras como conductor, esta edicóno del congreso está celebrando sus cuatro décadas de vida en un ambiente optimista, pero poniendo sobre la mesa un buen número de argumentos que invitan a la preocupación y que requieren atención inmediata.

En la apertura del encuentro, Francisco Hortigüela, presidente de AMETIC, recordó aquel lejano 31 de agosto de 1987, cuando un reducido grupo de empresarios liderados por Antonio López García (presidente de AMPER), inauguró un foro en el que participaron 19 ponentes. Su lema, Tecnologías de la Información: motor de futuro, se ha cumplido con creces: hoy, este sector da empleo directo a 840.000 personas, factura más de 146.000 millones de euros y representa el 27% del PIB nacional.

Debemos mejorar esa competitividad que tanto Europa como España hemos perdido en las últimas décadas

Sin embargo, tras esa celebración inicial, las diferentes ponencias que se fueron desarrollando empezaron a destilar preocupación por la pérdida de velocidad competitiva que está demostrando la Unión Europea. De hecho, el propio Hortigüela destacó este aspecto al abrir la sesión: «para mantener el actual estado de bienestar es necesario que mejoremos en competitividad, una competitividad que tanto Europa como España hemos perdido en las últimas décadas».

La IA como infraestructura de país

Frente a las preocupaciones que iban llegando desde el sector, el Gobierno desplegó un discurso de autoafirmación y ambición. El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, defendió que la modernización digital española es «una historia de éxito compartida» entre el sector público y el privado.

Apoyándose en los datos de su informe Atlas de la IA, recientemente presentado al Consejo de Ministros, López defendió que España ocupa un lugar relevante en el uso y aprovechamiento de las tecnologías relacionadas con la inteligencia artificial. Por ejemplo, es el cuarto país europeo en demanda de talento de IA, el quinto de la UE en inversión en startups de IA, el sexto mundial en adopción de IA generativa y el séptimo cuando hablamos del progreso de esta tecnología.

Junto a ello, el ministro hizo un recorrido por las iniciativas que se han ido desarrollando durante estos años, con hitos tan relevantes como la creación de la Agencia Española de supervisión de la IA, el primer sandbox regulatorio que se ha puesto en marcha dentro del contexto de la UE, o las inversiones realizadas en sectores clave y en programas de adopción para empresas y AAPP.

«El desarrollo ordenado no es un freno, sino un sello de distinción para la economía digital española»

López catalogó la IA como la revolución más veloz de la historia humana, superando la penetración de la electricidad o la imprenta. Argumentó que «la cuestión no es inteligencia artificial sí o no, sino qué inteligencia artificial queremos». Defendiendo un modelo humanista y con propósito, anunció la próxima resolución de las convocatorias «Red IA» y «Red IA Salud», con 180 millones de euros de fondos de recuperación para 372 proyectos.

Este despliegue se complementa con el anuncio de la próxima llegada a España —el ministro lo dio por algo prácticamente seguro— de una de las tres primeras gigafactorías de IA que va a construir la Unión Europea dentro del territorio, un proyecto estratégico que está dotado con más de 4000 millones de euros. De forma paralela, y para ordenar la factura eléctrica que está asociada a los centros de datos, López anunció la tramitación urgente de un Real Decreto regulador de sostenibilidad: «El desarrollo ordenado no es un freno, sino un sello de distinción para la economía digital española».

La trampa de la hiperregulación

La réplica a este discurso llegó a través de la economía real, de la mano del presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, quien aterrizó el debate en las dificultades cotidianas a las que se enfrenta el capital privado. Preguntado por las perspectivas del país, Garamendi reclamó normalidad jurídica: «que se nos deje trabajar en una situación de normalidad, sin injerencias ideológicas en las decisiones económicas, y que tengamos unos presupuestos». Para el líder patronal, el gran mal europeo es la hiperregulación frente a la agilidad de competidores como Estados Unidos y China.

Garamendi ilustró este letargo con crudeza: «en Estados Unidos o en China las decisiones se toman en un día. En Europa, los 27 estados se ponen de acuerdo como mínimo en tres, cinco o seis meses. Y mirando a España, somos 17 comunidades autónomas (…) ahí está el problema de la implementación».

Que se nos deje trabajar en una situación de normalidad, sin injerencias ideológicas, y que tengamos unos presupuestos

Esta lentitud desincentiva los proyectos de envergadura, lo que explica que el capital español prefiera invertir masivamente fuera. Es un dato conocido: «Las empresas españolas tenemos dos grandes países donde invertimos: Estados Unidos, con casi 100.000 millones de euros en activos, y Reino Unido, con más de 80.000 millones (…) porque hay facilidad, porque hay reglas que se entienden en las inversiones».

