Nacida en Taiwán en 1969 y criada en Nueva York, Lisa Su mostró interés por las ciencias desde muy joven. Estudió Ingeniería Eléctrica en el Massachusetts Institute of Technology, donde obtuvo tanto el grado como el doctorado en semiconductores. Su carrera profesional comenzó en Texas Instruments y posteriormente se consolidó en IBM, donde trabajó en investigación y desarrollo de tecnologías de silicio avanzadas.
“Sí, nuestra competencia puede tener muchos más ingenieros o mucha más inversión en I+D. Pero nosotros tenemos mucha más libertad. La libertad para innovar”
Antes de llegar a Advanced Micro Devices (AMD) también ocupó puestos directivos en Freescale Semiconductor, experiencia que combinó su firme base técnica con una visión empresarial orientada al producto y la ejecución. El punto medio entre ingeniería y estrategia es uno de los rasgos que definen su estilo de liderazgo.
Al rescate de AMD
En 2012 Lisa Su llegó AMD gracias a su perfil de ingeniera de alto nivel con visión de negocio. Se la fichó con la misión de reinventar la cartera de AMD, abrirse a nuevos clientes y diseñar una hoja de ruta de productos que pudiera avanzar de forma independiente al mercado del PC.
En resumen, la contrataron para reformular la estrategia de AMD, y todo indica que la compañía quedó satisfecha: solo dos años después la nombraba CEO. La empresa cotizaba entonces en torno a los tres dólares por acción y muchos analistas dudaban de su viabilidad a largo plazo.
Su primera gran decisión fue reenfocar AMD hacia segmentos donde todavía podía competir con ventaja tecnológica: procesadores de alto rendimiento, consolas y centros de datos. Bajo su liderazgo nacieron arquitecturas como Zen, base de las familias Ryzen y EPYC, que permitieron a AMD recuperar competitividad frente a Intel, tanto en consumo como en servidores.

El impacto fue profundo. Los procesadores EPYC comenzaron a ganar cuota en grandes centros de datos y proveedores cloud, mientras que Ryzen devolvió a AMD relevancia en el mercado de los ordenadores personales. La transformación financiera de la compañía fue igualmente notable: de empresa en crisis, AMD pasó a ser vista como una de las tecnológicas más valiosas del sector.
Uno de los movimientos más relevantes de Lisa Su fue ampliar el alcance estratégico de AMD más allá de las CPU y GPU tradicionales. En 2022, la compañía completó la adquisición de Xilinx por cerca de 49.000 millones de dólares, una de las mayores operaciones de la historia de los semiconductores. Poco después le añadía Pensando Systems, especializada en DPU y redes inteligentes para centros de datos.
Con estas adquisiciones, AMD pasó a controlar un ecosistema tecnológico mucho más amplio y comenzó entonces a hablar de high-performance and adaptive computing, una visión heterogénea de la computación donde diferentes tipos de procesadores trabajan conjuntamente según la carga de trabajo.
El desafío a Nvidia
La explosión de la IA generativa abrió una nueva etapa para AMD. Mientras Nvidia consolidaba una posición dominante gracias a CUDA y sus aceleradores H100, Lisa Su impulsó el desarrollo de la familia Instinct MI300, diseñada para competir en entrenamiento e inferencia de grandes modelos de IA.
Además, AMD reforzó el ecosistema ROCm, su plataforma abierta de software para computación acelerada, con el objetivo de ofrecer una alternativa menos dependiente de tecnologías propietarias. La estrategia buscaba atraer a desarrolladores, hiperescalares y laboratorios de IA interesados en diversificar proveedores y reducir la dependencia de un único ecosistema.
Bajo la dirección de Lisa Su, AMD también estrechó relaciones con grandes potencias del sector cloud y de IA, una política que incluye acuerdos y colaboraciones con compañías como OpenAI, Microsoft o Meta Platforms.

Liderar “lo técnico”
A diferencia de otros grandes directivos tecnológicos, más vinculados al marketing o las finanzas, Lisa Su mantiene un perfil profundamente técnico. Ingeniera de formación y doctora en semiconductores, suele participar directamente en presentaciones de producto y debates sobre arquitectura computacional. Esa combinación de rigor técnico y capacidad ejecutiva le ha valido reconocimiento tanto en la industria como en medios especializados.
En 2024, Time la nombró “CEO del Año”, y ha aparecido de forma recurrente en listas como las de Fortune, Forbes o Barron’s sobre los líderes empresariales más influyentes del mundo.
Sin embargo, quizá su mayor logro haya sido demostrar que todavía es posible alterar el equilibrio de poder en una industria extraordinariamente concentrada. Bajo su liderazgo, AMD dejó de ser una empresa secundaria para convertirse en protagonista del nuevo ciclo tecnológico marcado por la inteligencia artificial, la computación de alto rendimiento y los centros de datos exascale.































