Julia TurbanyEl open source o código abierto es un modelo de desarrollo basado en la colaboración abierta, es decir, cualquier usuario tiene la capacidad de ver, modificar y distribuir el código con el que se desarrolla una aplicación.

El concepto nació de la propia comunidad tecnológica, a partir de la tesis de que las innovaciones necesitan de la colaboración global para poder evolucionar. Precisamente esa es su filosofía: nadie en solitario puede hacer tanto como todos juntos.

Tradicionalmente, las empresas solían salvaguardar sus creaciones bajo llave, temerosas de que la competencia pudiera plagiar o explotar sus innovaciones. Frente a ello, el código abierto ha demostrado que la transparencia puede ser mucho más beneficiosa para todas las partes involucradas en el proceso.

En este nuevo paradigma, al compartir su código, las empresas no solo potencian sus productos a través de la retroalimentación y las contribuciones de la comunidad, sino que también mejoran su responsabilidad social corporativa (RSC).

Además, los desarrolladores también se benefician, ya que pueden acceder a proyectos y conocimientos compartidos, y a la oportunidad de trabajar en soluciones más diversas y complejas. Por último, el software y las aplicaciones que utilizan los usuarios finales son más seguros y confiables, pues están construidos a partir de un código mejorado una y otra vez por una comunidad de desarrolladores.

La agilidad y apertura de la cultura open source se está extendiendo incluso a las industrias tradicionales, como la de la banca

Esta filosofía de código abierto se enmarca en la tendencia actual de que la tecnología sea más abierta y accesible en general. Algunos ejemplos de esta corriente son documentaciones de acceso público y sandbox abiertos, es decir, entornos de prueba en los que los desarrolladores pueden experimentar de forma segura y gratuita. También hemos visto surgir muchos programas de herramientas no-code que permiten a cualquiera crear interfaces sin la necesidad de ser un desarrollador profesional.

Esta tendencia hacia la apertura de la cultura tecnológica se está extendiendo incluso a las industrias tradicionales, como la de la banca. BBVA, por ejemplo, ha abierto el código que utilizan sus científicos de datos para desarrollar modelos analíticos integrados en una serie de productos financieros. 

El apoyo al open source es imprescindible

A pesar de todas estas oportunidades y de los beneficios que ofrece el modelo, el código abierto se enfrenta a diversos retos. Los desarrolladores que mantienen estos proyectos suelen hacerlo solos y, en numerosas ocasiones, carecen de recursos. Naturalmente, para una empresa es arriesgado depender de proyectos construidos y mantenidos por una sola persona.

Por ello, los colaboradores del código abierto necesitan y merecen apoyo. Si más empresas estuvieran dispuestas a contribuir en este tipo de proyectos, podríamos mitigar los riesgos y crear más confianza en estas soluciones.

Este apoyo representaría un gran cambio para el modelo económico del código abierto. A través de programas de patrocinio, las empresas pueden ayudar a mantener viva la tecnología y la cultura abierta. Aunque esto pueda parecer que va en contra de su propósito, el espíritu sigue presente porque la comunidad de desarrolladores es la que vota, en conjunto, qué proyectos merecen ese apoyo.

Open sourceCon el open source, es como si las compañías colaboraran compartiendo su código entre ellas. Esto es algo fantástico. En mi propio sector, la industria bancaria, he notado contribuciones de código abierto en muchas áreas: interfaces, gestión de infraestructura, ciberseguridad, etc. Esto permite a las empresas construir productos significativamente más rápidos y seguros para sus clientes.

El código abierto es una filosofía, además de una forma de desarrollo que sustenta a toda la industria tecnológica. Si hablas con cualquier desarrollador, seguramente se posicione como un entusiasta de esta corriente, incluso es probable que esté involucrado en tecnologías relacionadas con open source. Animo a cualquier líder de una empresa tecnológica a preguntar a sus propios equipos qué proyectos merecen apoyo, y a plantearse algún nivel de patrocinio por su cuenta.