El valor diferencial del cloud emerge cuando tecnología, talento y estrategia se alinean, permitiendo a las organizaciones avanzar hacia modelos más ágiles, seguros y competitivos. En este nuevo escenario, solo las empresas que sean capaces de integrar innovación y resiliencia lograrán liderar el mercado digital que ya está definiendo el futuro empresarial en España.

César GómezEn este mes de julio de 2026 hemos presentado la décima edición del Informe del mercado cloud en España. Este estudio ofrece una visión actualizada de tendencias, retos y oportunidades, esta vez desde la perspectiva histórica de una década completa de evolución del ecosistema cloud español.

La magnitud de esta madurez también se refleja en la evolución prevista de la inversión, que superará los 8000 millones de euros en 2026, un 17% más respecto al año anterior.

Esta cifra confirma que la nube ser ha convertido en una prioridad estructural de inversión, directamente vinculada a la capacidad de las organizaciones para innovar, escalar la inteligencia artificial y reforzar su resiliencia operativa.

El cloud, sistema operativo del tejido empresarial

El aspecto más relevante del cloud en la última década no ha sido la volumetría de datos migrados o la progresión imparable de centros de datos construidos, sino la transformación silenciosa y profunda que ha experimentado. El cloud ha dejado de ser una opción tecnológica para convertirse en el sistema operativo sobre el que funcionan las empresas y así lo refleja el hecho de que ninguna organización prevea reducir su presupuesto destinado a la nube y que más de un tercio dedique a este capítulo por encima del 25% de su inversión en TI.

Este salto marca el final de la experimentación y el inicio de la dependencia estructural. El cloud no solo ejecuta procesos, condiciona la capacidad de adaptación, la resiliencia y la competitividad. Replicando los términos del informe, la nube “se ha convertido en la infraestructura crítica sobre la que se ejecutan los procesos clave de las corporaciones”.

Escenarios de producción más comunesSectores tradicionalmente más conservadores en la adopción tecnológica, como la industria o la administración pública, también han acelerado su transición hacia modelos cloud, impulsados por la necesidad de responder con mayor agilidad a un entorno cada vez más exigente. Al mismo tiempo, el auge de los modelos basados en datos y de la IA ha reforzado el papel de la nube como la plataforma idónea para entrenar modelos, procesar grandes volúmenes de información y desplegar nuevos servicios a escala.

Como consecuencia, el debate ya no está en qué migrar a la nube, sino cómo extraer el máximo valor. La prioridad pasa ahora por convertir la infraestructura cloud en un habilitador directo de negocio e innovación.

Hibridación inteligente

Por otra parte, la empresa española ha resuelto también el dilema entre Cloud y On-premises y abraza decididamente la arquitectura híbrida, apostando por la conciliación de lo mejor de ambos mundos. De hecho, según los datos del informe, en casi la mitad de las organizaciones, este modelo es ya una arquitectura diseñada de forma deliberada, en la que cada carga de trabajo se ubica en el entorno que mejor responde a criterios de rendimiento, seguridad y cumplimiento normativo, maximizando así el valor estratégico de la infraestructura.

Esta evolución se refleja también en que casi un tercio de las empresas ya opera con arquitecturas capaces de desplegar, migrar, escalar e interoperar cargas de trabajo entre distintos proveedores. Este avance responde a la necesidad de ganar flexibilidad y resiliencia operativa mediante capacidades de orquestación que abstraen el hiperescalar y unifican la gestión. Como resultado, las organizaciones reducen el riesgo de lock-in, aprovechan las fortalezas de cada plataforma y optimizan los costes de infraestructura.

Modernización de aplicaciones

La modernización del catálogo de aplicaciones sigue siendo la gran asignatura pendiente en la adopción del cloud. Según el último análisis, solo un tercio de las empresas ha logrado modernizar más del 25% de sus aplicaciones siguiendo principios de diseño nativo cloud.

La mayoría mantiene un equilibrio entre sistemas monolíticos y nuevas arquitecturas, mientras que más de la mitad reconoce que factores como la complejidad técnica, los requisitos regulatorios y las exigencias de rendimiento dificultan una transformación más profunda. En conjunto, estas barreras hacen inviable, al menos a corto y medio plazo, una refactorización completa de su stack tecnológico.

El cloud no solo ejecuta procesos, condiciona la capacidad de adaptación, la resiliencia y la competitividad

Pero las dificultades no son solo técnicas. Desde el punto de vista organizativo y cultural, la transformación exige la adopción de metodologías ágiles, la coordinación efectiva de equipos multidisciplinares y un enfoque DevSecOps, que implica desarrollar nuevas capacidades y contar con talento especializado, ya sea mediante la creación de centros de excelencia (CoE) o a través de la participación sostenida de socios tecnológicos que aporten tanto visión estratégica como capacidades de ejecución.

