
En agosto de 2011, Marc Andreessen, fundador de Netscape y de la firma de capital riesgo Andreessen Horowitz, firmaba en The Wall Street Journal una de las columnas más famosas de la historia de la tecnología: en “Software is eating the world” argumentaba que el software estaba transformando todos los sectores y convirtiéndose en el motor de la economía global. Esto nunca ha sido tan cierto como hoy, cuando conceptos como los de cloud, app o IA dominan el mundo.
En este escenario, el desarrollador full-stack es una pieza clave que ha experimentado una notable evolución en los últimos años. Tradicionalmente, de este perfil se esperaba que fuese capaz de gestionar tanto el front-end como el back-end de una aplicación web.
Aunque esto sigue siendo así, el rol se ha ampliado y quien hoy lo ejerce necesita poseer conocimientos en infraestructura cloud, despliegue de operaciones, Internet de las Cosas (IoT) o inteligencia artificial.
Una demanda creciente
Semejante polivalencia ha provocado que en los últimos años la demanda de desarrolladores full-stack haya crecido significativamente. Según el estudio de Stack Overflow de 2023, el 33,48% de los profesionales de TI ya se identifican como desarrolladores full-stack, lo que los convierte en el grupo más numeroso del sector. No es de extrañar, pues la versatilidad de estos profesionales optimiza los recursos y tiempos de las empresas en las que prestan sus servicios, que disponen de alguien capaz de abordar todas las etapas del desarrollo de software.
En este sentido, informes como el elaborado por Inesdi Business Techschool en 2022 situaban a los desarrolladores full-stack en el segundo puesto de los perfiles digitales más solicitados, de los que representaban el 12% de la demanda total. En Estados Unidos, un informe elaborado por el US Bureau of Labor Statistics indicaba que los puestos de trabajo para estos desarrolladores superarían los 853.000 en 2024.
El desarrollador full-stack es una pieza clave que ha experimentado una notable evolución en los últimos años
La demanda es tan alta como escasa la oferta de profesionales en el mercado. Dominar tanto el front-end como el back-end, así como bases de datos, despliegue y metodologías ágiles, requiere años de experiencia. Esta curva de aprendizaje hace que muchos desarrolladores opten por especializarse en un solo campo en lugar de abarcar todas las áreas del desarrollo. Además, la competencia global hace que las empresas tecnológicas luchen por atraer y, sobre todo, retener el mejor talento.
Como consecuencia, los salarios se disparan. En Estados Unidos, la retribución media de un desarrollador full-stack se sitúa en torno a los 117.000 dólares anuales, mientras que en España los profesionales con cierta experiencia se mueven en una horquilla comprendida entre los 35.000 y 50.000 euros, dependiendo del tipo de empresa y proyecto; salario que puede ser mayor para los perfiles más experimentados.
Formación: desarrollador full-stack
En nuestro país, a esta realidad se suma el hecho de que la oferta académica actual es aparentemente insuficiente. Los estudios de desarrollo full-stack parecen limitarse a ciclos formativos, bootcamps o másteres de formación permanente, que no siempre proporcionan la profundidad y la carga experimental necesarias. De hecho, UDIT, Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología, es la única que ofrece un grado oficial en esta disciplina.
Para paliar esta escasez, las empresas han de empezar, necesariamente, por fidelizar a sus mejores trabajadores. Existen varios modos de hacerlo: ofreciendo beneficios laborales adicionales, garantizando oportunidades de crecimiento, ofreciendo bonos por objetivos, seguro médico, etc.
UDIT, Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología, es la única que ofrece un grado oficial en esta disciplina
Por otro lado, la posibilidad de trabajar en entornos híbridos —o, directamente, no presenciales— se ha convertido en un factor decisivo para los profesionales del sector, que también valoran las políticas que permitan conciliar la vida laboral y familiar.
El futuro del desarrollo de software descansa en los hombros del desarrollador full-stack. Su capacidad para dar respuesta a todo tipo de retos y su dominio de múltiples disciplinas lo convierten en un profesional imprescindible.






























