Al igual que ha ocurrido en todos los campos de la tecnología, la seguridad web ha avanzado a pasos agigantados durante los últimos años como respuesta al aumento de las amenazas y a la necesidad de proteger la información sensible de empresas y usuarios.
De hecho, durante los últimos años la seguridad en las páginas web ha ido escalando posiciones entre las preocupaciones de las empresas hasta convertirse en de las prioridades clave. Por ejemplo, un informe de Cybersecurity Ventures destaca que, solo en 2023, los delitos cibernéticos ocasionaron unos costes de ocho mil millones de dólares en todo el mundo.
Solo en 2023, los delitos cibernéticos ocasionaron unos costes de ocho mil millones de dólares en todo el mundo
Un ejemplo del importante cambio que se ha producido en la percepción que las empresas tienen en cuenta a la seguridad de la web la podemos encontrar en la implementación del protocolo HTTPS, que asegura que la transmisión de datos entre el navegador del usuario y el servidor esté encriptada. Según un informe de W3Techs el 93% de los sitios web ya utilizan HTTPS.
Algunas de las técnicas más utilizadas
Las empresas han posicionado a la seguridad como una de sus máximas prioridades y, lógicamente, los proveedores de hosting web también han ido mejorando sus sistemas de seguridad. Pero, por su parte, los ciberdelincuentes también han refinado sus técnicas y herramientas, y no siempre a base de tecnología:
Phishing
Aunque no es nueva, sigue siendo una de las amenazas más importantes en el panorama actual. Esta técnica de fraude tiene como objetivo obtener información confidencial de los usuarios utilizando tácticas de ingeniería social (a través de correo electrónico, páginas falsificadas o incluso mensajes SMS), haciéndose pasar por entidades de confianza.
Durante los últimos años, el phishing ha evolucionado mucho, incorporando métodos más sofisticados como el spear phishing (dirigido a individuos específicos o empresas) o el whaling (enfocado en ejecutivos de alto nivel o «ballenas»). Además, la inteligencia artificial también ha potenciado su uso, permitiendo una mayor personalización de los ataques, creando mensajes que parecen más legítimos.
Inyecciones SQL
Este tipo de ataque se basa en manipular la lógica de las consultas SQL para acceder a información sensible, como contraseñas, datos personales de usuarios y otra información crítica. Normalmente, se produce cuando las aplicaciones web no validan correctamente la entrada del usuario y permiten la inserción de comandos SQL maliciosos.
Las inyecciones SQL son una de las vulnerabilidades de seguridad más comunes: según algunos informes, constituyen aproximadamente el 35% de todas las vulnerabilidades en aplicaciones web. El Data Breach Investigations Report de Verizon concluye que las inyecciones SQL fueron responsables de una proporción significativa de las brechas de datos en el sector de tecnología.
En los últimos años, el nivel de complejidad de estas técnicas también ha ido evolucionando, incorporando enfoques como la inyección ciega (blind SQL injection), o el uso de herramientas automatizadas que facilitan el descubrimiento de vulnerabilidades.
Ransonware
Ya hace tiempo que este tipo de malware saltó al primer plano en cuanto a las preocupaciones de seguridad en todo tipo de organizaciones. Este software malicioso se infiltra en los sistemas (a través correos electrónicos, exploits de vulnerabilidades o malware de carga a través de redes) y cifra los archivos, bloqueando el acceso a ellos hasta que se pague un rescate.
Durante los últimos años, el ransomware se ha convertido en una de las amenazas más devastadoras. Según Cybersecurity Ventures, los costes globales del ransomware alcanzarán los 265 mil millones de dólares en 2031.
Es cierto que, en un principio, los ataques de ransomware estaban dirigidos a consumidores individuales, pero ahora las organizaciones y empresas se han convertido en los principales objetivos. Es más, impacta conocer el modelo de negocio denominado ransomware-as-a-Service (RaaS), que permite que cualquier usuario, incluso aquellos sin habilidades de programación, puedan realizar ataques.
Ataques DDoS
Los ataques DDoS (Denegación de Servicio Distribuida) utilizan un conjunto de sistemas comprometidos (botnets) para inundar un servidor, un servicio o una red con tráfico excesivo, buscando que el recurso sea inaccesible para los usuarios, resultando en una interrupción del servicio. Se pueden clasificar en varias categorías: ataques de volumen, ataques de protocolo (se dirigen a recursos de red) o ataques a la capa de aplicación.
Durante el pasado año, los ataques DDoS se hicieron más frecuentes, duraderos y sofisticados
En los últimos años, los ataques DDoS han incrementado su frecuencia y complejidad. Según el Informe de Ciberseguridad de 2023 de Akamai, durante el pasado año, los ataques DDoS se hicieron más frecuentes, duraderos y sofisticados, con especial incidencia en sectores como los servicios bancarios y financieros.
Este mismo fabricante, en su informe Apagando fuegos: el auge de las amenazas DDoS en EMEA, también concluye que esta amenaza ha aumentado de forma significativa en la región EMEA (Europa, Oriente Medio y África). Una conclusión destacada es que, debido a los actuales conflictos internacionales, Europa está asediada por la creciente amenaza de ataques DDoS.
A ello se une, lógicamente, aspectos como el avance de la tecnología y el incremento en el número de dispositivos conectados a Internet, o incluso, la disponibilidad de servicios DDoS-as-a-Service en la dark web, lo que democratiza el potencial de ataque.
Impacto del malware en un sitio web
Más allá de estas grandes técnicas y modelos de ataque, es evidente que la entrada de malware en una página web puede acarrear consecuencias que pueden ser devastadoras para organizaciones de todos los tamaños. Las repercusiones incluyen desde pérdidas económicas hasta un grave desgaste en la reputación de marca o, incluso, multas por el incumplimiento de normativas de protección de datos, como el RGPD (Reglamento General de Protección de Datos), pueden alcanzar hasta el 4% de los ingresos globales anuales de una empresa.
La fórmula adecuada: la combinación entre la tecnología, el compromiso proactivo, y la formación y concienciación
Es cierto que la mayoría de los proveedores de hosting ya cuentan con una serie de medidas para proteger los sitios alojados en sus servidores, incluyendo firewalls de Aplicaciones Web (WAF), escaneos de seguridad regulares, sistemas de copia de seguridad automática o los certificados SSL (Secure Sockets Layer) fundamentales para cifrar la información transmitida y mejorar la confianza de los consumidores.
La adecuada combinación entre la implementación de la tecnología más avanzada, el compromiso proactivo y la formación y concienciación de los clientes es la fórmula adecuada para avanzar hacia un entorno digital seguro, que no solo protege los datos, sino que también permite el crecimiento empresarial en un mundo digital.



















Monitorización constante. Revisan las cuentas de usuarios en busca de actividad sospechosa, lo que les permite reaccionar rápidamente ante posibles amenazas.












