Los datos se han convertido en el petroleo del siglo XXI. El problema surge cuando las organizaciones han de hacer frente a unas ingestas masivas de datos a las que no están habituadas y optan por el cloud sin que se hayan analizado pormenorizadamente las implicaciones de este salto y sus costes reales. Hemos hablado con Galo Montes, director de Tecnología de HPE España, sobre todo este escenario y sobre lo que implica la llegada del concepto cloudless computing.
Galo Montes, director de Tecnología de HPE España.

La tendencia habitual de muchas empresas a la hora de emprender el salto hacia la nube es comenzar a probar con la cloud pública, con cargas que no son muy constantes en el tiempo y que, normalmente, no consumen demasiados recursos. Con ese tipo de cargas, por lo general, los sistemas se desenvuelven con soltura.

Sin embargo, cuando se suben cargas de trabajo que precisan un mayor número de recursos contratados (número de CPU, memoria, etc.), la factura ya no es tan ventajosa. De hecho, habitualmente resulta que las propuestas on-premise son sustancialmente más baratas que las llevadas a la nube. Este es el motivo por el que, desde hace algún tiempo, HPE ha detectado que muchas empresas están emprendiendo el camino de vuelta desde la nube pública.

El mundo ideal se llama cloudless: aquel en el que las cargas pueden desplegarse, moverse, gestionarse y consumirse sin tener en cuenta donde están corriendo

Desde luego, este planteamiento no significa que HPE renuncie al mundo cloud en favor del on-premise. La respuesta que se busca es la de aunar lo mejor de ambos mundos, con un claro enfoque hacia la hibridación y los entornos multicloud. Según expone el director de Tecnología de HPE, no se trata de negar el cloud: “Pensamos que es útil, pero no sirve para todo, tal y como ocurre también con el on-premise“. De hecho, para cargas de trabajo constantes en el tiempo, la nube privada es muchísimo más económica, del orden de dos veces más económica que la nube pública. Por el contrario, para cargas de trabajo muy variables en el tiempo o con un uso no muy intensivo, la nube pública puede tener una cierta ventaja.

Este es el motivo por el que lo más recomendable es hacer un estudio de las cargas de trabajo antes de tomar una decisión en firme, pues “esa medida siempre resultará mucho más económica que tener que arrepentirse a mitad de camino”. El regreso desde la nube pública, por lo general, supone una transición dramática, apunta el experto. Con el fin de evitar este tipo de situaciones, HPE dispone de un servicio denominado Right Mix Advisor que, precisamente, busca conseguir la mejor combinación de distribución de cargas de trabajo entre la nube pública y la privada para que la empresa pueda obtener las mayores ventajas de cada uno de estos mundos.

La llegada del cloudless

Montes, tiene claro que “el mundo ideal se llama cloudless”, entendiendo por tal aquel en el que las cargas de trabajo puedan desplegarse, moverse, gestionarse y consumirse de la misma forma, independientemente de si están corriendo en un modelo on-premise o de cloud privada, o en cualquier nube pública. El experto sostiene que el entorno resultante ha de ser totalmente transparente para el usuario.

En esencia, “con este concepto, el cloud no existe; lo que existe es el mundo híbrido, en el que se pueden mandar las cargas al cloud o al on-premise en función de las circunstancias del negocio, y de manera totalmente transparente”. HPE no concibe el cloud como un destino, sino como una experiencia y una forma de operar que se ha implementar.

Para poder conseguir este cloudless, es preciso aplicar tres conceptos fundamentales: todo debe ser seguro, todo debe estar conectado y todo lo que se tenga ha de generar valor a los entornos. “No podemos tener entornos cloud que no generen valor”, afirma Montes.

HPE no concibe el cloud como un destino, sino como una experiencia y una forma de operar que se ha implementar.

