La transformación digital del sector sanitario no consiste únicamente en digitalizar procesos, sino en construir sistemas resilientes, seguros y centrados en el paciente. La clave está en cómo las tecnologías emergentes, bien aplicadas y adoptadas, pueden aliviar los grandes retos del sector salud y mejorar la experiencia clínica y la prevención de enfermedades de forma tangible.

José Fernández ValorLa sanidad actual enfrenta una paradoja: mientras las tecnologías digitales avanzan a gran velocidad, los sistemas de salud están tensionados por costes crecientes, heterogeneidad de tecnologías y datos, silos, escasez de personal (sanitario y digital) y expectativas más elevadas por parte de pacientes y profesionales.

En este contexto, la tecnología no es solo un facilitador: es una palanca transformadora.

La atención sanitaria que espera el paciente actual requiere que el personal médico y de enfermería tenga acceso a los historiales clínicos al instante, que los pacientes puedan recibir consultas remotas de calidad, o que los sistemas sean capaces de predecir incidencias antes de que ocurran. Nada de esto sería posible sin una base tecnológica sólida, resiliente y segura.

Datos: simplificar es avanzar

Uno de los mayores retos es la complejidad heredada de décadas de adquisiciones, sistemas obsoletos y digitalizaciones apresuradas. Muchas organizaciones sanitarias están atrapadas en entornos informáticos costosos y fragmentados. Aquí, la simplificación cobra sentido como estrategia inicial hacia la modernización.

Un ejemplo sería el de Care New England, una red hospitalaria sin ánimo de lucro en Rhode Island (Estados Unidos), que decidió consolidar múltiples sistemas de historia clínica electrónica (EHR) en una única plataforma cloud. El objetivo: mejorar la productividad, garantizar la coherencia en la experiencia del paciente y establecer una base para el uso de tecnologías como la inteligencia artificial (IA).

Y es que la consolidación de sistemas reduce costes mientras mejora la calidad de la atención al eliminar errores asociados a la fragmentación de datos clínicos.

Muchos centros sanitarios están implantando estrategias de migración a la nube o plataformas integradas de datos clínicos

En España, uno de los mayores retos del sector sanitario es lograr una mejor gobernanza y calidad de los datos. En este sentido, en el desarrollo de la Estrategia de Salud Digital del Sistema Nacional de Salud (SNS) se destaca la necesidad de adoptar políticas de gestión y gobierno de los datos que permitan disponer de información interoperable y de calidad. Esto incluye la creación de un Espacio Nacional de Datos de Salud para la generación de conocimiento científico y la evaluación de los servicios.

Pero hay espacio para el optimismo, ya que muchos centros sanitarios españoles están comenzando a dar pasos importantes con estrategias de migración a la nube o plataformas integradas de datos clínicos.

Proteger los datos clínicos

El sector sanitario es uno de los más atacados por el cibercrimen. Los incidentes de ransomware en hospitales y clínicas han crecido vertiginosamente en los últimos años. De hecho, a lo largo de 2024 se registró un aumento del 45% en el número de ciberataques dirigidos contra el sector sanitario en todo el mundo, con España como uno de los países más afectados, según expertos del Incibe. La nube, bien gestionada, constituye una alternativa segura para proteger los datos clínicos más sensibles y garantizar la continuidad operativa ante crisis.

La experiencia de Kyndryl en este campo se refleja, por ejemplo, en su colaboración con la plataforma Simdcat (Sistema de Imagen Médica Digital de Cataluña), que permite a los profesionales sanitarios acceder a imágenes médicas anonimizadas de forma segura, trazable y eficiente. Para ello Kyndryl diseñó una infraestructura basada en VMware y almacenamiento cloud, alojada en centros de datos españoles, con los más altos estándares de seguridad y resiliencia.

Automatización e IA

Una estrategia tecnológica bien diseñada no solo previene fallos, sino que anticipa necesidades. La aplicación de AIOps (operaciones de IT basadas en inteligencia artificial) permite supervisar el estado de los sistemas en tiempo real, autorremediar incidencias, liberar recursos y centrarse en lo importante: los pacientes.

Si tomamos de nuevo ejemplos de Estados Unidos veremos que entidades como MedStar Health o el Children’s National Hospital ya están aplicando estas capacidades para monitorizar entornos críticos y reducir fricciones en los puntos de contacto digitales. Esta automatización previene errores y garantiza una experiencia asistencial sin interrupciones, lo que impacta positivamente en cientos de miles de pacientes al año.

Infografia salud horizontalEn España también tenemos avances similares. Uno de ellos a cargo del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe (IIS La Fe), asociado al Hospital La Fe de Valencia. En este caso, Kyndryl se ha encargado de diseñar un nuevo centro de datos de supercomputación orientado a medicina de precisión. Esta infraestructura permitirá entrenar modelos de IA para mejorar el diagnóstico y tratamiento de enfermedades, con un enfoque centrado en el paciente.

Experiencia digital del profesional sanitario

Hay que destacar que la digitalización no solo beneficia al paciente, sino que también puede transformar de forma muy positiva la experiencia de los profesionales de la salud. En este sentido querría destacar el servicio que hemos desarrollado para el Gobierno Vasco, orientado a mejorar la experiencia digital de los 25.000 empleados del servicio vasco de salud, Osakidetza.

Se trata de una solución de monitorización inteligente, basada en FlexxClient, que permite identificar problemas, resolver incidencias de forma automática y analizar el consumo energético de los puestos de trabajo.

Esta aproximación al digital workplace sanitario mejora la productividad, reduce la frustración del personal y, en última instancia, incide para bien en la calidad del servicio que recibe el ciudadano.

Del reto a la oportunidad

El sector sanitario vive una transformación profunda. Las soluciones están sobre la mesa: cloud, automatización, datos, IA y ciberseguridad. Pero su éxito no depende solo de la tecnología, sino de cómo esta se adopta y se integra en el ecosistema sanitario.

La experiencia internacional así como los casos reales en España muestran que la modernización del sector es clave. Requiere visión estratégica, colaboración entre proveedores tecnológicos y organizaciones sanitarias, y, sobre todo, un enfoque centrado en el valor asistencial. Convertir la tecnología en un catalizador del cuidado y prevención de enfermedades es hoy más urgente que nunca.

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