La Huawei MatePad Pro Max es la tablet insignia más fina y ligera del mercado. Con una pantalla PaperMatte con una calidad sobresaliente, un excelente equipamiento en todos los sentidos y una autonomía de primer nivel. Su propuesta convence en diseño y prestaciones, aunque el ecosistema de aplicaciones puede ser un hándicap para algunos usuarios.

El segmento de tablets de gama alta lleva años evolucionando para convertirse, poco a poco, en herramientas autónomas de productividad real, sin esa dependencia histórica del portátil o del PC de sobremesa que le venía lastrando.

Apple marcó el camino con el iPad Pro y su combinación de Apple Pencil y Magic Keyboard; Samsung apostó por la familia Galaxy Tab S Ultra, con pantallas cada vez más grandes. El resultado es un mercado maduro, donde la potencia y la pantalla ya no son argumentos suficientes para justificar un nuevo lanzamiento y el salto de precio frente a un portátil convencional.

La Huawei MatePad Pro Max es toda una referencia cuando se habla de tablets ligeras de más de 13 pulgadas

El camino que ha tomado Huawei ha sido el de complementar esa necesaria evolución en potencia y tamaño de pantalla que pide el usuario, poniendo también el foco en el diseño y la portabilidad. De hecho, la MatePad Pro Max, con 4,7 mm de grosor y 509 gramos de peso, es toda una referencia cuando se habla de tablets ligeras de más de 13”, por delante incluso de modelos icónicos como el iPad Pro de 13 pulgadas.

La clave de estos avances está en lo que Huawei llama Cloud Falcon Architecture, una arquitectura interna que redistribuye los componentes para mantener la rigidez del chasis pese a su grosor. Además, este aprovechamiento del espacio no merma otros elementos que son fundamentales en este tipo de dispositivos, como la batería de 9760 mAh integrada.

Una apuesta por el diseño y la pantalla

Lo primero que llama la atención al sujetar por primera vez la MatePad Pro Max es esa sensación de elegancia y ligereza. El cuerpo de metal unibody y el acabado en azul —existe también una versión en gris espacial— transmiten una sensación premium desde el primer contacto. Incluso destaca la sencillez de su acabado, sin elementos superfluos que puedan alterar la línea visual. Tan solo se hace notar el módulo de la cámara y el logotipo que, de alguna forma, rompen la superficie en la zona posterior.

Un aspecto importante es precisamente el relacionado con los biseles: son extremadamente estrechos y están ubicados con una simetría que no rompe ni la cámara frontal, de 12MP. De hecho, se integra en el bisel superior sin recurrir al típico notch que rompería la estética y la línea visual.

El botón de encendido (con lector de huella) aparece en la esquina superior izquierda, muy cerca del control de volumen. Y, en el lateral derecho encontramos el puerto USB-C con salida de vídeo por HDMI para conectar a un proyector o pantalla externa.

Lo primero que llama la atención al sujetarla por primera vez es esa sensación de elegancia y ligereza

En cuanto a la pantalla, la MatePad Pro Max apuesta por la tecnología OLED integrando un panel de 13,2 pulgadas con resolución 3K y un formato 3:2, más cuadrado que el habitual 16:9. Aparte de la calidad propia de este tipo de paneles —con una excelente profundidad de imagen, negros reales o un contraste sobresaliente— Huawei ha introducido el acabado PaperMatte, un tratamiento antirreflejos que permite usar el tablet en exteriores sin que la luz dificulte la lectura.

Este aspecto se complementa con un sistema de sonido también de primer nivel, con seis altavoces integrados en el chasis que sorprenden por su calidad y nitidez. Este aspecto refuerza la vocación del dispositivo como herramienta para consumo de contenido personal, pero también para realizar presentaciones en salas pequeñas o medianas.

