Potenciar lo que funciona

Samsung Galaxy S9+

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El Samsung Galaxy S9 fue una de las estrellas que brillaron con luz propia en la pasada edición del MWC. Con el firme objetivo de mantener un liderazgo en un mercado cada vez más complejo, definido por unas cifras de crecimiento nada halagüeñas y por la llegada de nuevos competidores, la multinacional coreana ha decidido apostar por la continuidad en uno de sus buques insignia, aunque potenciando todo aquello que le ha funcionado muy bien en la anterior versión.

Para empezar, el diseño exterior es prácticamente idéntico al del anterior modelo, con un acabado que denota lujo y calidad en todos los detalles. Cuenta también con la denominada “pantalla infinita” —bordes redondeados— de 6,2” Super AMOLED, en la que se trabaja a una resolución QHD+ (1440 × 2960 píxeles) y que ofrece una calidad de imagen realmente espectacular. Cuenta además con cuatro modos específicos en los que se ajusta el perfil de color según el contenido que se vaya a visualizar.

Su interfaz de uso sigue una línea de continuidad con respecto al S8+ y, en cuanto a su rendimiento, cabe destacar la incorporación de 6 GB de memoria RAM, que acompañan a la última generación de procesadores Samsung Exynos 9810 de ocho núcleos. Esto, sobre todo, se traduce en un funcionamiento tremendamente fluido en todo tipo de aplicaciones, también en aquellas con mayor consumo de recursos, como las relacionadas con el ocio multimedia, e incluso en contextos multitarea.

Seguramente, uno de los puntos que más se han potenciado es el relativo a la cámara, que, en el caso del Galaxy S9+, incorpora un sistema doble en la zona posterior, con cámaras de 12 megapíxeles, una de ellas con apertura variable (entre f/1.5 y f/2.4). Esta característica ofrece todo un mundo de posibilidades en el ámbito creativo para actuar sobre la profundidad de campo o conseguir mejores resultados en escenas con baja iluminación.

En cuanto a la segunda cámara, permite ahondar más en estas posibilidades de personalización, en ámbitos como el desenfoque de fondo (bokeh) o la estabilización de la imagen, e incluso ofrece un modo de cámara superlenta a 960 fps. Todo esto acompañado de un sinfín de posibilidades de configuración a través de su software interno, con el que es posible conseguir resultados realmente espectaculares.

  • La pantalla es realmente diferenciadora
  • Sistema de doble cámara y funciones de personalización
  • Se echa en falta un punto de evolución sobre la autonomía del asistente Bixby