AMETIC celebra del 31 de agosto al 2 de septiembre en Santander la 40ª edición de su Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones. La cita llega marcada por la dependencia de la inteligencia artificial estadounidense, el tropiezo del PERTE Chip y la ejecución incompleta de los fondos europeos.
AMETIC, la patronal de la industria digital española, vuelve a Santander para celebrar, del 31 de agosto al 2 de septiembre, la 40ª edición del Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones. La organización celebra, junto a Banco Santander y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), cuatro décadas de un foro que se ha convertido en cita obligada para empresas, administraciones y academia.
Bajo el lema “40 años impulsando el crecimiento social y económico de España”, esta edición pondrá el foco en cómo la digitalización se ha convertido en el principal motor de competitividad, crecimiento, liderazgo estratégico y cohesión social del país.
Pero el aniversario llega en un momento poco festivo para el sector: Europa admite abiertamente que su ritmo de crecimiento digital no logra igualar al de Estados Unidos y China, y España arrastra retrasos en proyectos industriales clave como la fabricación de semiconductores.
Europa admite abiertamente que su ritmo de crecimiento digital no logra igualar al de Estados Unidos y China
El presidente de AMETIC, Francisco Hortigüela, lo planteó sin rodeos durante la presentación del evento: «Europa está creciendo, pero necesita acelerar el ritmo para cerrar la distancia que aún nos separa de otras potencias como Estados Unidos y China». La frase resume el espíritu de una edición que, bajo el lema «40 años impulsando el crecimiento social y económico de España», quiere ir más allá de la celebración institucional y abordar de frente los puntos débiles del modelo digital europeo.
La dependencia de la IA estadounidense
Uno de los asuntos que atraviesa el discurso de los organizadores es la creciente preocupación por la dependencia de Europa respecto a los grandes proveedores de inteligencia artificial de Estados Unidos.

Son conocidas las restricciones de acceso a modelos de frontera impuestas por la Administración Trump, lo que pone de manifiesto que el contexto geopolítico ha cambiado de forma abrupta para un continente acostumbrado a delegar su seguridad, su industria y su tecnología en terceros. Es evidente que la situación obliga a Europa a ganar autonomía, aunque ese giro tendrá un coste económico mayor a corto plazo.
Ese debate sobre soberanía tecnológica se trasladará a Santander en un espacio dedicado a las tecnologías duales para la defensa, donde participarán representantes de los tres ejércitos, fuerzas de seguridad del Estado y financiación tanto pública como privada. También se reservará un bloque para la relación con Digital Europe, la patronal europea del sector, incluso se baraja la posibilidad de contar con su presidenta, Cecilia Bonefeld-Dahl, en una de las sesiones vespertinas dedicadas al puente entre Europa y Latinoamérica.
El tropiezo del PERTE Chip
Ante una agenda tan institucional, una de las cuestiones que se puso sobre la mesa fue la relacionada con el proyecto PERTE chip, el proyecto con el que el Gobierno español pretendía levantar una fábrica de chips de vanguardia con una inversión pública prevista de 12.250 millones de euros hasta 2027, situándose como uno de los proyectos más estratégicos y con mayor inversión de los aprobados hasta la fecha.
La realidad, sin embargo, se ha quedado lejos de esa ambición: según datos recientes recogidos por un informe de Funcas y AFI, hasta septiembre de 2025 apenas se habían ejecutado 880 millones de euros, lo que representa el 7% de la dotación total, aunque la resolución de fondos ya adjudicados alcanzaría en torno al 20% del presupuesto previsto.
La digitalización como motor de competitividad, crecimiento, liderazgo estratégico y cohesión social del país
Hortigüela no eludió el debate en torno a este tema. Para el presidente de AMETIC, el proyecto de fábrica de chips de última generación no se ha materializado, pero sí ha dejado avances parciales: inversión en diseño, fotónica y la llegada a Málaga del segundo centro de I+D de IMEC, un instituto belga de referencia en semiconductores y microelectrónica, que se interpreta como una vía para atraer talento aunque no implique fabricación propia de semiconductores avanzados.
El director general de AMETIC, Celestino García, matizó que el debate no debe limitarse a la planta de producción. Según comentó, la fábrica o la parte fabril es solo algo más de todo un proyecto que también cubre una serie de disciplinas que culminan la realidad del producto o servicio. Además, situó el problema dentro de una discusión europea más amplia sobre cómo construir una cadena de valor completa de semiconductores, no solo plantas aisladas.
Fondos europeos: burocracia como obstáculo común

