Las credenciales débiles siguen siendo una grave amenaza para las organizaciones, pero esta se puede reducir significativamente si se suprimen las vulnerabilidades relacionadas con las contraseñas. Las organizaciones que implementan con éxito la autenticación fortalecen su seguridad al tiempo que liman un punto de fricción operativa tanto para los médicos como para los pacientes.

Jay Reddy

Las políticas de generación de contraseñas han enfatizado durante mucho tiempo la complejidad, las actualizaciones periódicas y el uso único. En el ámbito de la salud, estas medidas ya no siguen el ritmo de las realidades operativas. A medida que los entornos clínicos se vuelven más rápidos y digitalmente complejos, los sistemas basados en contraseñas crean más problemas de los que resuelven, lo que ralentiza la atención, aumenta la sobrecarga de soporte y abre brechas de seguridad que los atacantes continúan explotando.

Durante el año 2024, los ciberataques contra el sector sanitario aumentaron un 45% a nivel mundial, y España se vio especialmente afectada. Entre los incidentes más destacados se encuentra el ataque al Hospital Clínic de Barcelona —uno de los hospitales universitarios más prestigiosos de España y Europa—, al que se le sustrajeron datos personales de 50.000 profesionales sanitarios. Más recientemente, en marzo de este año, el Hospital Los Madroños fue víctima de un ciberataque con ransomware que resultó en el robo de 540 GB de información y más de 21.000 archivos.

Fricción en los sistemas de autenticación

Es una realidad: los sistemas actuales de autenticación generan una enojosa fricción operativa en el día a día de los entornos sanitarios. Los profesionales médicos pasan habitualmente hasta 45 minutos por turno navegando por los procesos de autenticación, y los médicos de urgencias informan de numerosos eventos de inicio de sesión separados, durante un solo turno, mientras se desplazan entre las áreas de tratamiento. Esta madeja de procedimientos representa una ineficiencia operativa que incide directamente en la atención al paciente.

Sanidad-datosLos requisitos de complejidad de las contraseñas han generado, de forma inadvertida, patrones predecibles y soluciones peligrosas entre el personal sanitario. Si bien la MFA (multi-factor authentication) mejora la seguridad, al mismo tiempo introduce cuellos de botella en el flujo de trabajo. Este fenómeno lo observó el Servicio Nacional de Salud cuando la implementación tradicional de MFA impidió que los pacientes adoptaran los servicios de salud digital.

Forzados por la creciente fricción, los líderes clínicos y de seguridad se replantean hoy el enfoque del problema. Ya no se trata de mejoras incrementales de seguridad, sino de reconocer la autenticación como un elemento indispensable para prestar la atención médica. Más del 90% de las organizaciones, de cualquier sector, utilizan actualmente —o planean adoptar— soluciones sin contraseña, según un reciente informe. Esta transición representa un rediseño fundamental de la arquitectura de autenticación, no solo una mejora de la seguridad.

Implementación en sanidad

Estas estrategias para transformar la autenticación deben adaptarse a contextos operativos específicos de la atención médica. Medios para ello son las insignias para médicos en estaciones de trabajo compartidas, las claves de acceso en dispositivos de pacientes para la participación en la salud digital o los tokens de hardware en entornos con infraestructura limitada o necesidades de cumplimiento más estrictas.

Los grandes sistemas sanitarios priorizan la optimización del flujo de trabajo clínico: se centran en eliminar los cuellos de botella de autenticación en las estaciones de trabajo compartidas, que es donde los médicos experimentan la mayor merma en la productividad. Implementar sistemas de identificación integrada con la verificación biométrica permite una autenticación sin interrupciones, reduciendo sustancialmente el tiempo dedicado a ello entre encuentros con los pacientes.

La eficiencia en los procesos de autenticación influye directamente en la satisfacción del personal médico

En cuanto a las plataformas de salud digital, requieren mecanismos sin fricciones de participación. Las organizaciones con visión de futuro implementan sistemas de clave de acceso que aprovechan las capacidades biométricas existentes en los dispositivos de los pacientes. Este enfoque ha demostrado ofrecer una mejora medible en las métricas de participación del paciente en las implementaciones de telemedicina, lo que confirma que reducir la fricción mejora el servicio.

Por su parte, los proveedores regionales de atención médica enfrentan desafíos únicos que exigen una seguridad y una eficiencia administrativa equilibradas. Las claves de seguridad de hardware y los autenticadores de plataforma ofrecen resultados óptimos en estos entornos. Los estudios de casos de implementación demuestran la eliminación de los requisitos de soporte técnico relacionados con las contraseñas y, al mismo tiempo, fortalecen la postura de cumplimiento normativo. Con ello se abordarán las dos prioridades de estas organizaciones.

Marco de implementación

No es posible transformar la autenticación sin una preparación completa ni un enfoque de implementación estructurado. Las organizaciones deben comenzar con un mapeo detallado, ya que los entornos de atención médica a menudo contienen más puntos de autenticación de los previstos inicialmente. Pasarlos por alto puede abrir brechas que interrumpan los flujos de trabajo y retrasen la implementación.

Sanidad: autenticación sin contraseñasLa implementación por fases produce resultados superiores en comparación con las iniciativas integrales de eliminación de contraseñas. Establecer la autenticación sin contraseña como metodología principal, mientras se mantienen los mecanismos de reserva, crea un enfoque pragmático mucho más eficaz que los modelos de implementación tradicionales.

Los requisitos de autenticación varían mucho entre los departamentos clínicos. La medicina de emergencia, la radiología y otras especialidades presentan distintos desafíos de autenticación que requieren enfoques personalizados. Además, la integración de soluciones en sistemas heredados demanda un manejo técnico especializado dentro de la estrategia sin contraseña.

El caso de negocio va mucho más allá de la seguridad mejorada. Las organizaciones sanitarias que han implementado soluciones sin contraseñas informan de reducciones sustanciales de costos en la sobrecarga y el soporte de la administración de contraseñas. Pocas semanas después de su implementación, los equipos técnicos ya pueden redirigir recursos a iniciativas de mayor valor, lo que redunda en beneficios financieros y ganancias operativas medibles al tiempo que mejora la continuidad del flujo de trabajo clínico.

Además, la eficiencia en estos procesos influye directamente en la satisfacción del personal médico, máxime en un momento en que el agotamiento profesional causa estragos. Racionalizar tareas necesarias, pero no clínicas es un modo de mejorar la experiencia diaria de los profesionales médicos.

Además, la autenticación sin interrupciones sienta las bases para otras iniciativas estratégicas, como la expansión de la telemedicina, la implementación del zero trust y las plataformas de participación en la salud digital. Es más, dado que los daños causados por ciberataques en España ascienden a más de 5,5 millones de euros de media, la prevención a través de una autenticación sólida representa una responsabilidad fiduciaria fundamental para el liderazgo en este sector, con un impacto directo en la calidad de la atención.

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