Rendimiento fuera de toda duda

Bajo el chasis de la MatePad Pro Max se ha integrado un procesador Kirin T93 Pro con 12GB de RAM, que mueve con soltura todas las aplicaciones ligadas al uso diario de este dispositivo en entornos de oficina. Basándonos en la información de Huawei, este procesador incorpora mejoras de hasta el 20% en rendimiento y el 30% en disipación térmica respecto a la generación anterior.

Sin entrar en detalles técnicos, lo que sí es evidente es el manejo fluido de todo tipo de aplicaciones, tanto trabajando con herramientas ofimáticas como en edición de vídeo o con usos más relacionados con el ocio (juego y reproducción de streaming). En este aspecto hay que destacar sus posibilidades multitarea, que le permite ejecutar hasta tres ventanas de forma simultánea y cambiar entre ellas con un solo toque. Esta característica es especialmente relevante, por ejemplo, a la hora de comparar o crear contenido (documentos, correos, etc.), consultando diferentes fuentes al mismo tiempo en pantalla.

Equipamiento fotográfico

Aunque no se le suele dar un especial protagonismo en este tipo de dispositivos, el equipamiento fotográfico es importante cuando su uso está destinado a un contexto profesional. Por ejemplo, a la hora de apoyar presentaciones o capturar documentación visual sobre el terreno.

Para ello cuenta con una cámara trasera más que interesante (50MP, f/1.8, autoenfoque), con resultados de calidad que cubren perfectamente el uso al que está dirigida. En cuanto a la cámara frontal (12MP, f/2.4), es perfectamente válida para su uso en videollamadas.

Otra de las novedades de este MatePad Pro Max es la gestión térmica mejorada, basada, según Huawei, en el diseño de su placa base y en la incorporación de una estructura de cámara de vapor de doble capa (dual-layer VC).

Con vocación de portátil

Pero cuando más se percibe esa sensación de que lo que realmente quiere es ocupar el sitio de un ordenador portátil es cuando se complementa con los accesorios entregados. La caja incluye un interesante teclado Glide, que sirve también como funda protectora e incorpora un hueco oculto para albergar el M-Pencil Pro de forma segura. Cuando se despliega (cuenta con dos posiciones) aparece un teclado muy cómodo de utilizar, con 1,8 mm de recorrido de tecla y un trackpad con soporte para gestos multitáctiles.

Funcionalmente, el resultado de este conjunto podría cubrir gran parte de las tareas para las que está destinado el típico portátil ultraligero. Lógicamente, sin entrar en el terreno de las aplicaciones corporativas ni en los servicios nativos de Google, por ejemplo, que están ya muy extendidos en este ámbito.

Precisamente este empeño en acercarse al portátil resta practicidad a la hora de utilizarlo como lo que es: una tablet. Cuando está unido a la funda no resulta cómodo plegar el teclado y cogerlo con una sola mano como harías con una tablet convencional. Aparte de lo aparatoso del resultado, se corre el riesgo de pulsar accidentalmente una tecla, actuar sobre el trackpad, etc. En ese caso, lo más cómodo es, simplemente, desacoplar el teclado.

El ecosistema Huawei

Es cierto que el veto de ciertas empresas americanas, como es el caso de Google y sus GMS (Google Mobile Services), a los dispositivos Huawei fue un contratiempo muy importante en su momento. Pero han pasado ya cerca de siete años y, entre el interesante desarrollo que ha tenido el sistema operativo del fabricante chino — HarmonyOS 4.3— y el crecimiento —contenido, pero constante— de la tienda de aplicaciones de Huawei, cada vez resulta más sencillo disfrutar de un dispositivo totalmente funcional en el mundo conectado en el que vivimos.

Además, desde hace tiempo existen vías no oficiales para paliar esta carencia, como Aurora Store combinado con microG, que permiten instalar aplicaciones del catálogo de Google sin depender de sus servicios oficiales. Pero conviene tener en cuenta que no son soluciones de Huawei ni de Google, requieren activar la instalación de aplicaciones de origen desconocido —algo que muchas políticas de seguridad corporativa desaconsejan—, y tampoco replican el 100% de la funcionalidad (los pagos móviles, por ejemplo, no funcionan).

