Con una clara vocación hacia el mundo de la tecnología, especialmente de los sistemas de gestión y tratamiento de vídeo y audio en el ámbito de la seguridad, Blasco ha desarrollado toda su carrera profesional en ISID. Desde su actual rol como director técnico, su responsabilidad principal es velar por la integración de diferentes tecnologías, entre ellas la inteligencia artificial (IA), que permitan extraer información de todo tipo de fuentes datos, con el objetivo de posibilitar su análisis y gestión de forma sencilla y rápida.

La incidencia de la IA es enorme… ¿También en el ámbito de la seguridad?

Tal y como ha ocurrido en otros aspectos de nuestra vida, la inteligenica artificial ha irrumpido en la esfera de la seguridad. Antes, frente a un incidente, los agentes del orden, o la seguridad privada, debían coger una cinta de vídeo, procedente de una o dos cámaras (que son las que había en la zona) y visionarla en tiempo real o a velocidad rápida. Había que invertir mucho tiempo para analizarla e investigar lo sucedido.

La IA posibilita tratar miles de vídeos, analizarlos, filtrarlos y convertir la información que contienen en explotable

Esto ha cambiado radicalmente. Ya no hay una o dos cámaras, sino cientos, y para un ser humano sería imposible visualizar todo ese contenido. Aquí entran en juego tecnologías como la inteligencia artificial y la capacidad que ofrece para gestionar esa ingente cantidad de información a través de plataformas como Intelion.

En nuestro caso, la IA es la herramienta que posibilita tratar esos miles de vídeos, analizarlos, filtrarlos y convertir la información que contienen en explotable.

Es lo que permite materializar el concepto de safe city

Efectivamente. Ahora los requerimientos de los organismos con los que trabajamos son mayores. Demandan una gran capacidad para el procesamiento, análisis, gestión y almacenamiento de audio y vídeo, muchas veces en tiempo real.

Con el número de fuentes (cámaras) de una ciudad grande, hablamos de enormes cantidades de datos. Para poder gestionarlos de forma adecuada apostamos por la arquitectura edge. Normalmente, todas las cámaras instaladas en una determinada localización se conectan a un sistema central (un VMS) y envían vídeo en modo 24/7. Pero durante muchas horas no sucede nada, y es un desperdicio estar enviando datos, gastando ancho de banda y procesamiento del sistema central.

Por ello nuestra aproximación es que, en cada punto de captura, en cada cámara, se filtre la información de forma inteligente y solo se envíe cuando suceda un evento; por ejemplo, cuando se detecte un movimiento. Este filtrado reduce la cantidad de datos que se le envían al VMS —y también a nosotros— de forma considerable, y, por tanto, el consumo de recursos, con el consiguiente ahorro.

Aunque el propio sistema dispone de todos los analíticos IA, los dispositivos edge incluyen modelos de IA simplificados, capaces de encontrar una o dos caras, ciertas matrículas, etc.

Precisamente la biometría facial y el reconocimiento de voz han dado un salto de gigante en estos últimos dos años y ganado precisión. Ahora son capaces de generar identificaciones positivas en contextos complejos, con situaciones de poca luz, rostros de perfil, cubiertos con gorros o gafas…

La evolución se aprecia, sobre todo, en la cantidad de caras que puede identificar y comparar. La IA es capaz de extraer la huella de nuestro rostro o de nuestra voz, y compararla —en cantidades inmensas— con la de otras personas en muy poco tiempo. Esta capacidad para gestionar un gran volumen de información, y extraer patrones o huellas de situaciones, personas o entidades, ha sido realmente disruptiva.

¿Qué ocurre con la privacidad?

Los cuerpos de seguridad en Europa son, probablemente, los que con mayor escrúpulo están aplicando la Ley de privacidad y la nueva directriz de IA; y hemos de tener en cuenta que esta legislación no es comparable con la que puede haber en otras regiones.

En cuanto a cómo afecta a nuestra plataforma, esto se traduce en la necesidad de ir introduciendo pequeñas adaptaciones. Por ejemplo, la nueva ley obliga a que, si detectamos un vehículo que está siendo investigado, es necesario quitar toda la información de contexto y eliminar lo que está alrededor. Ya no puede aparecer el entorno. También, a que el análisis facial se realice por similitud, sin biometría individual.

Intelion permite integrar diferentes islas de información para obtener el contexto de un determinado aspecto a investigar

En general, la nueva ley nos ha obligado a hacer pequeños cambios en nuestra plataforma para ir adaptándola al nuevo escenario legal en el que tienen que trabajar los organismos policiales o de inteligencia. Por supuesto, siempre hay situaciones en las que una orden judicial puede ampliar las posibilidades de investigación en casos específicos, pero en todo momento cumplimos la legalidad vigente. No se transmite información biométrica si no está permitido, no se almacenan datos personales de terceros, etc.

