Los CFO consideran que la IA tiene un impacto positivo

La inteligencia artificial (IA) se ha consolidado como una herramienta fundamental en las áreas financieras corporativas; es más, un elevado porcentaje de los CFO (chief financial officer) percibe esta tecnología como un aliado clave para ganar eficiencia y visión estratégica.

Esta es una de las conclusiones que se pueden extraer de un reciente estudio de Lucanet, proveedor mundial de soluciones de software para la oficina del CFO. Según este mismo informe, este interés en torno a las tecnologías relacionadas con la IA responde a una necesidad urgente por abandonar las tareas repetitivas —que actualmente consumen gran parte del tiempo del departamento— para centrarse en la toma de decisiones en tiempo real y la escalabilidad del negocio.

El 81% de los equipos financieros que utilizan o prueban la IA considera que su impacto es claramente positivo

El apoyo es mayoritario. Atendiendo a los datos de esta encuesta, el 81% de los equipos financieros que utilizan o prueban la IA considera que su impacto es claramente positivo. De hecho, la adopción de la inteligencia artificial les ofrece una mayor visión estratégica, además de la capacidad de tomar decisiones con mayor agilidad, una mejora en la automatización y eficiencia, así como nuevas oportunidades de crecimiento y escalabilidad.

Cambio de rol del CFO

En un escenario como el actual, con un protagonismo creciente de la IA y de los procesos automatizados e “inteligentes”, las expectativas sobre el rol del director financiero y de la oficina del CFO han aumentado. Antes se asociaba esta área empresarial con el manejo de hojas de cálculo para el mero control de costes y presentación de gráficas; sin embargo, los avances actuales de la inteligencia artificial convierten al CFO en una pieza clave de la estrategia corporativa y la toma de decisiones.

Precisamente, según los datos de Lucanet Finance Leadership Panel 2025, para el 32% de los CFO una de las principales barreras hacia ese cambio de rol es la falta de automatización. Además, el 43% de las respuestas cita “el exceso de trabajo manual” como uno de sus principales retos. De ahí que el 74% de los encuestados tenga previsto invertir en gestión e integración de datos, y más de la mitad (54%) de los que tienen proyectos previstos los llevarán a cabo en los próximos doce meses.

De hecho, Lucanet advierte de que, por ejemplo, la consolidación manual provoca retrasos, reelaboraciones y previsiones inexactas. Basta con mirar las convulsiones geopolíticas, las incertidumbres arancelarias, las presiones del entorno económico, las exigencias regulatorias más estrictas, el impacto de las transformaciones tecnológicas o la presión por la rentabilidad, para entender que el CFO ya no puede destinar el 80% de su tiempo a teclear datos para sacar informes.

La IA como aliado

En este contexto, César Serrano, senior Solution Engineer de Lucanet, apunta que los CFO que adoptan la IA con estructura, gobernanza y un propósito hacen algo más que ganar en eficiencia: sientan las bases de una función financiera más rápida, más inteligente y mejor equipada para el futuro. Pero todo ello requiere una base de datos sólida, una responsabilidad clara, la integración con los sistemas existentes y el compromiso de desarrollar las habilidades de las personas que se ocultan tras esos números.

El 68% de los CFO no cree que la IA vaya a reemplazar sus funciones y la ven más como un aliado

De este modo, la digitalización de las organizaciones y la integración de datos permite a los CFO eliminar tareas manuales repetitivas y tener una visión holística de toda la organización en tiempo real, adoptando una función más estratégica. Por eso, más de dos tercios (68%) de los CFO no cree que la IA vaya a reemplazar sus funciones y la ven más como un aliado.

El nuevo manual del CFO

En el panorama actual los responsables financieros deben hacer malabarismos con un abanico cada vez mayor de funciones, dirigiendo la transformación estratégica sin perder de vista la solidez y la flexibilidad operativas. Para poder afrontar este cambio, según Lucanet, los CFO deben fijar cinco prioridades esenciales en su nuevo manual del CFO:

  • Establecer una fuente única de verdad. Los equipos de finanzas siguen dedicando demasiado tiempo a agregar libros de trabajo, rastrear conflictos de versiones y reparar fórmulas defectuosas. Un proceso de datos unificado que reúne diferentes datos en un único centro elimina los procesos manuales propensos a errores y devuelve a los controladores las horas que ahora dedican a recopilar y corregir datos.
  • Integrar su gestión financiera. A medida que aumentan sus responsabilidades, los directores de finanzas necesitan una visión empresarial más clara. Pero, con demasiada frecuencia, la información clave sigue estando dispersa entre diferentes sistemas y equipos. Una gestión financiera integrada significa conectar las diferentes áreas de la organización para facilitar la toma de decisiones, evitar duplicidades y responder más rápidamente a los cambios.

La IA permite al CFO interpretar los resultados, identificar tendencias y recomendar una dirección financiera a largo plazo

  • Utilizar la IA para centrarse en lo que realmente importa. Los sistemas modernos pueden adaptarse automáticamente, lo que ayuda a los CFO a ahorrarse tareas repetitivas. La planificación y la previsión asistidas por IA reducen el tiempo dedicado al tratamiento de datos y liberan capacidad para lo realmente importante: interpretar los resultados, identificar tendencias y recomendar una dirección financiera a largo plazo.
  • Gestionar el riesgo y el compliance sin ralentizar los procesos. La mayor complejidad normativa y riesgos de ciberseguridad demandan una tecnología que refuerce la gobernanza financiera sin ralentizar el negocio. Los flujos de trabajo automatizados, la supervisión de riesgos integrada y la transparencia para auditorías son esenciales para evitar obstáculos y generar confianza ante las juntas de administración y los reguladores.
  • Unificar las finanzas de forma ágil. Los paneles compartidos, los datos centralizados y los flujos de trabajo optimizados garantizan la coherencia. Las finanzas ya no pueden operar de forma aislada. La planificación continua permite a los CFO ajustar el rumbo con mayor frecuencia, sin esperar a las revisiones trimestrales, y favorece una toma de decisiones más informada en toda la empresa, al vincular los datos financieros y operativos en tiempo real.
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