El mundo vive en evolución constante. La denominada revolución digital ha transformado la forma en la que nos comunicamos y, por extensión, nuestra manera de relacionarnos, de trabajar y de consumir. También las fábricas donde se crean los productos que consumimos viven una constante evolución que nos ha conducido hasta la bautizada como Cuarta Revolución Industrial.

La Cuarta Revolución Industrial es un concepto acuñado por el economista y empresario alemán Klaus Martin Schwab (The Fourth Industrial Revolution). Lo define como el fruto de la convergencia de los mundos físico, digital y biológico, y su impacto alcanza a las múltiples es­feras que involucran al ser humano, incluida, por supuesto, su actividad productiva.

Se trata, ciertamente, de un escenario en el que una serie de tecnologías nacidas hace décadas, como la automatización, la inteligencia artificial o los robots industriales, comienzan a tener una presencia destacada en las denominadas fábricas inteligentes o smart factories, protagonistas de la industria 4.0.

Como sucede en las ciudades inteligentes, estas fábricas tienen capacidad de autodiagnóstico y autogestión, y el gobierno avanzado de los datos de su propia operativa. Esto permite hacer realidad la fabricación just in time y llevar a cabo una toma de decisiones prácticamente autónoma para evitar incidentes que deriven en pérdidas de productividad o calidad, o en incrementos de los costes, que son los dos grandes enemigos de la rentabilidad. De hecho, los informes coinciden en señalar que las tecnologías asociadas a la industria 4.0 reducen el tiempo de inactividad en un 45% y aumentan, simultáneamente, los índices de producción en torno a un 25%.

Los sistemas MES son básicos en las plantas de fabrica­ción de todo tipo de industrias

MES, cuestión de gobierno

A primera vista, todo lo que trae la Cuarta Re­volución Industrial son avances y ventajas. En cualquier caso, también es cierto, y así lo subraya Klaus Martin Schwab, que también es el fundador del Foro Económico Mundial, que el éxito de este camino pasa inexorablemente por el correcto gobierno de todos los elementos que lo componen. Cuando trasladamos esta aseveración a los entornos fabriles, los más ex­perimentados pensarán inmediatamente en los sistemas denominados MES (manufacturing execution systems), que, básicamente, se encargan de monitorizar, controlar y docu­mentar todos y cada uno de los procesos que hacen posible la transformación de materias pri­mas en productos terminados.

Estos sistemas MES son fundamentales en el buen funcionamiento de las plantas de fabricación de todo tipo de industrias, especialmente en aquellas sujetas a exigencias regulatorias de control y documentación de eventos, acciones y procesos. Pero, además, desde sus orígenes son aliados de primer orden para el buen funcionamiento de las fábricas en sectores que abarcan desde la producción de alimentos y bebidas hasta la industria farmacéutica, pasando por la automoción, la fabricación de bienes de equipo, etc.

Nexo entre los sistemas operacionales e informacionales, la Manufacturing Enterprise Solutions Association (MESA) sitúa a los sistemas MES en un nivel 3, entre los sistemas ERP (nivel 4),
y el control de procesos, en los niveles 0, 1 y 2. Posteriormente, el nivel 3 se organizó en cuatro operaciones esenciales: producción, calidad, logística y mantenimiento. Todas ellas son esenciales en el funcionamiento de una fábrica y, en todas ellas, MES (el brazo ejecutor del ERP) aporta control e inteligencia. Con el paso del tiempo —y en paralelo al avance de la automatización, la sensorización y la robótica— los sistemas MES se han ido afinando y siguen siendo aliados clave para el gobierno de las fábricas.

Social MES es la mensajería instantánea y la red social corporativa de las fábricas 4.0

Diálogo entre personas, máquinas, robots, sistemas y procesos

¿Podemos ir más lejos? Sin duda, puesto que la mejora continua es parte del ADN de la industria. Llegados a este estadio, y de forma similar al avance que se está produciendo en el entorno de los sistemas informacionales, la conversación también ha llegado a las plantas de fabricación. Los sistemas MES han evolucionado para sumar a su operativa el diálogo entre personas, máquinas, robots, sistemas y procesos.

En la Cuarta Revolución Industrial, además de inteligentes, las fábricas son sociales. Social MES es una nueva generación de sistemas MES que incorporan una capa de tecnología de social business bajo la forma de aplicaciones de mensajería instantánea y redes sociales corporativas, trasladando el diálogo continuo de la fábrica en tiempo real a un entorno amigable, de fácil uso y esencialmente participativo.

Esta nueva evolución de los sistemas MES es el resultado, en primera instancia, de las crecientes capacidades de comunicación de máquinas, robots y todo tipo de objetos sensorizados a través del Internet de las Cosas (IoT). Esta red de comunicación, que posibilita la conexión y comunicación de las “cosas” con otros elementos de la red, ya sean humanos o no, es uno de los pilares de la industria 4.0.  Es el hilo conductor de una conversación que, a través de la tecnología social, amplía su alcance y disfruta de ubicuidad total.

Por otro lado, la naturaleza colaborativa inherente a las tecnologías de social business facilita la construcción de ecosistemas digitales que integren tanto entidades humanas como físicas. En el mundo Social MES, el jefe de fábrica, los responsables de producción, calidad y mantenimiento, así como técnicos y operarios dialogan con máquinas, robots y procesos; y también los sistemas, en forma de chatbots, pueden integrarse en la conversación, aprovechando las crecientes capacidades de autodiagnóstico y autogestión de todos estos elementos.

De esta forma, las fábricas ganan inteligencia y flexibilidad para adaptar su ritmo, de forma eficiente, a la aceleración de los ciclos de innovación en el desarrollo de productos, así como a la creciente variación en las demandas del mercado. De igual modo, la fábrica aumenta su capacidad para adelantarse ante posibles incidentes que afecten a sus diversos componentes: desde el aprovisionamiento hasta el control de la calidad. Todo ello sin olvidar un aspecto crucial: su capacidad para llevar a cabo una planificación avanzada a partir del análisis del histórico de su operativa y teniendo en cuenta diferentes escenarios posibles.

Compartir conocimiento es clave para el éxito de las empresas. Eso implica un fácil acceso a los datos de todos y cada uno de los elementos de la cadena involucrados (humanos y no humanos), así como una gestión avanzada de toda esa información. Los sistemas Social MES permiten compartir ese conocimiento en relación con lo que está previsto que suceda y con lo que realmente ocurre a lo largo de todos y cada uno de los procesos del ciclo de producción.

Social MES incorpora el diálogo entre personas, máquinas, robots, sistemas y procesos

Social MES es, en definitiva, la mensajería instantánea y la red social corporativa de las fábricas 4.0. Es la columna vertebral de las operaciones y, por ende, es imprescindible para garantizar la adaptación prácticamente instantánea de las plantas de fabricación a las fluctuaciones y variaciones de la demanda del mercado u otros factores (disponibilidad de materia prima, nuevas exigencias de etiquetado, etc.), garantizando al mismo tiempo una trazabilidad de extremo a extremo que asegure la excelencia, tanto en el cumplimiento normativo como en el servicio al cliente.