Para el líder de la CEOE, la innovación exige certidumbre y financiación libre de trabas impositivas sectoriales. «La innovación significa financiación», remarcó, oponiéndose tajantemente al impuesto a la banca porque detrae de forma directa el crédito necesario para que las empresas financien su transformación digital.

La IA en el barro operativo

El punto de inflexión del encuentro se vivió en el bloque técnico dedicado a la aplicación práctica de la IA. Josep Aracil, head of Strategy, Mkt&Com and Public Affairs Iberia & Latam en Inetum; y Jorge Morillo, head of Goverment Affairs and Pubic Policy de SAP España mantuvieron un diálogo sumamente enriquecedor que destapó las verdaderas demandas de los consejos de administración de las empresas. Ambos coincidieron en que el mercado ha superado ya el momento de la experimentación teórica, exigiendo ya retornos medibles de eficiencia.

Josep Aracil fue especialmente incisivo en este aspecto, haciendo ver que es necesario desterrar el efectismo: «huir un poco del teatro de la innovación que se da a veces con el tema de la IA, con las POC (…) y realmente pasar al uso en los procesos de negocio». Aracil defendió que el valor real de estas tecnologías reside en automatizar y hacer eficientes tareas cotidianas pero cruciales como la contabilidad, la gestión contractual de distribuidores o el reclutamiento.

El conceto de gobierno de las decisiones busca tomar al agente de IA como un empleado más dentro de la organización y gestionarle como tal

Asimismo, introdujo el conceto de gobierno de las decisiones: tomar al agente de IA como un empleado nuevo dentro de la organización y gestionarle como tal. Bajo este prisma, las compañías deben definir qué puede firmar cada agente autónomo, ante quién rinde cuentas cuando se produce una indecisión y cómo revocarlo si varía el contexto del negocio.

Por su parte, Jorge Morillo explicó que SAP centra sus esfuerzos en embeber inteligencia directamente en el día a día operativo en lugar de competir por modelos fundacionales propios. El enfoque del fabricante alemán es proponer un uso real de la inteligencia artificial precisamente allí donde ya está trabajando el cliente. De esta forma, las empresas alimentan los agentes con el dato semántico estructurado de los ERP, que es el que custodia el valor real del negocio.

Ana Alonso, vicepresidenta de Salesforce.

Esta dosis de realismo organizativo fue secundada por Ana Alonso, vicepresidenta de Salesforce, al recordar que la IA exige gestionar expectativas de retorno. Apoyándose en estudios del MIT que monitorizaron empresas durante cuatro años, Alonso advirtió que la adopción de IA genera inicialmente bajadas de productividad y de márgenes debido a los costes de implementación, antes de consolidar una curva sólida de retorno en el medio y largo plazo.

Todo ello quedó resumido en una llamativa frase atribuida a Routers que la propia Ana Alonso se encargó de resaltar: “If AI doesn’t kill your Company, it will make you stronger”.

Premios AMETIC e Impulso TIC

Como broche de oro a estas jornadas de debate, al concluir la primera jornada de este encuentro tuvo lugar la entrega de sus galardones anuales. El Premio al Impulso de las TIC 2026 fue concedido a la Secretaría de Estado de Justicia. El galardón fue recogido por Manuel Olmedo, secretario de Estado de Justicia.

En su intervención, Olmedo ha recordado que la digitalización es el motor de la mayor transformación de la Justicia en décadas. También destacó que este salto en digitalización ha sido posible gracias a la obtención de 410 millones de euros procedentes de los fondos NextGeneration, a la habilitación de un presupuesto anual de más de 140 millones de euros y a la colaboración con otras administraciones y con la industria.

El gran hito en este proceso de digitalización es la aprobación del Real Decreto-Ley 6/2023, que establece un modelo de Justicia basado en expedientes electrónicos, interoperabilidad, datos y comunicaciones telemáticas, y abrió las puertas a la incorporación de la inteligencia artificial y la automatización.

También fueron reconocidos en este ecento la Asociación Española de Normalización, recogido en manos de su presidente, Alfredo Berges, quien ha destacado el papel actual de UNE en la normalización internacional. De igual forma, se hizo entrega de menciones a Gema Igual, alcaldesa de Santander; Ángel Pelayo González-Torre, rector de la UIMP; y María González Veracruz, secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial.

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