Sin embargo, el potencial de la modernización resulta difícil de ignorar. Las organizaciones que evolucionan hacia arquitecturas cloud-native no solo aceleran el desarrollo y despliegue de nuevos servicios, sino que también refuerzan su capacidad de adaptación a un mercado cada vez más dinámico, convirtiendo esa agilidad en una ventaja competitiva sostenible.

Evolución de la estrategia de ciberseguridad en cloud frente al aumento de amenazas.Además, una arquitectura moderna sienta las bases para incorporar capacidades que hace unos años resultaban inaccesibles, como modelos de software como servicio, plataformas de integración en la nube o recursos de procesamiento masivo de datos; todo ello junto con la incorporación de agentes de inteligencia artificial capaces de automatizar procesos, mejorar la experiencia de usuario y apoyar la toma de decisiones.

En este contexto, y a través de recursos de apificación, el legacy puede convertirse en un factor de oportunidad de transformación real mediante de una aproximación gradual y estratégica. Las organizaciones pueden evolucionar sus sistemas heredados hacia plataformas flexibles y escalables, capaces de integrar nuevas tecnologías y adaptarse a las exigencias actuales, convirtiendo el legacy en un punto de partida y fuente de verdad para la generación de valor.

El verdadero reto ya no consiste solo en portar sistemas completos a la nube mediante una migración de tipo lift-and-shift, sino en aprovechar ese proceso para rediseñar la arquitectura, refactorizar las aplicaciones y adoptar nuevos modelos operativos. Las organizaciones que den este paso estarán mejor preparadas para innovar de forma continua, responder con mayor agilidad a la demanda de los mercados y convertir la tecnología en un motor de crecimiento. La modernización representa una inversión estratégica en la competitividad futura de la empresa.

Soberanía digital y pragmatismo empresarial

En España, la dependencia de proveedores con matriz estadounidense es absoluta, pero los principales hiperescalares están respondiendo a las directrices marcadas por Europa sobre cloud soberano con medidas como el despliegue acelerado de regiones y centros de datos en territorio comunitario, así como la creación de programas específicos de que garantizan la residencia de datos y la operatividad bajo las jurisdicciones de los diferentes países anfitriones.

Por otra parte, han establecido alianzas con patners locales y reforzado la obtención de certificaciones normativas y regulatorias, facilitando a las empresas configurar políticas avanzadas de acceso, cifrado y control.

Solo un tercio de las empresas ha modernizado más del 25% de sus aplicaciones siguiendo principios cloud native

La adopción en clave nacional de estos modelos aún es limitada, puesto que las organizaciones priorizan flexibilidad, eficiencia operativa y ecosistemas globales sobre el control total, dejando el cloud soberano como una oportunidad pendiente de materialización que dependerá, en gran medida, de la adecuación de las infraestructuras, la disponibilidad de alternativas reales y de la flexibilidad que otorgue el legislador a la iniciativa privada.

En este contexto, la empresa española sigue optando por el pragmatismo. El análisis evidencia una brecha entre las aspiraciones regulatorias europeas, reforzadas por el nuevo entorno de incertidumbre geopolítica, y la realidad operativa de las organizaciones.

Si bien el informe de Eraneos destaca la ausencia de nubes soberanas en la práctica, la persistencia de riesgos geopolíticos presiona para acelerar el desarrollo de plataformas propias. Más allá del pulso comercial, el informe señala que la exposición a esas tensiones y la preocupación por la resiliencia del ecosistema digital fuerzan a Europa a acelerar en su búsqueda de la plena soberanía digital, reduciendo la exposición a proveedores y plataformas de terceros países y articulando un ecosistema digital resiliente y autónomo.

Optar por soluciones locales o near-shore a corto plazo puede parecer un paso firme hacia la soberanía, pero introduce complejidad jurídica, frena el ritmo de innovación y, sobre todo, provocaría un altísimo impacto en los costes operativos. Por el momento, las economías de escala de los gigantes globales desplazan ese objetivo hacia un meditado pragmatismo, reconociendo que la tendencia es evidente y que la soberanía digital es ya uno de los retos europeos que podemos intuir que modificarán el escenario.

Ciberseguridad cloud como capacidad transversal

La ciberseguridad es ya un elemento estructural de las estrategias cloud. Las organizaciones más maduras han evolucionado hacia un enfoque proactivo, incorporando capacidades avanzadas de inteligencia, detección, respuesta y recuperación, reduciendo la superficie de ataque e integrando la seguridad desde el diseño en sus arquitecturas y ciclos de desarrollo.

