La transformación digital y la transición hacia la nube han demostrado ser aliados clave en todo tipo de industrias, también para las empresas relacionadas con el sector energético. Estas organizaciones están enfrentando un panorama lleno de incertidumbre al que se suma la transición energética hacia fuentes más sostenibles que la sociedad les pide.

Juan Mario RoderoCuando se habla de las ventajas que ofrece la nube aparecen expresiones como eficiencia, flexibilidad, palanca de innovación o control de costes. Según IDC, la adopción de estrategias cloud experimentará una tasa de crecimiento anual compuesto del 21,9% hasta 2025.

Es evidente que el sector energético está apostando por la transición digital para el desarrollo de su actividad, adoptando los servicios en la nube como parte del necesario cambio en los paradigmas de producción, distribución y consumo energéticos en pro de la sostenibilidad.

Una de las ventajas que, de forma generalizada, más se asocian con la transición hacia la nube se mide en términos puramente económicos. Al migrar la propia infraestructura de servidores a la nube se pueden conseguir ahorros de costes, pues se elimina el factor adquisición y mantenimiento del hardware.

Repsol ha conseguido un ahorro de más de ochocientos millones de euros anuales gracias a las iniciativas digitales

Además, la migración también puede afectar de forma positiva a la agilidad en toda la cadena de valor, al permitir la automatización en los ciclos de producción, lo que, a su vez, redunda en un aumento de la eficiencia.

Entre los ejemplos más interesantes de este modelo en entidades del sector energético cabe citar el caso de Repsol. La empresa ha conseguido un ahorro de más de ochocientos millones de euros anuales gracias a la implantación de iniciativas digitales, entre ellas la transición de más de 2500 de sus servidores a la nube.

Motor de transición digital de sector energético

Sin embargo, aunque se trate de un factor importante, las ventajas económicas no son la única clave. La nube es también el motor para esa deseada transición digital. Su escalabilidad y flexibilidad permiten incrementar la resiliencia empresarial, algo especialmente importante en un contexto socioeconómico como el actual, marcado por una alta inflación.

Brian Case, CDO de General Electric: “La migración a la nube aumentó cinco veces la frecuencia de despliegue de servicios de la compañía”

En estos momentos, esa flexibilidad puede ayudar a las empresas energéticas en la búsqueda y evaluación de nuevos recursos; además, también agradecerán la habilidad para aumentar o disminuir su capacidad de acuerdo con las necesidades del momento y de los clientes.

Por otra parte, hay que destacar que la inversión en la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías y procesos para mejorar la productividad y la sostenibilidad goza de un importante protagonismo en la cadena de valor de las empresas energéticas. Los servicios en la nube facilitan el acceso a nuevas tecnologías y áreas de innovación.

Este es el caso de firmas como General Electric. El gigante estadounidense, a partir de su migración a la nube de Amazon Web Services, en 2017, ha desarrollado e implementado distintas tecnologías para aumentar sus propias capacidades digitales en el camino a satisfacer la demanda de electricidad baja en carbono.

En palabras de Brian Case, CDO de General Electric, “la migración a la nube aumentó cinco veces la frecuencia de despliegue de servicios de la compañía, estableciendo un ritmo acorde a las necesidades de los clientes y al crecimiento del sector”.

Eficiencia y sostenibilidad

La sostenibilidad y la eficiencia energética son también claves en el proceso de producción de energía y la nube juega a favor de la consecución de estos objetivos. Un buen ejemplo es la tendencia actual en el proceso de refinación o transformación de los recursos energéticos en productos finales.

El caso del petróleo es paradigmático: hasta ahora, la refinería tradicional era un proceso costoso y poco sostenible; de hecho, el inventario mundial de la revista One Earth de 2021 reveló que las emisiones de CO2 en las refinerías de petróleo ascendieron a 1,3 gigatoneladas durante 2018, un consumo que podría ser doce veces mayor para 2030.

Actualmente se está experimentando con una tendencia en la que intervienen tanto la nube como el uso de la inteligencia artificial: la transformación de las refinerías en hubs multienergéticos. Esto aporta dos ventajas principales. Por un lado, la capacidad de transformar los recursos y generar el producto final con una huella de CO2 muy baja; por el otro, gracias a la reutilización de residuos, hay también un impulso de la economía circular.Transformación digital y sostenibilidad

En esta búsqueda de la reducción de las emisiones de CO2 y del aumento de la eficiencia energética, también hay que señalar el impacto que tiene la nube en el transporte y venta final de los productos. Hoy, según datos del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana de España, el transporte de mercancías es el responsable del 23% de las emisiones de carbono totales en nuestro país. Sin duda, la transición energética es también digital, y ello implica la transformación radical del modelo de logística.

Asimismo, y según el informe The Future of Trucks de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), la aplicación de soluciones tales como la comunicación entre vehículos y centrales o la monitorización con feedback puede reducir la energía empleada en un 20% o 25%. Además, cabe destacar que todo lo relacionado con la distribución y comercialización supone un estadio muy competitivo, y apostar por la energía sostenible siempre supone una ventaja frente a terceros.

Seguridad de la información

Finalmente, no puede faltar una mención especial a la mejora que ofrece la nube —en comparación con los sistemas internos tradicionales— respecto a todo lo relacionado con la seguridad y la privacidad de los datos alojados.

Es cierto que el uso de infraestructuras cloud requiere herramientas y modelos de seguridad específicos, diferentes a los tradicionales, pero la actual oferta de proveedores ofrece una adecuada protección contra vulnerabilidades y garantiza la privacidad de los datos sensibles y un adecuado nivel de cumplimiento. Además, su modelo distribuido aporta un grado de resiliencia adicional frente a desastres para asegurar la continuidad del negocio.

La sostenibilidad y la eficiencia son claves en la producción de energía y la nube ayuda en la consecución de estos objetivos

El reto de la transición energética del sector, entendida como la evolución estructural del sistema de energía, ha encontrado un gran aliado en la transformación digital. Pero esta relación también es recíproca.

De hecho, desde 2019 se viene hablando en las instituciones europeas de la transición gemela o híbrida, y de la necesidad de impulsar los dos procesos de forma conjunta con el fin de alcanzar los objetivos, en términos de neutralidad climática, propuestos para 2050 en el Pacto Verde Europeo.

La evolución hacia la digitalización y los modelos en cloud, sumada al uso de la inteligencia artificial, es la llave que va a abrir la puerta al desarrollo de un futuro más sostenible, resiliente y respetuoso con el medio ambiente; y más aún en un entorno socioeconómico tan complejo como el actual.