IA agéntica y personas

La irrupción de la IA agéntica está redefiniendo el trabajo en las empresas a una velocidad sin precedentes. Pero la verdadera transformación no es tecnológica: es organizativa. Las compañías que mejor están gestionando este cambio no son las que más automatizan, sino las que están replanteando el papel de las personas antes de desplegar la tecnología.

Pablo Rodríguez AñinoLa conversación sobre inteligencia artificial en las empresas ha evolucionado con rapidez. Hace apenas unos años, la pregunta era si adoptar esta tecnología. Hoy, la cuestión es cómo integrar agentes inteligentes capaces de actuar, razonar y ejecutar tareas de forma autónoma dentro de la organización.

Sin embargo, existe un riesgo creciente en esta tendencia: el de centrar el debate exclusivamente en la tecnología. Porque la verdadera transformación que trae consigo la era agéntica no es tecnológica, sino organizativa y humana.

En España, esta realidad ya es visible. De hecho, según datos del State of Sales de Salesforce, el 55% de los profesionales de ventas en España asegura haber utilizado ya agentes de IA, y casi cuatro de cada diez prevé hacerlo antes de 2027. Además, según datos del Banco de España fechados en mayo de 2025, cerca del 20% de las empresas utilizaba ya sistemas de inteligencia artificial, aunque en muchos casos todavía en fases experimentales.

Estamos viendo que, mientras que la adopción de IA figura entre los mayores desafíos empresariales de los próximos años, la falta de talento especializado se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los directivos.

Redefinir el trabajo humano

Principios claveLa oportunidad es enorme, pero también lo es la responsabilidad de los líderes. Porque a medida que los agentes de IA asumen nuevas tareas el trabajo humano debe redefinirse con la misma velocidad. Las organizaciones que están obteniendo mejores resultados no son necesariamente las que más tecnología despliegan, sino las que están rediseñando su fuerza laboral.

Nuestra propia experiencia en Salesforce lo demuestra. Tras desplegar Agentforce en help.salesforce.com, millones de consultas de clientes pudieron resolverse de forma más eficiente. Pero el verdadero impacto no estuvo únicamente en la automatización. Lo más relevante fue que cientos de profesionales pudieron ser reasignados a nuevas funciones de mayor valor añadido.

Esta experiencia refleja una tendencia global. Un estudio reciente de Salesforce revela que los directores de Recursos Humanos prevén redistribuir cerca de una cuarta parte de sus plantillas a medida que se generalice el uso de agentes de IA.

Dos principios para transformar el trabajo

Antes de rediseñar una organización, los líderes deben tener claro qué tipo de futuro quieren construir basándose en dos principios:

  1. Las personas siguen teniendo el control. Los agentes son capaces de actuar de forma autónoma, pero necesitan supervisión, gobernanza y alineamiento con objetivos humanos. La confianza —tanto de empleados como de clientes— dependerá de la capacidad de las empresas para garantizar transparencia, trazabilidad y responsabilidad en el uso de estas tecnologías.

    La inteligencia artificial no transformará por sí sola a ninguna empresa. Serán las personas quienes lo hagan

    El objetivo es aumentar capacidades, no sustituir personas. Los agentes destacan en tareas repetitivas, administrativas o de gran escala. Los profesionales destacan en aquello que exige criterio, creatividad, empatía o capacidad de negociación.

  2. Pensemos en sectores clave para la economía española como la banca, los seguros, el turismo o la atención sanitaria. Un agente puede procesar miles de solicitudes, analizar información o resolver incidencias rutinarias. Pero cuando un cliente necesita asesoramiento financiero, cuando un viajero afronta una situación compleja o cuando un paciente requiere confianza y acompañamiento, la intervención humana sigue siendo insustituible.

La ventaja competitiva no surge de elegir entre personas o agentes. Surge de combinar ambos de forma inteligente.

Las 4R: un marco para liderar la transformación

Con estos principios como base, los directivos pueden abordar la tarea de rediseñar cómo se realiza el trabajo, utilizando para ello un enfoque basado en las cuatro “R”.

Rediseñar. La primera pregunta no debe ser qué tareas puede automatizar la IA, sino qué resultados queremos conseguir. Esto implica analizar el trabajo a nivel de tareas y procesos, identificar dónde aporta valor la intervención humana y construir flujos orientados a resultados. Muchas compañías españolas siguen incorporando tecnología sobre estructuras heredadas. La era agéntica exige replantearlas desde cero.

Las 4RRecualificar. El Foro Económico Mundial estima que una parte significativa de las competencias actuales se transformará antes de finalizar la década. En España, esta necesidad es especialmente urgente. La escasez de profesionales con capacidades en IA, datos y tecnología se ha convertido en un obstáculo para la competitividad de numerosas organizaciones. De hecho, según un informe reciente de Salesforce, sólo un 11% de los trabajadores considera que la IA forma parte de su flujo de trabajo.

Por ello, la alfabetización en IA debe incorporarse a los programas de formación corporativa. No como iniciativas opcionales, sino como una inversión estratégica integrada en la jornada laboral.

Redistribuir. Antes de buscar talento fuera, las organizaciones deberían mirar dentro. Las capacidades que más valor tendrán en la economía agéntica no siempre son técnicas. Resolver problemas complejos, gestionar incertidumbre, colaborar entre equipos o construir relaciones de confianza son competencias altamente transferibles. Muchas empresas descubrirán que parte del talento que necesitan para el futuro ya se encuentra en su plantilla actual.

Reequilibrar. La relación entre personas y agentes no es estática. A medida que evolucionen las capacidades de la IA, las organizaciones deberán redefinir continuamente qué tareas corresponden a cada uno. Esta revisión permanente debe convertirse en una disciplina de gestión regular, no en un proyecto puntual.

IA agéntica y el reto del liderazgo

La inteligencia artificial no transformará por sí sola a ninguna empresa. Serán las personas quienes lo hagan. La transición hacia modelos de trabajo donde humanos y agentes colaboran requerirá aprendizaje continuo, adaptación y confianza. También exigirá que los líderes comuniquen con claridad cuál es el papel de cada profesional en ese futuro.

Contexto empresarialEspaña cuenta, además, con un contexto especialmente favorable para impulsar esta transformación. La Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial y las iniciativas públicas de formación y digitalización están creando un marco para acelerar la adopción responsable de estas tecnologías. Pero ninguna política pública puede sustituir el papel del liderazgo empresarial.

La era agéntica ya ha comenzado. La pregunta no es cuántos agentes desplegará una empresa, sino cuánto está dispuesta a invertir en el potencial de las personas que trabajarán junto a ellos.

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