Uno de los grandes retos de las empresas en relación con la inteligencia artificial es precisamente la evolución desde la experimentación hacia una realidad operativa e industrializada. Bajo un marco de soberanía y eficiencia, las organizaciones necesitan integrar infraestructuras específicas —como es el caso de Dell AI Factory— que les permitan consolidar modelos operativos que garanticen un retorno de inversión tangible.

Tras la celebración, finales del pasado mes, del evento global Dell Technologies World 2026 en Las Vegas, queda claro que uno de los objetivos clave de Dell Technologies pasa por ayudar a las organizaciones a convertir el potencial de la inteligencia artificial en resultados de negocio.

El paso de proyectos piloto a entornos de producción real es el principal cuello de botella actual

Que la inteligencia artificial está en un momento en el que se le exigen resultados medibles es evidente. Hacia ahí apuntan informes como el State of AI in the Enterprise 2026 publicado recientemente por Deloitte (marzo 2026).

De hecho, afirma que solo una de cada cuatro organizaciones ha logrado llevar al menos el 40% de sus iniciativas de IA a producción. Además, apunta que el interés por este tipo de tecnología en España es superior al promedio global, ya que un 85% de nuestras empresas prevé aumentar su inversión en IA en el próximo año fiscal. El reto ya no es la mera adopción de la tecnología, sino su integración estratégica en la cadena de valor de la compañía.

Jensen Huang (Nvidia) junto con Michael Dell durante la edición 2026 de su evento mundial en Las Vegas.
Jensen Huang (Nvidia) junto con Michael Dell durante la edición 2026 de su evento mundial en Las Vegas.

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Esta es una opinión que comparten los responsables de Dell Technologies para la región de Iberia, que también han subrayado el momento de madurez que vive el mercado, y también los retos que trae consigo esta adopción tan acelerada en forma  nuevos desafíos técnicos y operativos: la soberanía de los datos, la gestión de costes, la seguridad y la necesidad de infraestructuras que dejen de ser «invisibles» para convertirse en activos estratégicos críticos.

Estado de la adopción de la IA

El panorama de la inteligencia artificial en España muestra una clara dicotomía según el tamaño de la organización. Mientras que las grandes compañías presentan una tasa de adopción muy avanzada (algo menos del 50%), las pequeñas y medianas empresas (pymes) se sitúan en un porcentaje ligeramente inferior al 9%. A pesar de esta brecha, España se posiciona cerca de la media europea, superando en adopción a países como Portugal, Italia y Francia, y situándose solo por detrás de Alemania y los Países Bajos.

Isabel Reis, directora general para Iberia de Dell Technologies.
Isabel Reis, directora general para Iberia de Dell Technologies.

Según apunta Isabel Reis, directora general para Iberia de Dell Technologies, «España está muy cerca de la media de Europa en adopción de la IA en las compañías. Hemos superado a países como Portugal, Italia y Francia, teniendo solo por delante a mercados más avanzados como Alemania y Países Bajos».

En cuanto a los sectores más avanzados en esta implementación, la directiva ha citado los habituales, como son banca —especialmente en las áreas de prevención de fraude—, los servicios administrativos públicos, las telecomunicaciones y el sector salud, donde la IA ya colabora en diagnósticos y procesos quirúrgicos más eficientes.

De la experimentación a la industrialización

El paso de proyectos piloto a entornos de producción real es el principal cuello de botella actual. La fragmentación de proyectos, donde cada iniciativa de IA funciona como una «isla» tecnológica con sus propios presupuestos y patrocinadores, genera una complejidad difícil de gestionar.

Una de las respuestas a este reto generalizado se apoya en el concepto de Dell AI Factory, que se plantea como un ecosistema para democratizar el acceso a este tipo de tecnologías, permitiendo que las organizaciones industrialicen la IA como una capa horizontal de su negocio sin necesidad de ser expertos en cada componente técnico.

Oscar Rivas, director de preventa para Iberia de Dell Technologies.
Oscar Rivas, director de preventa para Iberia de Dell Technologies.

Según Oscar Rivas, director de preventa para Iberia de la tecnológica, Dell AI Factory no se trata de un producto físico concreto, sino una metodología y un marco de trabajo diseñado para facilitar la transición de las empresas desde la fase de experimentación o pilotos hacia una realidad operativa industrializada. Su propósito fundamental es ofrecer una aproximación programática que reduzca la complejidad y el riesgo en la implementación de proyectos de inteligencia artificial.

Esta factoría opera bajo el esquema de una industria tradicional: recibe una materia prima (datos de origen), aplica un proceso de transformación (infraestructura, software y servicios) y entrega un producto final (casos de uso con retorno de inversión medible).

