Tecnologia y productividad

Sridhar IyengarDespués de haber vivido escenarios tan complejos como la pandemia y la posterior vuelta a la normalidad, los modelos de trabajo híbridos están demostrando ser la mejor opción, al mantener la productividad y reducir los costes. De hecho, el 81% de las empresas españolas ofrecen la posibilidad de trabajar algún día a la semana desde casa.

Tras siglos de actividad laboral fuera del hogar, ahora valoramos el poder trabajar desde casa como un pequeño lujo, porque equilibra el tiempo compartido con los compañeros y la conciliación con la vida personal.

Sin embargo, trabajar desde casa puede también implicar algunos retos, como la sensación de aislamiento, la dificultad para separar la actividad laboral y el tiempo de ocio, un aumento del estrés —o tecnoestrés— y una menor disponibilidad de determinados recursos, como mobiliario ergonómico o hardware y software eficientes.

A esto se suma, en muchos casos, la necesidad de una mayor formación tecnológica de los trabajadores, así como la falta de adaptación a entornos más digitalizados debido a la ausencia de herramientas adecuadas para realizar el trabajo de forma eficiente.

La tecnología informática y la robótica crearán un futuro con trabajos menos intensivos pero más productivos

Parece claro que el futuro del trabajo lo determinarán la robótica y, en general, la masiva aplicación de las nuevas tecnologías, algo que, presumiblemente, debería traducirse en menos horas dedicadas a tareas de índole productiva. Pero para ello es necesario contar con herramientas fiables y, en ocasiones, con personal preparado.

Por eso es tan importante apostar por la democratización del software en el ámbito laboral, mediante la formación personalizada al trabajador y la eliminación de las barreras de adopción. La propuesta adecuada es una adaptación escalonada de la tecnología en la empresa, al tiempo que se ofrecen herramientas y soluciones digitales accesibles para todos y fáciles de usar.

Formar a los empleados

Un estudio reciente encargado por Zoho a CensusWide en empresas del Reino Unido, Francia, Alemania, España y los Países Bajos dio como resultado que nueve de cada diez se han enfrentado a diversos problemas relacionados con la transformación digital en algún momento.

Entre los más comunes se incluían tener que pedir ayuda o recursos externos para que sus herramientas digitales funcionasen mejor (49%), seguido del hecho de que estas herramientas no aportaban realmente los beneficios que el proveedor les había prometido (26%), y de la baja adopción por parte de todos los empleados (25%).

Las conclusiones son claras: es necesario formar a los empleados para que saquen el máximo partido de las nuevas tecnologías y, sobre todo, para que comprendan cómo estas pueden facilitarles sus tareas cotidianas. De este modo se reduce la ansiedad que entre el personal puede generar la tendencia creciente hacia la automatización, al tiempo que se mejora la experiencia de unos empleados cuya satisfacción se traducirá en productividad.

Es necesario apostar por la democratización del software mediante la formación y la eliminación de las barreras de adopción

Impulsados por una mayor adopción, implantación y formación, empleados y tecnología deben trabajar de la mano, proporcionando a las personas la confianza necesaria para aprovechar al máximo las ventajas de la automatización como un motor fundamental para el crecimiento.

Productividad y riqueza sostenible

La tecnología informática y la robótica crearán un futuro con trabajos menos intensivos pero más productivos. Este incremento de las habilidades nos permitirá lograr nuestros objetivos como empleados, lo que se convertirá en crecimiento para las organizaciones. Nos ayudará a ser más eficientes y eficaces. En pocas palabras, la tecnología es un facilitador de la riqueza sostenible.

De hecho, la sociedad demanda poder dedicar menos horas al trabajo y pasar menos días en la oficina, si bien hay que seguir manteniendo —o incluso aumentando— el rendimiento y la productividad. Lógicamente, sin merma de la capacidad adquisitiva ni de la calidad de vida de las personas. Todo ello requiere una buena y flexible planificación y el tiempo necesario para que los empleados sean capaces de aprovechar al máximo las posibilidades de la tecnología.