
En un entorno en el que los líderes empresariales deben considerar y equilibrar innumerables factores que afectan al mercado, y que son difíciles de prever y controlar, en CGI constatamos cómo estos se esfuerzan por comprender el valor empresarial de la sostenibilidad en sus negocios. Esto implica abordar la paradoja “oportunidad-desafío”, es decir, encontrar la manera de responder eficazmente a las exigencias de la sostenibilidad, mientras que, al mismo tiempo, se genera valor a largo plazo y se obtiene un rápido retorno de la inversión (ROI).
Los desafíos a escala global que hemos enfrentado desde 2020 son numerosos. Entre ellos, destacan una pandemia mundial y las consiguientes interrupciones en la cadena de suministro; la guerra en Ucrania junto con otros conflictos geopolíticos emergentes; desastres ambientales y una crisis energética global, por mencionar algunos. Al mismo tiempo, hemos sido testigos de la entrada en vigor del Pacto Verde y la Taxonomía de la Unión Europea (UE), y la Directiva sobre informes de sostenibilidad corporativa (CSRD). De forma simultánea, hemos asistido al crecimiento de las inversiones ESG no reguladas y del lavado verde corporativo conocido como green washing.
La confluencia de todos estos acontecimientos ha afectado a la globalización y, junto con ella, a la noción de que las empresas pueden autorregularse y resolver por sí solas los desafíos medioambientales y sociales. Es evidente que la sostenibilidad se enfrenta a una creciente complejidad, al igual que la legislación en torno a ella.
Cambios duraderos
La sostenibilidad y ESG se encuentran en un momento complejo, donde las expectativas desmedidas pueden dificultar la generación de cambios verdaderamente transformadores. Transitar hacia prácticas sostenibles requiere un enfoque integral y a largo plazo, dejando a un lado la aplicación de soluciones rápidas o superficiales.
Utilizamos la IA para impulsar los resultados empresariales y el valor social de las compañías
Las empresas que logran equilibrar la sostenibilidad con el crecimiento financiero emprenden un viaje largo pero gratificante, siempre que se gestione correctamente. En este proceso es clave la experiencia y la capacidad para adaptarse a nuevas realidades. Por tanto, es importante plantearse la pregunta de si las políticas y las formas con las que estamos abordando los retos de sostenibilidad son viables y están generando mejoras tangibles.
Rentabilidad y sostenibilidad
La creciente relevancia de la sostenibilidad se refleja en nuestro informe global CGI Voice of Our Clients 2024, elaborado a partir de entrevistas con más de 1800 ejecutivos de empresas de todos los sectores y geografías en los que CGI opera. Dicho informe revela que la sostenibilidad es actualmente la tendencia más importante a nivel sectorial.
En este contexto, la mayoría de los líderes empresariales reconocen que evolucionar para ser más sostenibles es lo más racional y requiere un esfuerzo significativo. Sin embargo, muchos aún no tienen claro cómo iniciar ese camino, y tampoco qué implica realmente integrar la sostenibilidad en el ADN de sus organizaciones.
Promover la sostenibilidad y el crecimiento financiero requiere una nueva mentalidad y un modelo operativo que contemple un ecosistema más amplio —en el que la organización actúa y genera ingresos— y no solo con una visión a corto plazo. Las empresas deben evolucionar, encontrando al mismo tiempo formas de crecer económicamente bajo este nuevo enfoque.
Impulsar la sostenibilidad también exige una perspectiva más amplia, que considere todos los factores interconectados del ecosistema, ya que la supervivencia en esta nueva era demanda una visión integral y disponer de datos precisos y de calidad.
La sostenibilidad y el crecimiento financiero no son mutuamente excluyentes; para equilibrar ambos y diseñar una estrategia que asegure su coexistencia hay que tener en cuenta varias consideraciones clave.
- En primer lugar, evaluar la huella medioambiental y la posición de la empresa en la cadena de valor.
- Segundo, observar el escenario actual e identificar patrones y tendencias clave en el mercado global para comprender la complejidad subyacente de la sostenibilidad.
- En tercer lugar, actuar con transparencia y de forma realista.
- La cuarta consiste en colaborar con partners del ecosistema empresarial para abordar de manera conjunta los desafíos de sostenibilidad y generar nuevas fuentes de ingresos.
- Por último, ser cautos con las empresas que se presentan como una ventanilla única para todas las necesidades de transformación sostenible.
La sostenibilidad requiere asociarse con empresas dispuestas a colaborar en un sistema interconectado. En este contexto, los expertos proporcionarán datos relevantes, le brindarán diversos puntos de vista y respaldarán su liderazgo para tomar las mejores decisiones basadas en el conocimiento.
TI sostenibles y también responsables
En este escenario, la tecnología puede actuar como un facilitador a la hora de alcanzar los objetivos ESG de las organizaciones, siempre que se implemente del modo adecuado y con unos propósitos bien definidos.
En CGI, cuando hablamos de TI sostenibles nos referimos a soluciones que permiten a las empresas avanzar de forma responsable, considerando siempre los aspectos ESG en su uso y evolución. Un objetivo de las TI sostenibles es minimizar los impactos sobre el clima y la biodiversidad como consecuencia de su fabricación, utilización, gestión y eliminación una vez acabada su vida útil. Esto implica reducir el consumo de energía, agua y materias primas, así como disminuir las emisiones de carbono.
Las TI sostenibles abarcan también a otros aspectos ESG, incluyendo desde la promoción de una agenda de tecnología verde hasta el desarrollo de la responsabilidad social. Además, buscan fortalecer una gobernanza corporativa sólida a través, entre otras, de la transparencia en la comunicación de los impactos asociados a las infraestructuras TI.
Promover la sostenibilidad y el crecimiento financiero requiere una nueva mentalidad y un modelo operativo que contemple un ecosistema más amplio
En este punto, cabe destacar nuestro firme compromiso con un enfoque de inteligencia artificial responsable (IAR, por sus siglas en inglés). Estamos convencidos de que la IA, incluyendo la IA generativa, ayuda a las empresas a lograr sus objetivos ESG, pero siempre desde una perspectiva responsable. Nuestra propuesta se centra en utilizar la IA para impulsar los resultados empresariales y también el valor social de las compañías, procurando generar un impacto positivo en la sociedad. Al mismo tiempo, garantizamos que las soluciones IA sean éticas, responsables y conformes a la normativa vigente.
No podemos pasar por alto que el número de incidentes y controversias relacionadas con la IA se ha multiplicado por 26 desde 2012, según el Artificial Intelligence Index Report 2023 de Stanford University. En este contexto, nuestra experiencia y colaboración con los clientes demuestran que adoptar un enfoque IAR permite a las organizaciones tener confianza en sus iniciativas de IA y en los resultados que estas generan.
Asegurar un uso responsable de la IA y garantizar resultados confiables implica definir principios claros, establecer mecanismos de gobernanza y llevarlos a la práctica. Esto supone trabajar en tres grandes vertientes: la robustez, la ética y la fiabilidad.
Por ello, nuestro enfoque, uso y control de la IA se asemeja a la metodología Security by design. En el corazón de nuestra visión de la IA se encuentra el concepto Responsible AI by design.





























