Desde que ChatGPT llegó a la sociedad en general, la inteligencia artificial parece estar conquistando el mundo a pasos de gigante, pero este campo lleva desarrollándose mucho más tiempo del que parece. Uno de sus impulsores más fervientes es Andrew Ng, que lleva casi 25 años buscando la forma más eficiente para que las máquinas aprendan.

Andrew Ng nació en Reino Unido, de padres inmigrantes de Hong Kong. Durante los años 90 se trasladó a Estados Unidos con el fin de cursar sus estudios universitarios y en 1997 se graduó —en la Universidad Carnegie Mellon— por triplicado, en Ciencias de la Computación, Estadística y Economía, y quedó primero en su promoción.

Ya en esa época, Andrew Ng mostró interés por los mecanismos de aprendizaje, tanto del ser humano como por la forma de trasladarlo a las máquinas. Tras graduarse, investigó sobre el aprendizaje reforzado y los modelos de aprendizaje en los laboratorios de AT&T Bell.

En ese mismo año, 1998, consiguió su máster en Ingeniería Eléctrica y Ciencias de la Computación en MIT (Massachusetts Institute of Technology). Mientras, construyó el primer buscador web para trabajos de investigación, que acabó siendo el precursor de ResearchIndex, aunque este estaba especializado en machine learning (ML).

La sociedad tendrá que adaptarse a aprender durante toda la vida, para ofrecer aquellas habilidades que son necesarias en cada momento.”— Andrew Ng

En 2002 se doctoró en Ciencias de la Computación en Berkeley (California) y su tesis sobre el aprendizaje reforzado se sigue citando hoy en día. Ese mismo año comenzó a trabajar como profesor en Stanford y fue director del laboratorio de IA de Stanford (SAIL), compaginando esta ocupación con investigaciones sobre big data y ML. De hecho, su curso sobre machine learning sigue siendo el más popular en Stanford.

Andrew Ng o el aprendizaje en la sangre

Todo lo relacionado con el aprendizaje ha guiado la trayectoria profesional de Ng. En el ámbito de las máquinas, fue el grupo de Andrew Ng —en Stanford— quien, en 2008, comenzó a incentivar el uso de este tipo de hardware para deep learning, y todos sabemos cómo acabo esa idea.

Además, fue uno de los fundadores y el responsable del proyecto de deep learning Google Brain (que desarrolla redes neuronales a gran escala), y el científico principal en Baidu, donde creó el grupo de IA una compañía que, en la actualidad, cuenta con varios miles de empleados. También desarrolló tecnologías de reconocimiento facial, así como la plataforma DuerOS y un chatbot para Sanidad.

Andrew Ng
“Fuente, Wikimedia Commons.”

En el ámbito del aprendizaje humano, algunos de sus hitos más importantes pasan por la fundación, junto con Daphne Coller, de Coursera: el sitio de aprendizaje masivo que ofrece cursos de todo tipo, en gran parte gratuitos, así como diferentes titulaciones.

En solo doce años, esta empresa ha superado los 1400 empleados y cotiza en la bolsa de Nueva York, con un capital de casi 1000 millones de dólares. También fundó DeepLearning.AI en un intento de democratizar el campo del aprendizaje profundo.

En total, más de 2,5 millones de estudiantes han pasado por los sitios de aprendizaje que ha fundado Ng, lo que le ha valido para acabar en la lista de las personas más influyentes que publica la revista Time.

En otro ámbito, en 2018 creó AI Fund, un fondo de inversión para startups en el campo de la IA, dotado de 175 millones de dólares, y también fundó Landing AI, una compañía dedicada a ofrecer productos de IA en la modalidad de SaaS.

La lista de hitos en la vida de Andrew Ng es casi interminable y, allá por donde pasa, impulsa la inteligencia artificial y el deep learning. Actualmente, su actividad está más vinculada al ámbito de los vehículos de conducción autónoma o las terapias cognitivas: ha desarrollado un chatbot que ayuda a tratar la depresión.

La IA es la nueva electricidad

Ya en 2017, en una intervención ante la comunidad de Stanford Graduate School of Business, Andrew Ng estableció una conexión muy interesante entre el impacto que tuvo la electricidad en su momento y el que tendrá la IA. “Al igual que la electricidad transformó casi todo hace 100 años, hoy en día me cuesta pensar en una industria que la IA no va a transformar en los próximos años”.