Los pilares de Dell AI Factory

La estructura de esta metodología se divide en tres niveles fundamentales que deben trabajar en sintonía para garantizar el éxito del despliegue tecnológico:

  • Capa de infraestructura. Para Rivas, este elemento ha dejado de ser algo trivial o invisible. La necesidad de computación de alto rendimiento y eficiencia energética es ahora una conversación de alto nivel que va más allá del plano puramente técnico.
  • Capa de software y ecosistema abierto. La estrategia se basa en no forzar al cliente a utilizar un único modelo. Se apuesta por un ecosistema abierto que permita elegir la arquitectura que mejor se adapte a cada carga de trabajo (workload) específica.
  • Capacitación y servicios profesionales. Dada la falta de talento especializado, especialmente en las pymes, el acompañamiento consultivo es crítico para identificar casos de uso y llevar la herramienta a producción con garantías de seguridad.

La soberanía del dato

Uno de los puntos más críticos para los directivos es la ubicación y gobernanza de los datos. En sectores altamente regulados como la banca, los seguros y el sector público, la soberanía del dato es una prioridad absoluta. La infraestructura necesaria para procesar estas cargas de trabajo ya no puede considerarse un commodity.

La tendencia actual se desplaza hacia la ejecución local para mitigar riesgos de latencia, costes de nube y cumplimiento legal. En este sentido, se han presentado soluciones que van desde los Dell Pro Max con GB300, estaciones de trabajo locales refrigeradas por líquido que permiten ejecutar modelos LLM de más de 250 millones de parámetros, y hacerlo sin necesidad de enviar datos al exterior.

La tendencia se desplaza hacia la ejecución local para mitigar riesgos de latencia, costes de nube y cumplimiento legal

De hecho, utiliza un mismo diseño maestro o blueprint que permite empezar con pruebas modestas en una estación de trabajo local y escalar de forma natural hasta grandes centros de datos con cientos de racks, manteniendo la misma arquitectura lógica. Este enfoque ayuda también a romper los «silos» de información dentro de las empresas (datos dispersos en diferentes plataformas o nubes privadas) para consolidarlos en una sola localización que genere insights operativos reales.

Según explica Oscar Rivas, «El dónde reside la inteligencia artificial, dónde residen tus datos, es algo extremadamente importante. Hasta hace un año hablábamos de la infraestructura como de una comodity; ahora es un tema muy relevante».

Dell como cliente cero

Un aspecto fundamental para validar esta estrategia es la posición de la compañía como su propio «cliente cero». Antes de ofrecer estas soluciones al mercado, la organización ha implementado internamente una plataforma capaz de consolidar datos distribuidos en aplicaciones como CRM o SAP, y localizaciones que van desde el edge hasta la nube pública y privada.

Dell Pro Max con GB300.
Dell Pro Max con Superchip GB300 Grace Blackwell Ultra.

El objetivo de esta integración es romper los silos de información. Si los datos de las distintas aplicaciones no se comunican entre sí, los resultados de la IA son deficientes. La inteligencia artificial permite consolidar estos datos para obtener insights reales sobre el comportamiento del cliente, expectativas de negocio y ganancias de productividad.

Otro de los temas relevantes en este escenario es el grado de protagonismo que ha adquirido las unidades de procesamiento gráfico (GPU). A este respecto, la estrategia de la compañía se define por la independencia del silicio y un ecosistema abierto. Aunque existe una relación privilegiada y pública entre los directivos de Dell y Nvidia, el concepto de Dell AI Factory es fundacionalmente independiente de un proveedor específico de hardware.

La situación de escasez de componentes y memoria es un fenómeno de mercado global que afecta a todos los actores. No obstante, la postura estratégica es mantener una plataforma abierta que dé al cliente el poder de elección según sus necesidades y la evolución tecnológica futura.

Dell AI Factory facilita la transición desde la fase de pilotos hacia una realidad operativa industrializada

Ante un panorama tan convulso —en cuanto a la evolución de las tecnologías (y los precios) o el escenario geopolítico que atravesamos, la apuesta de Dell Technologies pasa por adoptar un marco de trabajo que reduzca el riesgo y la complejidad.

El modelo de factoría de IA ofrece ese camino programático: una plataforma de experimentación que puede escalar desde una estación de trabajo local hasta los centros de datos más grandes utilizando el mismo diseño maestro. El futuro de la competitividad empresarial dependerá de la capacidad de las organizaciones para transformar sus datos en decisiones de negocio con rapidez, seguridad y escala industrial.

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