Lógicamente, en otros países o continentes el escenario es mucho más abierto. Hay biometría facial en las calles, rastreo total… Pero en Europa, que es nuestro mercado principal, nos hemos ido adaptando a cómo hay que usar la tecnología de IA dentro de la ley, cumpliendo estrictamente la normativa.

¿Realmente se está yendo hacia ese escenario de ciudad segura?

Sí. En realidad, las ciudades no tienen más remedio. Con el creciente número de habitantes que se trasladan desde zonas rurales en casi todos los países, la única forma de mantener la seguridad en niveles aceptables es emplear medios automatizados.

Estas tecnologías, IA incluida, ayudan enormemente a los cuerpos de seguridad, que son los principales usuarios de nuestra plataforma, reduciendo drásticamente las actividades repetitivas y manuales. Que una persona visione una grabación no aporta nada. Sin embargo, incorporar la IA a ese proceso permite automatizar la detección y el cribado de la información, y libera a esa persona para actividades de más valor.

Por ejemplo, para evitar comportamientos poco cívicos, la IA podría ayudar a detectar cuando algún ciudadano deja la bolsa de basura fuera del contenedor. No tiene sentido que un agente de policía esté visualizando horas de vídeo para esto. Lo eficiente es que la cámara detecte estos comportamientos y le muestre al agente cuándo se produce la infracción.

En cada punto de captura, en cada cámara, se filtra la información y solo se envía cuando suceda un evento

Estas tecnologías, sobre todo, van a facilitar mucho la vigilancia que ya se practica de forma manual, así como el análisis y detección de patrones. Después, el uso que se haga de esta información dependerá de las necesidades de cada organismo.

El objetivo de la IA es precisamente encargarse de ese trabajo mecánico, extrayendo la información que se necesita sobre una fuente determinada. Los agentes de seguridad podrán dedicar sus esfuerzos a otras tareas más relacionadas con la prevención o la protección, siempre con el objetivo de avanzar hacia ciudades más seguras.

¿Qué posibilidades ofrece vuestra plataforma?

Nuestra plataforma la usan principalmente los cuerpos de seguridad del estado. De hecho, durante los últimos cinco años la hemos desarrollado de forma conjunta con ellos, para conseguir una solución que se adapte perfectamente a sus necesidades.

El resultado es Intelion, una plataforma que permite integrar diferentes islas de información para obtener el contexto de un aspecto determinado que se desee investigar. Un ejemplo: si se integran las cámaras que detectan matrículas con la base de datos de vehículos buscados por cualquier motivo, ante la celebración de una conferencia internacional en una ciudad como Madrid es posible saber si esos vehículos sospechosos están entrando en la ciudad, comparar las matrículas con esa base de datos y notificar si están accediendo a una zona concreta.

Además, si ya se ha producido un incidente, facilita el análisis forense de la situación, recopilar datos sobre de lo que sucedió (desde todo tipo de fuentes y dispositivos) y entender cómo se produjo, quién estaba involucrado, etc.

Intelion

Intelion es una plataforma de analítica mediante IA —de vídeo y audio— para cuerpos policiales, centros de inteligencia, agencias gubernamentales y otras organizaciones públicas y privadas. Permite reducir los tiempos de investigación a una fracción de lo habitual automatizando las tareas de revisión y documentación de los videos, audios y fotos generados en operaciones de vigilancia, escucha o análisis de redes sociales.

Se puede integrar en un VMS o funcionar de manera independiente, y es capaz de procesar todo tipo de ficheros o contenido de plataformas online de forma masiva y desatendida. Aplica analizadores basados en IA para clasificar toda la información automáticamente y localizar objetivos, caras, objetos y otro tipo de informaciones en pseudo tiempo real.

Finalmente, otra funcionalidad que se ha incorporado recientemente es la capacidad para extraer patrones de agrupación de vehículos, que permite conocer el histórico de relaciones que ha tenido, por ejemplo, un vehículo determinado. Es posible saber si habitualmente viaja con otros vehículos por el mismo recorrido, lo que indicaría relación entre ellos. Todo ello haciendo uso de las cámaras situadas por la ciudad. Esto es muy útil en ámbitos como el control de fronteras o en la investigación de crimen organizado.

Se trata de recopilar e integrar una gran cantidad de información proveniente de distintas fuentes, de hacerla accesible a los cuerpos de seguridad y de concentrarse en aquellas tareas que necesitan resolver. Todo ello de forma sencilla y eficiente.

¿Es una plataforma fácil de utilizar?

La tecnología subyacente es especialmente compleja, al tratarse de IA, pero el manejo no lo es. Siempre que comenzamos un proyecto, lo primero que hacemos es entender bien cuáles son las necesidades reales del cliente/organismo en cuestión y buscar el mejor modo de darles respuesta. Para ello, hay una fase de aprendizaje y formación junto con el cliente para adaptar la plataforma a sus necesidades. Después, una vez que se entrega, la plataforma es totalmente autónoma y automatizable, y de fácil manejo para el usuario.

