“Los activos físicos deben tener su equivalente digital o no van a existir”

Sus inicios como programador de videojuegos le permitieron certificar la importancia del user experience y de los datos en tiempo real. De ahí, en clave empresarial, se enfocó hacia la consultoría en entornos ERP y de integración, en soluciones de movilidad o en la optimización de infraestructuras y el movimiento hacia cloud. Antes de ser nombrado CEO de Techedge España (hace dos años), creó el área de innovación de esta firma en España, Rhinno Rooms, donde probo el valor real de la tecnología en la cadena de negocio.

¿Cómo están reaccionando las empresas a la era post-COVID-19?

Después de un primer momento de shock, donde todo se paralizó, las empresas están reaccionando con mucha valentía, lanzando muchas líneas de inversión. De forma generalizada, han entendido que la digitalización es la única alternativa para la supervivencia. Tenemos que continuar hacia delante y el único camino es el paso al mundo digital.

Los activos físicos deben tener su equivalente digital o no van a existir, porque se ha visto que, sin esa vía digital, todo se puede paralizar en cualquier momento. Las compañías deben tratar de cambiar su ecosistema, asegurar la cadena de suministro, complementar mercados de iguales con otros de tipo local… El mundo analógico tiene que existir, pero debe estar complementado con el digital, conectado en ecosistemas para garantizar la cadena de valor global.

Pero esto no es nuevo

Efectivamente. Ya había muchas iniciativas de digitalización abiertas, pero el ritmo era moderado. En España, las empresas estaban en una fase de exploración. Existían laboratorios, incubadoras… Se trataba como algo lateral, que podía contribuir, que hacía un branding interesante. Muchas veces se buscaba la mascota digital, más que la transformación, es decir, tener un activo de innovación que sirva como marca de compañía, pero quizás sin un impacto claro en el negocio.

La digitalización se ligaba mucho a la innovación. Ahora, todo esto se ha acelerado. Ya no se enmarca dentro de estos laboratorios, sino que es el core de la transformación o, incluso, de la evolución como compañía. Se ha demostrado que tiene un impacto directo en la cuenta de resultados, incluso, que sin esa digitalización puede no haber cuenta de resultados. Ya no hay lugar a dudas. Hemos pasado al empirismo más puro.

Se ha demostrado que la digitalización tiene un impacto directo en
la cuenta de resultados

De hecho, estamos viendo una clara vocación de inversión. Aunque las perspectivas respecto al PIB no son las mejores, sí que se han liberado presupuestos y se han “descongelado” algunas iniciativas que estaban en el tintero y que están cristalizando.

Además, detrás hay una cuestión psicológica. Utilizando un lenguaje de Agile, se está planteando un sprint de aquí a septiembre u octubre, tratando de estar más preparados en caso de que sobrevenga una recaída. Un segundo confinamiento podría resultar muy negativo para la salud económica de las empresas.

Migraciones a SAP S/4HANA

Desde el reciente anuncio de SAP, alargando el soporte de SAP ECC hasta 2030, los proyectos de migración a SAP S/4HANA se han ralentizado. Se esperaba una curva mucho más pronunciada pero este anuncio, junto con los efectos del COVID-19, ha ralentizado mucho estas iniciativas.

En cualquier caso, esta no debe ser una decisión basada en el fin del período de soporte. Ir hacia SAP S/4HANA es un cambio radical para las empresas. Es un proyecto puro de transformación digital con un impacto claro en el negocio. Es importante entenderlo en profundidad para ver el alcance que tiene y no confundirlo con un upgrade técnico.

¿Qué áreas están despertando mayor interés?

Hay un interés muy claro en torno a la modernización de los sistemas empresariales mediante la implementación de soluciones 100% digitales, infraestructuras cloud para asegurar la estabilidad y la escalabilidad o todo lo relacionado con la analítica del dato, el uso de la inteligencia artificial o la automatización de procesos.

Además, estamos viendo diferencias en cuanto al tamaño de las empresas. Las de tipo medio están pensando en transformaciones digitales completas, en hacer un roll out global de sus sistemas. Sin embargo, las de tipo enterprise, que estaban acostumbradas a manejar grandes presupuestos y proyectos de envergadura —en tiempos y costes— están demandando un mayor número de proyectos, aunque más ágiles, con menor inversión inicial y más troceados, que permitan resultados a corto plazo. Se han invertido los papeles.

