ENRIQUE CORTÉS, presidente de Kyndryl España.
DAVID SOTO, presidente de la European Principal Markets en Kyndryl.
Kyndryl se reorganiza en Europa. David Soto asume la presidencia de la nueva unidad European Principal Markets mientras Enrique Cortés toma el mando en España. Estos cambios marcan el inicio de una etapa donde la tecnología es ya una parte relevante del negocio y se constata que el mercado ha entrado en una fase de realismo tecnológico: tras el hype inicial de la nube y la IA, las empresas vuelven la vista a la solidez de sus sistemas críticos.
Casi cinco años después de su segregación de IBM, Kyndryl ha ejecutado un importante movimiento organizativo con la creación de la unidad European Principal Markets, una nueva división que agrupa a España, Portugal, Francia, Alemania e Italia.
Al frente de este bloque se sitúa David Soto, quien, tras consolidar la marca en el mercado ibérico, asume el reto de armonizar las capacidades de estos países para responder a una demanda empresarial cada vez más compleja y transnacional.
Kyndryl apuesta por arquitecturas híbridas y la observabilidad desde la infraestructura para garantizar la autonomía operativa
Este cambio genera, a su vez, una sucesión natural en la filial española. Enrique Cortés, hasta ahora vicepresidente de consultoría y pieza clave en el diseño del portfolio de soluciones de la casa, asume la presidencia de Kyndryl España. Según ambos portavoces, la transición subraya la madurez de una organización que ha pasado de centrarse en la rentabilidad de los contratos heredados a convertirse en un socio de transformación pura.
Kyndryl European Principal Markets
La creación de la nueva división European Principal Markets, liderada por David Soto, nace con una serie de objetivos operativos y de mercado. El primero pasa por agrupar a los cinco mercados con mayor peso en Europa (España, Portugal, Francia, Alemania e Italia) para armonizar capacidades y evitar «reinventar la rueda» en cada geografía. Esto permite que, por ejemplo, soluciones de modernización de core bancarios desarrolladas en España o estrategias de nube soberana de Francia se apliquen de forma transversal.
Además, también busca ofrecer una interlocución unificada a grandes corporaciones que operan en múltiples países europeos, como Stellantis, Allianz o Deutsche Bank, buscando asegurar que la calidad del delivery y la arquitectura de sistemas sean consistentes en toda la región.

Por último, aparte de actuar como un hub de cumplimiento y gestión del talento interno, la nueva división busca también replicar en otros mercados el modelo de consultoría desarrollado durante estos años en España, que ha llegado a ser una parte muy relevante de la facturación a nivel local, impulsando proyectos de observabilidad e IA agéntica.
La soberanía digital como oportunidad de negocio
Uno de los grandes retos —y, a la vez, una oportunidad de mercado— para las empresas que operan sistemas críticos es, sin duda, la soberanía digital. Más allá de las connotaciones políticas que podía tener hace unos años, este concepto ha escalado definitivamente en la agenda europea y está ya en la mesa de todos los comités de dirección.
Según datos de la última edición del Kyndryl Readness Report, el 83% de los directivos globales reconoce que la soberanía del dato y la repatriación de cargas de trabajo han ganado una importancia crítica en el último año. No se trata solo de cumplir con la normativa europea, sino de una respuesta estratégica a las tensiones geopolíticas y la necesidad de mantener el control operativo.
Lo que buscamos es que nuestros clientes tengan arquitecturas flexibles, entornos híbridos y el menor lock-in tecnológico posible
El mercado español e italiano, según reconoce el propio David Soto, se encuentra en una fase de despertar frente a la mayor madurez del sector público en el norte de Europa, especialmente en Francia y Alemania. Sin embargo, la tendencia es irreversible. El 65% de las organizaciones ya ha modificado su estrategia de cloud debido a presiones geopolíticas, y un 41% ya ha iniciado procesos de repatriación de datos hacia nubes privadas o centros de datos locales.
Según el directivo, la soberanía no deja de ser también un reto que todavía no se ha convertido en regulación. En cualquier caso, “lo que buscamos es que nuestros clientes tengan arquitecturas flexibles, entornos híbridos y el menor lock-in tecnológico posible».
El nudo gordiano de la tecnología
Conciliar innovación, eficiencia y seguridad. David Soto utilizó la metáfora del «nudo gordiano» de la tecnología actual, donde convergen múltiples vectores que impactan simultáneamente en las empresas: la explosión de la IA agéntica, las nuevas vulnerabilidades descubiertas por la inteligencia artificial, las regulaciones de resiliencia como DORA y NIS2, o la creciente exigencia de soberanía digital.
El resultado es un escenario con una operativa especialmente compleja, donde conviven datos y procesos dispersos en múltiples entornos que hay que gestionar de un modo centralizado y garantizando que el sistema no se detenga ante incidentes de seguridad o cambios regulatorios.
