
La innovación tecnológica evoluciona constantemente, pero también lo hace el panorama empresarial, especialmente durante los últimos años. En un momento en el que los presupuestos de TI han sufrido recortes generalizados nos encontramos con un entorno macroeconómico desafiante, marcado por las guerras y la crisis energética.
Como resultado, las empresas se han visto atrapadas en soluciones heredadas de bajo rendimiento, complejas y energéticamente ineficientes. Para resolver algunos de estos retos, las compañías siguen en la búsqueda de soluciones innovadoras, que les propongan niveles nunca vistos de flexibilidad y personalización, pero sin tener que invertir en grandes costes iniciales.
De forma resumida, el almacenamiento como servicio (storage as a service o STaaS) es un modelo de consumo que permite a las organizaciones aprovisionar la capacidad y el rendimiento que necesitan —ya sea en sus instalaciones, en la nube o en cualquier otra combinación— y pagar por ello en función del servicio.
STaaS se plantea como una excelente opción para aquellas empresas que necesitan infraestructura para dar cabida a diferentes cargas de trabajo, especialmente para proyectos a corto y largo plazo, sin penalizaciones operativas o de costes; eso sí, siempre que se establezcan acuerdos de nivel de servicio eficaces.
Además, elimina gran parte de la complejidad y del riesgo que tradicionalmente están asociados al almacenamiento de datos, y reduce la fricción, los costes y las complicaciones asociadas al intercambio de datos en toda la empresa. Por otra parte, y esto es especialmente importante, STaaS no requiere el mismo gasto de capital que la infraestructura de TI tradicional.
Hacer más con menos
Un informe publicado por la empresa de investigación ATR estimaba que el mercado de almacenamiento como servicio, a nivel global, crecería un 16,1 % desde 2021 a 2027, alcanzando los 49.540 millones de dólares con una CAGR creciente del 16,1%.
La razón principal por la que el STaaS está teniendo tan buena acogida es porque permite a las organizaciones que puedan hacer más con menos, ya que se entrega como una verdadera oferta de servicios, permitiendo a los clientes optimizar los procesos y operaciones —que tradicionalmente ha sido gestionadas de forma interna— a través del proveedor de STaaS.
Esta ventaja va mucho más allá de la capacidad de alinear el gasto con el consumo real y el importante beneficio económico que ello supone.
En cuanto a StaaS no acepte nada que no sea la mejor experiencia posible, respaldada por SLA y una garantía adecuada
Los modelos de consumo en la compra de almacenamiento convierten la adquisición de capacidad in situ de almacenamiento de bloques, archivos y objetos, en una transacción de pago por uso. Esto contrasta con los métodos tradicionales de compra de hardware in situ, en los que los nuevos productos se adquirían en ciclos de tres años para así sustituir a los equipos comprados durante la renovación anterior, tres años antes. Y así sucesivamente.
Además, el almacenamiento como servicio es capaz de ofrecer una experiencia de uso similar a la nube, aunque sin necesidad de comprometerse con la cloud pública. De hecho, este modelo ha creado toda una serie de nuevas oportunidades para que las empresas obtengan los resultados que normalmente se asocian con la nube pública, pero sin los retos de adopción asociados.
STaas o leasing de almacenamiento
Al adoptar este modelo de consumo es importante buscar un proveedor que ofrezca un verdadero servicio de valor añadido. De hecho, algunos de los existentes simplemente ofrecen un modelo de facturación OPEX disfrazado de servicio. Esto se parecería más a un contrato de alquiler, en el que los productos se despliegan en un ciclo de varios años y se actualizan al final como parte de las mejoras de las actualizaciones a gran escala.
Es importante tener en cuenta algunos aspectos a la hora de valorar las ofertas de almacenamiento como servicio. Por un lado, el núcleo de estos modelos de consumo es precisamente la posibilidad de desplegar capacidad de almacenamiento in situ y facturar por el consumo. Sin embargo, la clave es que el servicio se preste realmente como tal.
En otras palabras, los niveles de capacidad y rendimiento deben estar respaldados por acuerdos de nivel de servicio y, cuando se necesite más hardware para cumplirlos, debe entregarse y desplegarse sin interrupciones.
Es importante resaltar que la mayoría de los proveedores de mercado ofrecen algo más parecido a un contrato de leasing, en el que sus productos se despliegan en ciclos de tres o cinco años con actualizaciones al final.
En cambio, las mejores ofertas de StaaS funcionan con niveles de servicio garantizados. De forma adicional, incluyen actualizaciones automatizadas para ofrecer a las empresas la capacidad de cumplir las garantías de rendimiento y capacidad, todo ello sin coste adicional. Además, estas actualizaciones se activan mediante supervisión y telemetría basadas en inteligencia artificial.
SLA y soporte de cargas de trabajo
A la hora de buscar una solución STaaS para una empresa moderna, es importante evaluar los SLA (service level agreement o acuerdos de nivel de servicio) del proveedor, que pueden abarcar un amplio abanico de compromisos, como puede ser el tiempo de actividad, niveles mínimos de rendimiento, cero pérdidas de datos, cero migraciones, el compromiso de no tener actualizaciones de hardware a gran escala e, incluso, garantías sobre el consumo energético y la protección contra el ransomware.
Sin duda, lo más importante es asegurarse de que los SLA aportan un valor real a la compañía.
En este sentido, las organizaciones que se estén planteando este tipo de modelos también deben comprobar si el proveedor de STaaS es capaz de ofrecer almacenamiento de acceso a archivos y bloques, así como almacenamiento rápido de archivos y objetos en el mismo hardware. Solo así se cubrirán todas las cargas de trabajo, desde el rápido acceso a bloques transaccionales hasta datos de archivos no estructurados y una tasa de transferencia rápida para análisis y recuperación.
El almacenamiento como servicio es capaz de ofrecer una experiencia de uso similar a la nube, sin necesidad de comprometerse con la cloud pública
El software de supervisión es otra ventaja, ya que ofrece a las empresas la posibilidad de tener una visión general de la utilización de la capacidad y del rendimiento de la infraestructura de almacenamiento, tanto en las instalaciones como en la nube.
Apostar por el modelo as a service no es solo una forma diferente de invertir el presupuesto, se trata de una opción de servicio imprescindible, creada para la nube híbrida.
Por último, si me permite una última recomendación en cuanto al almacenamiento como servicio, no acepte nada que no sea la mejor experiencia posible, respaldada por los SLA del proveedor y con la garantía que sea más adecuada para su empresa.





























