Siempre me gusta recordar que cuando hacemos predicciones hemos de tener en cuenta que:

  1. Miramos al futuro con los ojos del presente y, en ese momento, todo habrá cambiado. Igual que cuando juzgamos el pasado con los ojos del presente, es tarea injusta por estéril.
  2. Confundimos a veces lo que será, basado en la realidad que se irá creando, con lo que nos gustaría que fuese, basado en nuestra realidad presente, ya formada. Nuestra cultura, formación y entorno condicionan nuestra visión.
  3. Pronosticar es gratis, porque nadie se acuerda después. Si lo comprobáramos, veríamos que no hay mucha diferencia con lanzar una moneda al aire y acertar o no.
  4. Todos los datos de los que disponemos son del pasado, ninguno del futuro, que es precisamente el que queremos predecir.
  5. Los únicos que aciertan en las predicciones son aquellos que las crean, creando a su vez el futuro.
  6. Olvidemos los oráculos como medios adivinatorios para obtener respuestas sobre premisas incorrectas y creemos proyecciones sobre escenarios factibles.

Déjate de predicciones

Así que vamos a dejarnos de oráculos y predicciones, y preguntemos a directivos y mandos de todo tipo de empresas, tanto públicas como privadas, y de todas las áreas y sectores. A través de sus respuestas, intentemos obtener algunas proyecciones y claves que nos indiquen hacia dónde vamos a caminar en los próximos dos años para conocer qué interesa más —y qué menos— a nuestros directivos.

Otros contenidos…

Tendencias y tecnologías que sí interesan
VUCADA y antifragilidad
El extraordinariamente complejo tablero de juego
Antifragilidad o cómo resistir lo impredecible