Este es un equilibrio difícil de lograr. Por un lado, los hiperescaladores (como Google, Microsoft o AWS) son los motores de la innovación rápida, ofreciendo herramientas que son inalcanzables de forma interna. Por otro lado, la seguridad y la soberanía exigen que los sistemas críticos residan en entornos controlados y reversibles.
El 41% de las empresas ha iniciado procesos de repatriación de datos hacia nubes privadas o centros de datos locales
En este contexto, la estrategia de Kyndryl consiste en diseñar arquitecturas flexibles (basadas en contenedores y microservicios) que permitan aprovechar la potencia de los hiperescaladores sin quedar atrapados en su ecosistema, garantizando que la autonomía operativa esté protegida.
En conclusión, Kyndryl se posiciona como un arquitecto y gestor de la coexistencia: un socio que permite a una gran empresa utilizar la inteligencia artificial más puntera de una multinacional estadounidense mientras mantiene sus datos bancarios o industriales protegidos y bajo leyes europeas en sus propios centros de datos.
DORA, resiliencia y ciberseguridad
Soto también introdujo la importancia del Reglamento de Resiliencia Operativa Digital, conocido como DORA, como una herramienta transformadora que ha impulsado la seguridad y la robustez de los sistemas críticos en el sector financiero. Estos marcos han ayudado a las empresas a estar más protegidas y a tener una capacidad de reacción real ante ciberataques.
Además, DORA ha elevado el debate tecnológico a los comités de dirección, lo que está permitiendo pasar de modelo de disaster recovery —que muchas veces era «más desastre que recuperación»— a uno de resiliencia real y verificable.
En su opinión, la ciberseguridad no debe buscar solo poner muros, sino saber qué hacer cuando el atacante ya está dentro. El enfoque de Kyndryl se basa en lo que denominan el Equipo A: brigadas de ingenieros que entran en salas limpias para reconstruir sistemas desde cero mientras se gestiona la crisis con los atacantes. En este sentido, la infraestructura se ha vuelto más crítica que nunca. Si un proyecto de aplicación falla, el negocio sufre; si la infraestructura cae, el banco o la utility simplemente dejan de existir para sus clientes.
La IA agéntica y el paradigma del customer zero
En cuanto al concepto de la IA agéntica, es visto por los portavoces como una fase especialmente disruptiva de la transformación digital, que supone un reto de integración sin precedentes en la relación entre el ser humano y la tecnología.
En este escenario, Kyndryl se posiciona como un auténtico banco de pruebas de esta tecnología. Bajo el concepto de customer zero, Kyndryl ya está aplicando IA agéntica para transformar sus propias operaciones internas: “Hemos pasado de un millón de automatizaciones messuales a doce millones al mes”.
Según Enrique Cortés, «Más que contemplar la IA como un reto, la vemos como una gran oportunidad para la evolución de nuestras capacidades y para transformar la lógica de negocio que reside en las aplicaciones de nuestros clientes».
La IA agéntica requiere una gestión experta de los tokens para que los proyectos sean económicamente viables
Este aprendizaje interno es lo que permite a la firma proponer a sus clientes no solo la adopción de herramientas, sino la transformación real de sus procesos de IT. Un proceso que se sustenta en la necesidad de un framework de gobernanza que actúa como un sistema de «guardarraíles» tanto para agentes propios como de terceros.
En este escenario, Enrique Cortés introduce una visión pragmática sobre los costes operativos, subrayando que la IA agéntica requiere una gestión experta de los tokens y del consumo de computación para que los proyectos sean económicamente viables y no se disparen los presupuestos de IT.
Observabilidad, de TI y de negocio
Uno de los conceptos más innovadores que la nueva estructura europea pretende escalar es la observabilidad, más allá de la propia infraestructura de TI. Tradicionalmente, la monitorización se centraba en saber si un servidor estaba encendido. Hoy, gracias a la IA y al procesamiento de ingentes cantidades de datos, es posible detectar una caída en el cálculo de riesgos de una entidad financiera o una latencia en el cobro de una operadora de telecomunicaciones antes de que el fallo llegue al usuario final.
Según los portavoces, este enfoque convierte al CIO en una figura central del comité de dirección. Ya no es el responsable de un centro de costes, sino el habilitador de la resiliencia del negocio.
Es más, la capacidad de correlacionar datos anónimos, provenientes de múltiples infraestructuras, permite a Kyndryl prever cuellos de botella y actuar de forma proactiva. En un entorno donde los precios del hardware suben por la escasez de componentes, la eficiencia operativa es la única vía para mantener los presupuestos de TI bajo control.

































