Movilidad en el sector financiero

Más que una cuestión de valor añadido, de supervivencia

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La banca es, junto con retail, el sector que protagonizará el impulso del gasto europeo en movilidad. Un mercado que para 2019 podría rondar los 29 000 millones de euros según datos de la consultora independiente IDC, de los que 11 000 millones de euros vendrán del gasto de las compañías de retail. En el caso concreto de la banca, actualmente está invirtiendo alrededor de 12 600 millones de euros en este ámbito, aunque en menos de tres años podría saltar hasta los 15 300 millones.

moneyEn materia de movilidad, al sector financiero se le presentan dos frentes a los que tiene que dar respuesta: por un lado, el externo (banca móvil con funciones como micropagos NFC, apps con funciones monedero, localizador de cajeros más próximos, bots que se anticipan a nuestras necesidades…) y, por otro, el interno, incorporando la movilidad al día a día de los empleados con vistas a mejoras de productividad.

A nadie se le escapa que el futuro de la banca pasa por la movilidad, puesto que gracias a ella se están alcanzando cotas de personalización en la oferta de servicios financieros nunca antes vistas. Algo especialmente relevante, considerando que el cliente financiero es uno de los más infieles que existe.

El número de usuarios de este nuevo canal se ha incrementado más de un 50% y las estimaciones hablan ya de que el 70% de las interacciones con clientes de banca van a pasar a tener su origen en el dispositivo móvil, ya sea en la tablet o el smartphone. El boom de las apps tiene una gran cuota de responsabilidad en esta tendencia al alza, puesto que su uso mejora significativamente la experiencia del cliente y permite consultar u operar en cualquier momento y desde cualquier lugar.

La llegada de las fintech

En este contexto, aparece un nuevo perfil de usuario que ha sido determinante a la hora de marcar la evolución: son los nativos digitales, también conocidos como millennials, que ya no conciben disfrutar de sus servicios —entre ellos los financieros— si no lo hacen a través de su móvil.  No nos referimos únicamente a los servicios más comunes, como puede ser el pago —un 52% de los millennials prefiere métodos no tradicionales—, sino a operaciones que hace unos pocos años no se podían imaginar: es el caso de los préstamos P2P, que cobran cada vez mayor peso.

Sin embargo, ¿está dando la banca respuesta a este colectivo? No del todo, puesto que a pesar de que un 80% de ellos utiliza la banca móvil, un 75% indica que no recibe información personalizada y, además, más de un 40% ni siquiera recibe información a través de su canal preferido.

Y es precisamente este gap el que han aprovechado las fintech, es decir, empresas que, utilizando las TIC, están siendo capaces de crear y ofrecer servicios financieros de forma más eficaz y menos costosa que los bancos tradicionales. La mayoría de las fintech, conciben su actividad para un cliente móvil, ágil y que demanda innovación en un sector tradicionalmente conservador.

Para hacernos una idea de las dimensiones de este segmento, según algunos informes, en 2014 la inversión global se triplicó hasta alcanzar los 12 200 millones de dólares. Este ímpetu —en España hay cerca de 120 compañías jugando en esta liga—, cogió a la banca un tanto a contrapié, aunque se ha rehecho rápidamente, más aún considerando que este tipo de startups han sabido jugar muy bien sus bazas en lo que  a customer engagement se refiere, multiplicando las interacciones con el cliente, las cuales, en muchos casos, pueden abrir la puerta a una oportunidad de negocio.

La movilidad ya es, y seguirá siendo, tan importante como lo fue Internet en los 90

Apps para empleados

La unión de empleados y movilidad puede traer consigo enormes beneficios para las organizaciones, dado que facilita una mejora sustancial en la eficiencia, hasta el punto de que algunos estudios indican que las empresas pueden llegar a ganar alrededor de 240 horas/año en productividad por empleado. Sin embargo, también supone un reto para los CIO, que deben compaginar las crecientes demandas de los usuarios con las restricciones y políticas de seguridad de las entidades financieras. Un ejemplo de ello es el fenómeno del BYOD que emergió hace años y que hoy ya se ha consolidado, como muestran varios informes que indican que el 68% de las empresas ya cuenta con políticas específicas para dar respuesta a los desafíos para la seguridad de la información que introduce.

Parte de estas políticas se plasman en el mundo de las apps, cuya expansión también ha encontrado reflejo entre los empleados. Si la movilidad permite personalizar la experiencia del cliente y crear nuevos productos, ¿por qué no hacer lo mismo con el trabajador? Los datos son apabullantes al respecto: desde 2014, las apps empresariales han crecido un 731% —hace dos años, el 35% de las grandes empresas creaba y distribuía internamente apps entre sus empleados—; el año que viene, el 75% de estas apps será mobile first o, lo que es lo mismo, habrán sido diseñadas pensadas inicialmente para los móviles, sin ser una versión de una aplicación anterior para escritorio.

Una buena política de movilidad empresarial es clave para aquellas empresas que busquen mejorar la productividad de sus empleados. Esto se consigue estableciendo políticas que permitan el acceso a los sistemas y datos de la empresa de forma segura desde cualquier lugar, en cualquier momento y desde cualquier dispositivo, premisa sobre la cual propuestas de arquitecturas orientadas a servicios y soluciones de API Management son esenciales.

HPE Security Fortify permite contar con un entorno de pruebas de seguridad para apps

Movilidad para clientes

Estos son algunos de los motivos por los que dos tercios de los CIO están convencidos de que la movilidad ya es, y seguirá siendo, tan importante como lo fue Internet en la década de los 90. Y por movilidad no se debe pensar únicamente en aplicaciones móviles, aunque para este tipo de desarrollos HPE dispone de una completa suite de soluciones que cubren todo el ciclo de vida del desarrollo (SDLC), desde definir, crear y probar las aplicaciones de forma segura hasta gestionar su entrega y monitorizarlas cuando están en producción.

Los estándares en materia de calidad, rendimiento y seguridad de las aplicaciones móviles en el sector financiero son muy exigentes. Para garantizar que los desarrollos cumplan con estos requisitos antes de entrar en producción, HPE ofrece servicios de certificación de aplicaciones móviles que, apoyándose en soluciones como HPE Mobile Center 2.0, permiten construir pruebas automáticas para certificar que las aplicaciones móviles cumplen con los más altos estándares de seguridad y calidad.

En esa misma línea y siguiendo dentro del espectro ALM (application lifecycle management), HPE Security Fortify —disponible también en modelo cloud —puede ser una garantía de que en el futuro no nos toparemos con sorpresas desagradables. Esta plataforma permite realizar pruebas de seguridad e identificar y eliminar vulnerabilidades en el software en las fases iniciales de desarrollo, evitando que puedan ser explotadas posteriormente por cibercriminales.

Una vez que las aplicaciones se encuentran en producción, también es importante efectuar una correcta monitorización de su funcionamiento, no solo con el fin de analizar hábitos de uso y sobre qué sistemas o dispositivos corren, sino también para detectar incidencias de funcionamiento. Para ello, HPE cuenta con HPE AppPulse Mobile, una herramienta de monitorización de aplicaciones móviles en tiempo real que permite conocer aspectos de rendimiento, consumo de recursos (batería, datos, CPU, etc.) y otros elementos que puedan impactar en la experiencia de usuario.

La banca y los servicios financieros saben que no pueden perder el tren de la movilidad, que no se restringe únicamente en la banca móvil sino que, de puertas para dentro, el abanico de beneficios que también aporta es extraordinario. Existen esas necesidades pero también la tecnología y los servicios para darles respuesta: no hay excusa para perder esa ventaja competitiva.