Pese al veto, cada vez resulta más sencillo disfrutar de un dispositivo totalmente funcional en el ecosistema Huawei

En cualquier caso, para el trabajo con documentos, el tablet integra WPS Office y ofrece Microsoft 365 y Outlook disponibles de forma oficial en la AppGallery, lo que cubre razonablemente bien el uso ofimático más habitual.

A esto se suman herramientas propias como Huawei Notes, que incorpora reconocimiento de escritura asistido por IA —por ejemplo, convertir una ecuación escrita a mano en texto digital y resolverla automáticamente—, y GoPaint, la aplicación de dibujo pensada para quienes usan el M-Pencil Pro con fines más creativos. Y, para el resto de las carencias (como es el caso de las típicas herramientas de videollamada y de mensajería), se pueden resolver desde el navegador.

Autonomía

Teniendo en cuenta el grosor del dispositivo, es evidente que la batería es uno de los campos de batalla en los que más ha tenido que trabajar el gigante chino. La versión que llega a Europa monta una celda de 9760 mAh, lo que permite a este dispositivo alcanzar una autonomía de hasta 13,6 horas de reproducción de vídeo local, según los datos del fabricante.

Más allá de las cifras, lo que es evidente es que se puede contar con el dispositivo durante toda una jornada, digamos, ampliada: más de diez horas entre viajes, trabajo y esperas; realizando diferentes tareas, tanto profesionales (el típico trabajo ofimático) como de ocio: escuchando música o viendo un capítulo de la serie favorita en los tiempos muertos.

Otra característica interesante es su sistema de carga inversa de 40 W, que permite, por ejemplo, transferir energía desde la tablet al móvil para ampliar su autonomía y evitar quedarse incomunicado.

El M-Pencil Pro

No podíamos terminar este análisis sin un apartado especialmente enfocado al M-Pencil Pro. Combinado con el acabado PaperMatte de la pantalla, el resultado de trabajar con este accesorio se acerca mucho a la sensación de escribir sobre papel, además, sin que se perciba la latencia que todavía lastra a otros lápices digitales de gama media. De hecho, según Huawei, el dispositivo cuenta con 16.384 niveles de sensibilidad a la presión, muy por encima de lo habitual en este segmento.

El resultado, a la hora de trabajar con este accesorio, se acerca mucho a la sensación de escribir sobre papel

Para el perfil de uso de este dispositivo, esto se traduce en una comodidad especial a la hora de tomar notas a mano, realizar comentarios sobre un PDF o hacer un boceto rápido para explicar una idea. Además, la generación actual del M-Pencil Pro incorpora algunos detalles especialmente interesantes, como un motor de vibración háptica para gestos de pellizco, toque o rotación, y un nuevo botón que permite lanzar directamente la aplicación favorita del usuario con un simple toque, útil para acceder rápido a la app de notas en mitad de una reunión.

MatePad Pro Max

Es evidente que Huawei incrementa cada año su apuesta para el mercado de las tablets. Aunque no se trata de un salto espectacular con relación al modelo de 2025, MatePad Pro Max es un interesante ejercicio de ingeniería en el ámbito de las tablets premium.

Estamos ante un dispositivo ligero, muy fino, con una pantalla sobresaliente y unos accesorios de productividad bien resueltos. Es, sin duda, un dispositivo muy útil para el profesional que trabaja en un modelo híbrido, siempre que la decisión de compra tenga en cuenta el condicionante del software. Es decir, si las herramientas que sí están incluidas en la tienda de aplicaciones oficial de Huawei (Microsoft 365 y Outlook, WPS Office, Huawei Notes o GoPaint) cubren el flujo de trabajo real del día a día o si merece la pena complementarlas con el navegador.

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