La sostenibilidad y la automatización convergen para abordar uno de los mayores retos empresariales: medir las emisiones de Alcance 3, es decir, las derivadas de la cadena de valor de las organizaciones. El mercado exige soluciones avanzadas, como la inteligencia artificial y el IoT, para garantizar precisión, eficiencia y cumplimiento normativo en la gestión de la huella de carbono.

Pablo Rivadulla

La velocidad del mundo es vertiginosa, con ideas, tendencias y corrientes que continuamente nacen y mueren; una, sin embargo, parece haber llegado para quedarse: la sostenibilidad medioambiental. En este nuevo paradigma, medir la huella de carbono se ha convertido en indispensable para las organizaciones verdaderamente comprometidas.

No todas las emisiones son iguales y se distinguen diversos tipos: las directas (Alcance 1) y las relacionadas con la energía comprada (Alcance 2) son las más reconocidas; pero junto a ellas tenemos las de Alcance 3: las emisiones indirectas en toda la cadena de valor de las organizaciones, que plantean particulares dificultades.

Comprendidas en este nivel están las emisiones provenientes del transporte de bienes, la producción de materiales adquiridos, el uso de productos por parte de los consumidores y la gestión de residuos.

Su complejidad radica en que suelen escapar al control directo de las empresas debido a que la falta de visibilidad en las operaciones de los proveedores, la dispersión de datos y la diversidad de actividades involucradas en la cadena de suministro dificultan su medición.

Como consecuencia, aparecen obstáculos para la transparencia y se retrasa el avance en los compromisos globales de sostenibilidad. Las empresas necesitan soluciones que les permitan medir con precisión estas emisiones y, al mismo tiempo, establecer planes de reducción que impacten positivamente en sus operaciones y en su reputación corporativa.

Cálculo eficiente y preciso

Durante los últimos años la tecnología ha experimentado un desarrollo vertiginoso que ha cambiado por completo el mundo y la percepción que tenemos de él. En concreto, con la implantación masiva de la inteligencia artificial y el Internet de las Cosas (IoT), ha sido posible revolucionar la manera en que las empresas abordan la medición de sus emisiones.

Por ejemplo, la IA pone en nuestras manos el poder de procesar grandes volúmenes de datos extraídos automáticamente de documentos, facturas y reportes de proveedores. Este enfoque permite automatizar la lectura de estos documentos para así extraer con precisión los datos necesarios para calcular las emisiones de cada eslabón de la cadena de valor, desde los fabricantes de componentes hasta los distribuidores finales.

Automatizar las emisiones de Alcance 3 mejora la transparencia, el ahorro y el liderazgo en sostenibilidad corporativa

En consecuencia, las empresas son hoy capaces de minimizar los errores asociados a los procesos manuales, además de ahorrar tiempo y contabilizar con mayor precisión sus emisiones. De este modo se responde a los requisitos normativos y a las expectativas de las partes implicadas en materia de sostenibilidad.

Por otro lado, la instalación e integración de sensores IoT en activos físicos permite monitorizar en tiempo real el consumo de energía, gas y otros recursos clave, facilitando así el cálculo continuo de las emisiones directas e indirectas. Semejante grado de automatización nos proporciona datos precisos, actualizados y en tiempo real con los que fundamentar las decisiones y alinearlas con los objetivos de sostenibilidad.

Transparencia o eficiencia operativa

Más allá de simplificar la medición de emisiones, la automatización también aporta múltiples beneficios estratégicos para las empresas. Algunos de los más destacados son, en primer lugar, la transparencia y la credibilidad: permite a las empresas contar con datos fiables y verificables, lo que refuerza la confianza de los grupos de interés, incluidos inversores, clientes y reguladores. Asimismo, es también clave la capacidad de generar informes precisos y consistentes sobre la huella de carbono, lo que ayuda a consolidar la reputación de las empresas como líderes en sostenibilidad.

Otro beneficio clave es el cumplimiento normativo, especialmente en España y en la Unión Europea, donde la regulación en materia de sostenibilidad y medioambiente es cada vez más exigente. Las organizaciones necesitan herramientas que les permitan cumplir con los estándares: la automatización lo facilita enormemente y reduce el riesgo de sanciones o incumplimientos.

Sostenibilidad y la automatizaciónPor otra parte, la eficiencia operativa también es clave, pues automatizar el cálculo de emisiones libera a los equipos internos de procesos manuales, tediosos y propensos a errores. Este enfoque, además, reduce los costes asociados a la recopilación de datos y análisis manuales.

Por último, la automatización también aporta una ventaja competitiva significativa debido a que un enfoque proactivo en la gestión de la huella de carbono puede ser un factor diferenciador en licitaciones, asociaciones estratégicas y atracción de talento.

Las empresas que invierten en soluciones tecnológicas para la sostenibilidad cumplen con sus objetivos ambientales y mejoran su posición en el mercado. En el informe Forética 2024 se menciona que el valor de las empresas orientadas a la sostenibilidad se percibe un 20% mayor en comparación con el de las que no lo están; además, todas las empresas Corporate ya están empezando a poner en el centro de su sostenibilidad el ODS 17: Creación de alianzas.

Obstáculos que hay que salvar

A pesar de que la automatización ofrece un camino franco para gestionar emisiones, abordar las de Alcance 3 también presenta retos importantes. Por ejemplo, la variabilidad entre sectores implica que no existe un enfoque estándar aplicable a todas las cadenas de suministro, por lo que cada empresa debe personalizar su estrategia de medición en función de las características específicas de sus proveedores, productos y mercados. Aquí es clave utilizar lenguajes que, al menos, se puedan “comunicar” entre sí a través de integraciones.

Además, la falta de colaboración y transparencia en las cadenas de valor sigue siendo un obstáculo significativo, porque muchas empresas dependen de terceros para acceder a datos relevantes y esto puede limitar la calidad y la precisión de la información.

Automatizar el cálculo de emisiones libera a los equipos internos de procesos manuales, tediosos y propensos a errores

Superar estos desafíos será fundamental en el futuro para controlar al máximo posible las emisiones. La importancia que ha cobrado la sostenibilidad en el mundo actual la ha elevado de objetivo ético a imperativo estratégico y legal. Es más, integrar la capacidad de medir y gestionar de forma rigurosa y eficaz las emisiones de Alcance 3 ofrece una oportunidad única para las organizaciones.

Tanto es así que podría incluso representar un cambio de paradigma en la sostenibilidad corporativa, al permitir a las empresas superar barreras históricas en la medición de su huella de carbono, aumentando la transparencia, la eficiencia y la credibilidad de sus operaciones. Así las cosas, las compañías que lideren esta transición no solo contribuirán a un futuro más sostenible, sino que también asegurarán su lugar como referentes en sus respectivos sectores.

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