En cuanto a sectores, hay algunos que han sido especialmente afectados por la reciente pandemia —como pueden ser travel, retail o construcción— y a los que les está costando más reaccionar, y hay otros —como energía, utilities o banca— que están invirtiendo mucho porque ven una oportunidad clara.

¿Se trata de buscar el ahorro de costes?

Nosotros contemplamos tres estadios obligados. La primera reacción que han tenido todas las empresas ha sido buscar un ahorro de costes. Incluso nosotros mismos, en Techedge, hemos estudiado dónde podemos ahorrar y ser más eficientes. En este ámbito, cobran importancia los proyectos relacionados con el control y la planificación, por ejemplo, de la tesorería, para asegurar la posición financiera y saber con mayor detalle dónde nos encontramos.

Las tecnologías exponenciales ayudan a acelerar el proceso de transformación, que está dirigido por personas

Unido a esto, el siguiente paso es enfocar el aumento de la productividad en un mundo virtualizado, implementando soluciones relacionadas con el smart working, la automatización de procesos a través de RPA, etc. Después, cuando ya se han aplicado todas esas palancas de reducción de costes y de aumento de la productividad, el siguiente paso es el de la transformación y la creación de valor digital. Ahí es cuando se lanzan las grandes iniciativas en todos los sectores, que van más allá de la reducción de costes.

¿Qué son estos activos digitales?

Normalmente, lo que producen las empresas se basa en activos físicos. Un caso clásico son los sectores de manufactura, de producción o de utilities. Un activo digital sería la réplica de ese activo físico en un formato digital. Por ejemplo, el gemelo digital de una planta de producción de energía, que permita tener un control digital de todo lo que sucede en el mundo físico. Este sería el modelo más sencillo, la réplica del activo físico, que pasa a ser un activo más dentro del balance de la compañía.

Pero también hay activos que han nacido en el mundo digital, dando la posibilidad de que la empresa diversifique o desarrolle su modelo de negocio basándose en servicios puramente digitales. Por ejemplo, montar una plataforma que genere un ecosistema de compraventa en el ámbito de la construcción. Esto sería un activo digital en sí mismo y la empresa basaría su negocio en algo que no se encuentra en el mundo físico.

Pensar que los activos de la compañía tienen que estar solo en el plano físico está cada vez más desfasado. Muchas empresas están entendiendo que merece la pena invertir en construir ese activo digital. Las empresas del ámbito del retail son conscientes de que una buena tienda online es un activo tan importante como lo es una tienda física, pero que, además, les permite unas ventas continuadas, independientemente de situaciones como la que hemos vivido.

¿Dónde se consigue un beneficio más rápido?

En cuanto a rapidez, desde luego, en todo lo relacionado con la implantación del e-commerce o la renovación de las plataformas de comercio electrónico, si no se estaban utilizando las últimas tecnologías. De forma complementaria, también podemos hablar del marketing digital y el análisis de esos datos para asegurar que la venta se enfoca de la mejor manera posible.

Otro ámbito inmediato es la gestión del mantenimiento, que han evolucionado desde modelos reactivos o preventivos a otros predictivos, que permitan prolongar la vida de los activos físicos y conseguir un ahorro de costes.

Pensar que los activos de la compañía tienen que estar solo en el plano físico está cada vez más desfasado

Sin ser tan inmediatas, el área de compras propone también interesantes oportunidades para apalancar la digitalización, por ejemplo, con la creación de ecosistemas. Se trata de llevar una experiencia clásica del B2B al B2C, es decir, acercar esos hábitos típicos de la venta al mundo de las compras, pasando, lógicamente, por asegurar la cadena logística.

