
El título de esta columna no tiene un sentido figurado. Es completamente literal: hay una apuesta de 400 dólares a favor del incremento de la productividad debido a la IA en la presente década.
La apuesta la lanzó Erik Brynjolfsson, profesor de Stanford, en la página web Long Bets, asegurando que la productividad del sector privado no agrícola en EE. UU. superará el 1,8% anual de media entre 2020 y 2029. Su oponente es el economista Robert J. Gordon, quien se mantiene escéptico respecto al impacto de la IA en la productividad. ¿Quién va ganando en esta apuesta? Parece que la tendencia favorece a Brynjolfsson.
La productividad laboral media no agrícola se sitúa en un 1,5% entre 2021 y 2025, con un incremento anual del 3% en 2025 y del 2,1% en 2024. Cabe preguntarse si Brynjolfsson ganaría también la apuesta en la Unión Europea. Todo apunta a que no, pues nuestra productividad laboral media estuvo en torno al 0,3% entre 2021 y 2025. Muy lejos de ese 1,8%.
Hay una apuesta de 400 dólares a favor del incremento de la productividad debido a la IA en esta década
Pero en la UE también se podría ganar la apuesta si atendemos al resultado de un estudio sobre 12.000 firmas europeas que asegura que la adopción de la IA puede aumentar la productividad laboral en un 4 % de media. ¿Es esto posible?
Más productivos en tareas concretas
Los estudios muestran unos niveles de mejora de la productividad con cifras realmente cambiantes dependiendo de la actividad concreta donde se aplique la IA.
Si dedicamos la IA a la atención al cliente mediante asistentes conversacionales, la productividad puede crecer un 15%. En el ámbito de la creación de contenidos en marketing la mejora es del 50% y llega hasta el 55% si aplicamos la IA a la contabilidad. Donde la IA dispara la productividad es en el mundo editorial, en el cual se estima un crecimiento del 200% en libros publicados por medio de la IA generativa. No sé si habrá tanta cabeza para tanto libro.
Puede resultar fácil escribir libros, pero no tanto escribir código de software, donde no hay una visión homogénea respecto a la productividad. Los más optimistas hablan de una mejora del 26% en el desarrollo de software asistido por IA, mientras que otros muestran una pérdida de productividad del 19%, al tener los desarrolladores que verificar lo que la IA les propone.
Entre una mejora del 200%, quizás sin sentido, y un empeoramiento del 19%, puede que la media esté en ese nada modesto 4% que tenemos que ser capaces de asegurar.
No solo IA, también un modelo operativo
La tecnología arranca el motor de la productividad y los procesos de la organización lo mantienen encendido. No hay mejora de la productividad si solo pensamos que basta con implantar una poderosa herramienta de IA.
Si gana Brynjolfsson 400 dólares irán a la ONG Give Well; si gana su oponente, el dinero acabará en la misma ONG
Pensemos, por ejemplo, en el desarrollo de software. Quizás la solución no esté en dejar que la IA te arroje un código en pocos minutos para luego revisarlo, o esperar que no tenga errores. Puede que la solución sea modificar el proceso de desarrollo de software para ver dónde interviene el ser humano; también añadir nuevos controles, revisar las responsabilidades de algunos roles y pensar en nuevas métricas.
En definitiva, adaptar el modelo operativo de la organización. Sin olvidar la pieza fundamental: los agentes de IA no eliminan nuestra agencia humana; la responsabilidad debe seguir en las personas.
La apuesta de Brynjolfsson tiene un ganador único. Si él gana, los 400 dólares irán a la ONG Give Well; si gana su oponente, el dinero acabará en la misma ONG. En esta apuesta ganan las personas. Esperemos que con la productividad de la IA también ganen las personas.






