Más que evitar los ciberataques (una hipótesis asumida), el factor diferencial está relacionado con la capacidad para detectarlos, contenerlos y recuperar la operación con rapidez, minimizando el impacto sobre la continuidad del negocio.

En este sentido, el informe revela que el 96% de las organizaciones ya ha consolidado capacidades avanzadas de ciberseguridad en entornos cloud, mientras que el avance hacia una mayor resiliencia se refleja en la automatización de los procesos de detección y respuesta, la adopción de marcos nativos de gestión del riesgo y la inversión en formación especializada, que constituye una prioridad para el 48% de las empresas.

Las economías de escala de los gigantes globales desplazan el objetivo de soberanía hacia un meditado pragmatismo

En cuanto a la resiliencia, ya no depende únicamente de incorporar más controles de seguridad, sino de diseñar y operar plataformas capaces de recuperarse y evolucionar de forma continua. En este contexto, SRE (site reliability engineering) se consolida como una práctica clave al integrar arquitectura, operaciones y monitorización para maximizar la disponibilidad de los servicios. Este enfoque se complementa con arquitecturas redundantes y de alta disponibilidad, la adopción de modelos zero trust y una colaboración cada vez más estrecha con los proveedores cloud, configurando el nuevo marco de operación para las infraestructuras digitales.

La tecnología, por sí sola, no garantiza la ciberseguridad, el factor humano sigue siendo decisivo. La capacidad de prevenir, detectar y responder a los incidentes depende en gran medida de los equipos y de una cultura de seguridad integrada en toda la organización, preparada para afrontar los riesgos, proteger la información crítica y gestionar situaciones de crisis.

La ciberseguridad es crítica para poder escalar el uso del cloud, industrializar la inteligencia artificial y operar con solidez. Se ha convertido en una capacidad transversal que debe integrarse en todas las decisiones tecnológicas y de negocio, desde el diseño de las arquitecturas hasta la operación diaria, como condición indispensable para garantizar la resiliencia de la organización.

Cloud economics y realización de valor

Uno de los grandes desplazamientos observados en la última edición del informe es el que se produce desde la gestión del coste hacia la materialización del valor. FinOps surgió como una respuesta a la opacidad del gasto cloud, pero las organizaciones más avanzadas evolucionan hacia un enfoque de cloud economics, en el que la gestión financiera deja de centrarse solo en contener costes para orientarse a maximizar el impacto de cada euro invertido.

Este cambio se traslada a la forma de medir la eficiencia; frente a los indicadores tradicionales de consumo, gana protagonismo el análisis del coste por unidad de por transacción, cliente, servicio o carga de trabajo, lo que permite relacionar directamente la inversión con los resultados, consolidando también FinOps como una disciplina estratégica y no como una actividad operativa.

La gestión económica del cloud depende de consolidar una cultura de gobierno, transparencia y optimización continua

Del mismo modo, la optimización pasa a incorporarse desde la fase de diseño arquitectónico, mientras que procedimientos de gestión de la infraestructura como el rightsizing, ajusta de forma continua los recursos de cómputo, almacenamiento y recursos de red a las necesidades reales de cada servicio, evitando costes por sobredimensionamiento.

A pesar de ello, los costes ocultos siguen siendo la principal barrera percibida por las organizaciones, un recordatorio de que la madurez en la gestión económica del cloud no depende solo de disponer de mejores herramientas, sino de consolidar una verdadera cultura de gobierno, transparencia y optimización continua.

De la infraestructura al modelo estratégico

España ha cruzado la frontera y el cloud es ya el sistema operativo sobre el que funciona el tejido empresarial. La siguiente etapa de madurez vendrá marcada por la capacidad para extraer más valor de esta infraestructura.

Aplicaciones nativas cloud frente a lift-and-shif Para ello será necesario consolidar la hibridación inteligente como el nuevo estándar operativo, acelerar la modernización continua de las aplicaciones, evolucionar hacia modelos de cloud economics, orientados a la generación de valor y concebir la ciberseguridad como una capacidad transversal integrada en toda la organización. Al mismo tiempo, el debate sobre la soberanía digital seguirá estando presente y en búsqueda de un punto de equilibrio entre la posición estratégica europea y el pragmatismo de la realidad empresarial.

En este nuevo escenario, las organizaciones que combinen modernización, resiliencia, eficiencia económica, seguridad y una explotación inteligente de los datos estarán en mejores condiciones para escalar la inteligencia artificial y transformar la complejidad tecnológica en una fuente de productividad y crecimiento sostenible

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