Nuestras dos máximas son sencillez y eficiencia. Adaptamos tanto la interfaz como las automatizaciones necesarias. Además, racionalizamos el uso del hardware: implementamos procesos inteligentes capaces de decidir qué se ha de analizar, cuándo y con qué tecnología, con el fin de consumir los menos recursos posibles.

Para ello utilizamos un sistema de análisis en cascada. Por ejemplo, el de matrículas no se dispara si no se ha detectado un vehículo en la imagen; y no se busca un vehículo si previamente no ha habido movimiento. Con ello minimizamos el uso (y por tanto el coste) de los analizadores que requieren la mayor parte de potencia de hardware del sistema, reduciendo el consumo eléctrico y, por tanto, el impacto medioambiental.

¿Se puede hablar de un ahorro económico?

Sin duda. Y es un ahorro a diferentes niveles. Lo más importante es que posibilita gestionar un elevado número de cámaras —o de archivos de medios—. Normalmente, nuestros clientes ya han invertido en infraestructura y en dispositivos. La información ya existe y nuestra plataforma hace viable tratarla.

Somos agnósticos a todos los niveles, no estamos ligados a ninguna tecnología o modelo de adopción concreto

Además, es una solución especialmente eficiente, tanto en consumo de recursos como en el tiempo o los esfuerzos que deben emplear las personas para conseguir los resultados, lo que revierte en una ciudad más segura y en una mejor calidad de servicio.

El objetivo es optimizar el trabajo de las áreas de seguridad y protección, que muchas veces están invirtiendo tiempo en tareas mecánicas en vez de emplear esos recursos de forma mucho más eficiente.

¿Estáis ligados a alguna tecnología en particular?

No. Somos agnósticos a todos los niveles. Eso quiere decir que no estamos ligados a ninguna tecnología o modelo de adopción concreto y nos adaptamos a las preferencias del cliente, por ejemplo, en cuestiones de despliegue: cloud, on-premise (en casa del cliente) o híbrido. También somos agnósticos en las tecnologías de análisis: aunque tenemos las nuestras propias, nos integramos con cualquier solución de terceros, lo que permite que la plataforma evolucione en todo momento con el estado actual de la tecnología.

Eso es algo muy importante en nuestro sector [de la IA]. Hay proveedores que hacen muy bien un determinado análisis, pero cada cierto tiempo surge algo disruptivo que lo torna obsoleto. Por ejemplo, en su momento había empresas especializadas en el análisis de texto, pero, con la llegada de los LLM, esas tecnologías han quedado relegadas. Ya no sirven. En casos como ese, o si el cliente prefiere cambiar de marca de analizador, nosotros cambiamos el módulo por otro o por la siguiente generación y la plataforma seguiría siendo la misma. Es una plataforma viva, que se va actualizando según avanzan las tecnologías.

¿Existen otras aplicaciones para estas tecnologías?

Sí, claro. Haciendo un poco de historia, nuestra empresa nació para dar servicio al mundo del broadcast y del vídeo (productoras, cadenas de televisión, etc.) y manejar el archivo de estos contenidos, los sistemas de búsqueda y recuperación de secuencias monitorización de medios, seguimiento de marca, etc.

También hemos desarrollado proyectos en otros ámbitos. Por ejemplo, en el sector sanitario se está aplicando para grabar cirugías con el objetivo de documentarlas para docencia y otros usos médicos. Y en el ámbito de la prevención, analizando pruebas diagnósticas por imagen para detectar enfermedades. Es cierto que el camino por recorrer en este ámbito es muy largo todavía, pero ya estamos aplicando técnicas de IA en proyectos en curso.

La IA está permitiendo que las tareas puramente mecánicas o repetitivas sean asistidas —no sustituidas— por procesos automatizados

Y luego está nuestra plataforma Probus, que se ofrece como servicio cloud enfocado al colectivo de abogados. Se trata de un asistente personal que ayuda a los letrados a localizar información analizando horas de audio y vídeo correspondientes a las grabaciones de las vistas. El resultado es una transcripción en la que se pueden efectuar búsquedas por hablantes, por palabras clave, etc. De modo que estas tecnologías se pueden aplicar en múltiples sectores. Y los que quedan por descubrir.

¿Qué nos deparará el futuro?

Todos hemos visto Terminator, pero también tenemos el futuro que vislumbraba Isaac Asimov. De lo que está por venir no te puedo hablar, porque cada seis meses hay una nueva disrupción y no sabemos cuál va a ser la próxima. Lo evidente es la aplicación actual de la IA: está permitiendo que una gran cantidad de tareas puramente mecánicas o repetitivas sean asistidas —no sustituidas— por procesos automatizados.

Espero que no nos perdamos en la tecnología, que sepamos diferenciar qué es lo intrínsecamente humano, aquello que nos hace especiales, y lo potenciemos.

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