Además, en estos entornos corporativos está cobrando una importancia creciente la planificación y el control de la tesorería, el smart working (que cada persona pueda trabajar desde cualquier lugar), la implementación de RPA o, por supuesto, todo lo relacionado con los movimientos hacia la cloud pública. Aquí hay un retorno de la inversión muy claro. Por ejemplo, en uno de nuestros clientes estamos implementando una estrategia multicloud, moviendo los sistemas de privado a público, y está consiguiendo eficiencias de hasta un 50% en un solo año en cuanto a reducción de costes en infraestructura.

Gestión del cambio

La gestión del cambio es fundamental. Sin ella, los proyectos pueden llegar a fracasar, ya sea porque las personas no creen en esa evolución tecnológica, o bien por miedo, simplemente porque están desorientadas y no saben muy bien cuál es su papel.

En cualquier caso, en la actualidad hay una menor reticencia al cambio, seguramente por la normalización de esas tecnologías, que ahora están en el día a día de nuestra vida. Es algo más natural.

¿Cómo se integran las personas en estos procesos de digitalización?

Desde la invención de la rueda, las tecnologías han sido siempre herramientas que ayudan a las personas a conseguir objetivos concretos. En este caso, todas estas tecnologías exponenciales ayudan a acelerar el proceso de transformación, que está dirigido por personas.

Estas herramientas proponen dos capacidades fundamentales. Por un lado, la de tomar decisiones mucho más informadas, acceder a resultados inesperados en el análisis de los datos, con puntos de vista que no se pueden conseguir desde una perspectiva humana. Por otro lado, la rapidez, que no pasa solo por el uso de RPA, sino de, por ejemplo, una infraestructura de cloud pública que permita diseñar e implementar mejores estrategias con menores costes.

Esto son solo herramientas. Alguien tiene que diseñar el camino y eso no lo da la máquina, sino el ser humano

Pero esto son solo herramienta. Alguien tiene que diseñar el camino y eso no lo da la máquina, sino el ser humano. La persona tiene un papel central. Esta es una transformación people centric, usando las herramientas que se requieren en cada momento.

¿Podrías hablarnos de alguno de los proyectos?

Aunque no puedo dar nombres, sí puedo hablar de proyectos interesantes en los que hemos trabajado. Por ejemplo, en el sector del manufacturing estamos abordando cada vez más proyectos relacionados con la industria 4.0 o la smart factory. Es decir, conectar la línea de producción, a través de IoT industrial, con los sistemas de análisis de datos y, a partir de ahí, tener una réplica de la fábrica en un sistema digital que permita tomar decisiones en tiempo real.

Unidas a estos proyectos, se incluyen también iniciativas de gestión avanzada del mantenimiento de los activos de la fábrica. Una vez que conectamos la línea de producción con los sistemas de análisis de los datos en tiempo real, podemos conocer todo lo que sucede en estas líneas, implementar modelos predictivos y hacer una gestión de activos mucho más inteligente.

Otro ejemplo. En una multinacional del retail estamos llevando a cabo una transformación digital global implementando todos sus sistemas de gestión, desde los que tienen en la tienda, en manos del vendedor hasta los de comercio electrónico, pasando por los de producción o gestión de la logística de los almacenes. Este ámbito, el retail, ha sido uno de los más impactados, pero es uno de los que tienen un potencial de avance más importante.

Estamos haciendo muchas migraciones a la nube pública en todos los sectores, especialmente en travel

Además, estamos haciendo muchas migraciones a la nube pública en todos los sectores, especialmente en travel, porque para ellos es una palanca muy clara de reducción de costes. Por último, también me gustaría destacar un proyecto que estamos haciendo en el campo de las utilities, en una empresa referente del sector de las energías renovables. Utilizando inteligencia artificial, estamos desarrollando un proyecto muy ambicioso para predecir el comportamiento del viento y ver cuál es el mejor modelo operativo de sus parques de energía eólica. Estas tecnologías permiten tomar decisiones de forma automatizada en aspectos que tienen impacto en el negocio.

Todos estos proyectos de transformación del negocio los encuadramos dentro de nuestra metodología de transformación digital, Nimbl Ripple Framework, que se basa en dos pilares: poner a la persona en el centro de la decisión, a través de nuestro propio modelo de design thinking; y el uso cotidiano de las tecnologías exponenciales como desencadenantes de la transformación, con nuestros expertos acelerando el cambio.