El tropiezo del PERTE Chip no es un caso aislado, sino que se suma a los problemas que ha tenido España para ejecutar en plazo una parte significativa de los préstamos disponibles en el marco de los fondos Next Generation. Hortigüela atribuyó el problema a la complejidad burocrática de la normativa europea, que obliga a las empresas a cumplir primero los requisitos comunitarios y después los nacionales, lo que —en muchos casos— hace que lleguen tarde para aquellos proyectos que ya han avanzado con financiación propia.
Como propuesta concreta, AMETIC plantea la creación de oficinas técnicas mixtas público-privadas, con participación de la academia, que acompañen la ejecución de los proyectos desde el origen y no solo desde la concesión de las ayudas. Es una de las 218 medidas recogidas en la Agenda Digital de la patronal, que cambiará su horizonte temporal de 2026-2030 a 2026-2032 para encajar con el calendario del próximo fondo de competitividad europeo, previsto entre 2028 y 2032.
Una agenda con 120 ponentes
Más allá de estos debates de fondo, el programa del Encuentro mantiene su formato habitual: tres jornadas, más de 120 ponentes y una veintena de mesas redondas. La primera jornada, dedicada a la competitividad y el liderazgo tecnológico, contará con representantes de Banco Santander, Microsoft, Salesforce y Samsung, además de la participación de Antonio Garamendi, presidente de la CEOE y vicepresidente de Business Europe.
La segunda jornada se centrará en la inteligencia artificial como motor de transformación país, con la presentación del sandbox de IA por parte de Aleida Alcaide, directora general de Inteligencia Artificial en el Ministerio para la Transformación Digital, y un bloque dedicado a la adopción tecnológica en las pymes, que representan el 99% del tejido empresarial español.

La tercera jornada abordará la financiación de la innovación, con la participación de CDTI, ENISA y el Banco Europeo de Inversiones, y la presentación del Barómetro de la Economía Digital de AMETIC, que este año analizará la contribución del sector al PIB español.
Por la tarde, el formato de «Ecosistemas conectados» amplía el debate con seis espacios paralelos sobre salud y ciencias de la vida, cadena de valor de tecnologías estratégicas, ciudades inteligentes, tecnologías duales, la relación entre Europa y Latinoamérica, y el impacto social de la tecnología.
Isabel Puig, directora de Coordinación Institucional de Banco Santander España, subrayó durante la presentación que la entidad lleva cerca de una década colaborando con el encuentro porque comparte con AMETIC la idea de que la innovación tecnológica solo tiene sentido cuando se traduce en competitividad para las empresas y oportunidades para las personas.
Lo que está realmente en juego
El verdadero valor de esta edición no está en la cifra redonda del aniversario, sino en lo que revela sobre el estado de la digitalización española: un país que ha ganado terreno en diseño de chips y atracción de talento, pero que sigue lejos de cerrar sus principales proyectos industriales; una industria que reclama menos burocracia y más colaboración público-privada para no perder fondos europeos; y un sector que empieza a asumir que la autonomía tecnológica frente a Estados Unidos ya no es una opción ideológica, sino una condición de competitividad.
El valor de esta edición no está en la cifra del aniversario, sino en lo que revela sobre el estado de la digitalización española
Santander 2026 no será solo un balance de cuatro décadas, sino el termómetro para saber si España y Europa logran convertir ese diagnóstico en planes concretos antes de que llegue el próximo fondo de competitividad comunitario, en 2028.
































