
La digitalización es ya una seña de identidad en la mayoría de las industrias. El de la salud es uno de estos sectores que se encuentra actualmente inmerso en una transformación digital sin precedentes, impulsada por la adopción de todo tipo de tecnologías.
De entre ellas, se puede destacar la denominada Internet de las Cosas Médicas (internet of medical things o IoMT). Básicamente, se refiere a todos los dispositivos médicos inteligentes conectados a la red que recopilan datos en tiempo real sobre la salud de los pacientes.
Esta tecnología engloba desde sencillos pantalla que muestran la temperatura hasta monitores de signos vitales o incluso wearables como pueden ser los relojes que rastrean la actividad física y el sueño de las personas.
El alcance de esta tecnología es tal que se estima que, de los 50.000 millones de dispositivos que estarán conectados a internet en todo el mundo dentro de cinco años, alrededor del 30% se utilizarán en el campo médico. De hecho, esta innovación promete transformar por completo los centros sanitarios, abriendo la puerta a una atención médica más personalizada y preventiva.
El uso del IoMT permite una sustancial mejora de la atención y una mayor eficiencia operativa en los hospitales y otras instituciones sanitarias. Gracias a la monitorización constante de los dispositivos interconectados se puede realizar un control más automatizado de la salud de los pacientes, proporcionando datos en tiempo real que permiten obtener respuestas más rápidas ante cualquier cambio.
Los diferentes sensores y sistemas de medición —que pueden estar integrados en camas, ropa y otros dispositivos portátiles— recopilan datos vitales como patrones de respiración o niveles de glucosa. Esto permite al personal médico acceder a esta información de forma remota en todo momento, favoreciendo una vigilancia continua y proactiva de los pacientes.
Integrar datos en el IoMT
No obstante, no todo es tan bonito como suena, ya que existen importantes barreras para la aplicación de esta tecnología. Una de las principales es la falta de interoperabilidad y estandarización de los equipos de medición. Al proceder los dispositivos de diferentes fabricantes, en ocasiones no disponen de un sistema común y esto impide que puedan comunicarse entre sí y compartir datos de forma segura y eficiente.
Las aplicaciones del IoMT no se detienen en una mejora de la eficiencia operativa y la atención al paciente
Una de las respuestas para poder resolver esta clase de desafíos es la aplicación de tecnologías como el business intelligence de Domo, que permite integrar y analizar datos de forma conjunta de múltiples fuentes. Esto incluye no solo dispositivos médicos, sino también registros electrónicos de salud (EHR), sistemas de gestión hospitalaria y bases de datos de investigación.
Al consolidar toda esta información bajo una misma aplicación, esta plataforma permite acabar con la fragmentación, proporcionando una visión holística del paciente.
Eficiencia operativa
Otro de los beneficios clave que provén los sistemas de IoMT es la posibilidad de ayudar a los hospitales a gestionar su inventario de medicamentos y suministros médicos de manera más eficiente. Los sensores pueden rastrear los niveles de stock en tiempo real y automatizar los pedidos de reposición, lo que reduce el riesgo de escasez y el exceso de inventario.
El perfecto estado de los diferentes equipos médicos que conforman la columna vertebral del hospital —escáneres, respiradores, máquinas de reanimación— es clave para un funcionamiento continuo y sin complicaciones. Los dispositivos conectados pueden monitorizar el estado de los equipos médicos y predecir cuándo se necesitará mantenimiento si detectan algún indicio de fallos en sus sistemas. Esta prevención ayuda a los centros a estar más preparados ante posibles incidencias y evitar interrupciones inesperadas en los servicios.
Además, con un conocimiento más completo de la salud de los pacientes y de la gestión hospitalaria se reduce la necesidad de pruebas repetitivas, permitiendo a los profesionales dedicar más tiempo a casos complejos mientras los sistemas automatizados se encargan de las tareas de rutina. Una mejor planificación a este respecto supone para los hospitales una reducción de las visitas innecesarias, las estancias prolongadas y las readmisiones, lo que se traduce en un ahorro considerable de recursos y tiempo.
No obstante, las aplicaciones del Internet de las Cosas Médicas no se detienen en una mejora de la eficiencia operativa y la atención al paciente gracias a la monitorización. Todos los datos recopilados se procesan en grandes volúmenes, y mediante la analítica avanzada de Domo se puede convertir en información accionable para identificar patrones y predecir tendencias de salud. De esta forma, por ejemplo, podemos obtener un mejor entendimiento de cómo se propagan las enfermedades para buscar las mejores estrategias de prevención.
Seguridad y privacidad
Pese a que la revolución del IoMT es ya una realidad, aún existen escollos a superar para que alcance todo su potencial. Ya hemos visto aspectos como la falta de interoperabilidad, pero la seguridad también es un factor clave. Los datos médicos son información de alta sensibilidad, por lo que para su tratamiento se deben implementar medidas robustas que garanticen proteger la privacidad de los pacientes.
En este aspecto, Domo proporciona una infraestructura segura que resulta esencial para proteger la información y garantizar la integridad de los datos analíticos. La plataforma incluye múltiples capas de seguridad, medidas cruciales para prevenir accesos no autorizados y ciberataques. A su vez, al ser el Internet de las Cosas Médicas una tecnología novedosa, requiere de un proceso de aprendizaje. Por ello, se debería realizar una completa formación al personal sanitario en aras de que puedan aprovechar todas las ventajas que ofrece.
Los sistemas IoMT también ayudan a los hospitales a gestionar su inventario de medicamentos y suministros médicos de manera más eficiente
En definitiva, si se producen los cambios necesarios y se confirma la apuesta por el Internet de las Cosas Médicas, esto se traducirá en un importante beneficio en el ámbito de la salud para todas las partes implicadas: desde las instituciones médicas, que podrán mejorar su eficiencia y reducir costes; hasta los pacientes, que disfrutarán de una atención más personalizada y de calidad.
De este modo, y aunque es evidente que el Internet de las Cosas Médicas resulta un paso adelante muy importante, no hay que olvidar que la ingesta de todos los datos que se producen sería imposible sin una plataforma de business intelligence capaz de procesar y presentar de forma accesible e interpretable toda esta información. Una avanzada plataforma de inteligencia artificial y analítica de datos que permita obtener una visión holística del entorno hospitalario y mejorar la toma de decisiones.





