Es evidente que una de las grandes ventajas de los entornos cloud son sus elevados niveles de flexibilidad. Para poder ofrecer una alternativa real, los fabricantes de hardware han de ser capaces de aportar esa misma flexibilidad en los entornos on-premise y, para ello, Galo explica que HPE se ha embarcado en los últimos cinco años en una transformación de la compañía para poder ofrecer modelos de consumo similares.

El pago por uso llevado a las infraestructuras on-premise es crucial para el éxito de este modelo cloudless. De hecho, fruto de la transformación interna de HPE, el año pasado ya se anunció que para el año 2022 toda su oferta de producto estará disponible en modo de pago por uso. Esto no solo está relacionado con ese modelo de consumo, “implica también contar con las herramientas que permitan automatizar y gestionar el entorno de forma sencilla, que haga posible que los consumidores de recursos puedan seleccionar de forma automática qué quieren consumir”. De manera similar a un portal de servicio, los usuarios obtienen una única visión de todo su entorno de TI, ya sea cloud u on-premise.

Montes asegura que la oferta on-premise de HPE ofrece idénticas ventajas de autogestión y autorreparación que la nube pública. El objetivo es que los usuarios se desentiendan de la tecnología y conciban su entorno como una solución que les presta servicio. Por ejemplo, gracias a las herramientas de inteligencia artificial con que cuenta HPE, equipos como las cabinas de almacenamiento HPE Nimble arrojan tasas de detección de incidencias de hasta un 93%, todo ello antes de que se percate el usuario. De todos estos casos, el 86% se resuelven mediante técnicas de autorreparación; de igual forma, sin que sea precisa la intervención del usuario. Solo de esta forma es posible, como subraya Montes, “que podamos mantener unos SLA tan elevados”.

Figura 1 // La nube pública no siempre es una alternativa adecuada en costes. Según un estudio de 451 Research, el 22% de los responsables de la toma de decisiones empresariales ha trasladado algunos datos de la nube pública a la privada, alrededor de un 25% de ellos lo hicieron por el sobrecoste que representa.

Flexibilidad híbrida

Desde el punto de vista de la configuración, los entornos on-premise de HPE son capaces de ofrecer un elevado nivel de flexibilidad, hasta el punto de permitirles realizar las configuraciones de hardware a través del software. Gracias a la infraestructura componible de equipos como los HPE Synergy, es posible configurar de manera dinámica un hardware, y hacerlo de forma específica para un determinado proceso; y una vez terminado, desconfigurarlo y devolver los recursos al sistema.

Por otro lado, y para paliar el sobrecosto que puede suponer el movimiento de cargas de trabajo de unos entornos a otros, HPE cuenta con Cloud Volumes. En esencia, se trata de una nube neutra en la que se pueden replicar los datos que se tienen en entornos on-premise. Esta nube neutra está muy cerca de las nubes públicas de los principales hyperscales, y está conectada a ellos a través de líneas de muy baja latencia.

Según explica Montes, estos Cloud Volumes permiten que sea posible “arrancar una máquina virtual que está en AWS, conectarla a esta nube neutra, que es donde están los datos, procesarla y, de repente, migrarla a Google”. Para ello bastaría con apagar la máquina en AWS, encenderla en Google y, dado que los datos siguen asociados a la misma IP de la nube neutra, se creara la hibridación. No solo eso, sino que “los datos están replicados on-premise. De esta forma, se puede apagar la máquina virtual de la nube pública, arrancarla en tu propio datacenter y seguir trabajando sobre los mismos datos. No hay que mover datos, simplemente las máquinas virtuales o contenedores”, asegura el experto.

Con este planteamiento cloudless, HPE también apuesta por la economía circular

Además, con este planteamiento cloudless, HPE también apuesta por la economía circular, dado que sus equipos no solo consumen mucha menos energía, sino que, además, son reciclables en un 99,6%. Cuando se realiza una renovación tecnológica, los equipos se llevan a otros entornos o, si no, se reciclan: “La meta es alcanzar la tasa reciclaje del 100% en los próximos dos años”.