El outsourcing después de la crisis

EOA Summit 2016

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El pasado 10 de marzo se celebró, en el Hotel Miguel Ángel Madrid,  la EOA Summit 2016, principal punto de encuentro de los profesionales en el área de outsourcing de servicios TIC en España. Durante este evento se desarrollaron una serie de ponencias y mesas redondas con el objetivo de tratar los cambios que se están produciendo en el ámbito de la contratación, expectativas, gestión y gobierno de los procesos de outsourcing de servicios TIC

Este encuentro, al que asistieron más de 100 profesionales, contó con la participación de directivos de las empresas más relevantes en este sector, tanto desde el punto de vista de los proveedores como desde el de las empresas cliente. La jornada contó con diversas ponencias, así como con una serie de mesas redondas específicas para tratar el tema desde el punto de vista los analistas y head hunters, clientes y proveedores.

La primera mesa redonda buscó la perspectiva de analistas y head hunters en torno al mercado español y el capital humano, en ámbitos como las necesidades, los retos o las acciones que hay que llevar a cabo. Todos ellos resaltaron el protagonismo del outsourcer como fuente de talento para establecer una relación de partner del cliente y no como simple proveedor. Los perfiles más demandados son multidisciplinares, con especialización a nivel internacional, talento y capacidad de adaptación.

Se conformó también una de CIO, que tenía como título El outsourcing como estrategia para la salida de la crisis y posicionamiento ante la transformación digital. Entre sus conclusiones podemos destacar que, cada vez más, los clientes buscan la aportación de valor e innovación. El mercado se está dinamizando y aunque el coste sigue siendo primordial, no es el único parámetro que se valora; también influyen otros factores, como confianza, cercanía, eficiencia y flexibilidad.

Por último, la mesa debate de proveedores versó sobre los retos, tendencias y novedades en esta área. A lo largo de esta mesa se evidenció que todavía se mantiene la presión sobre los costes y, por tanto, la búsqueda de mayores eficiencias, lo que obliga a los proveedores a trazar líneas rojas y decir hasta dónde son capaces de llegar manteniendo el nivel de calidad.