En la última edición de Computex (Taipei), Mike Chien, Managing Director de Synology, sostuvo que la convergencia entre la adopción desbocada de la IA, el riesgo geopolítico y la concentración del mercado de la nube ha convertido la soberanía de los datos en una decisión de negocio que llega hasta el consejo de administración.
Mike Chien lleva dos décadas repitiendo un mismo consejo, y comenzó su discurso en Computex 2026 prometiendo no dejar de hacerlo. “Hagan copias de seguridad de sus datos”, les dijo a los asistentes, “y sigan haciéndolas”. Pero el mensaje que quiso transmitir este año iba más allá de los backups. Se trataba de quién controla realmente el activo más valioso de una empresa, una vez que la inteligencia artificial entra en escena.
¿Quién controla el activo más valioso de una empresa, una vez que la inteligencia artificial entra en escena?
Para los responsables de negocio, el enfoque importa. La soberanía de los datos ha vivido tradicionalmente en el mundo de las políticas y la regulación, un asunto más propio de los equipos jurídicos que de la dirección. Pero el argumento de Chien apunta a las tres fuerzas que la han empujado hacia la agenda operativa: el crecimiento incesante de los datos, la rápida llegada de la IA y la inestabilidad geopolítica. Juntas, afirmó, han convertido el control de los datos en una preocupación creciente para organizaciones de todos los tamaños.
Desde edge hasta el datacenter
Antes de exponer su tesis, Chien dedicó tiempo a establecer credibilidad. “Synology”, explicó, “está mucho más presente de lo que la mayoría supone, gestionando datos desde el borde de la red hasta el centro de datos, con despliegues que llegan a empresas de diseño de semiconductores, líneas de producción de automóviles, tiendas minoristas, autopistas y redes ferroviarias”. Así que la tecnología ya está integrada en una infraestructura cotidiana, que casi nadie percibe.
La escala que describió es considerable. Synology trabaja con más de 350.000 organizaciones de los sectores público y privado, y según los cálculos de la compañía hoy residen más de 400 exabytes de datos en sus sistemas.
Aunque la mayoría de los clientes conoce a la empresa por sus sistemas de almacenamiento y sus equipos de copia de seguridad, Chien quiso subrayar que el porfolio se extiende al software de productividad empresarial, que incluye correo electrónico, documentos, hojas de cálculo y presentaciones, así como a los sistemas de videovigilancia. Resumió la filosofía de la compañía en una sola frase: “Gestión de datos privada y sin esfuerzo, para empresas de todos los tamaños y de todos los sectores”.
La brecha que ha abierto la IA
El argumento central de Chien es que la IA ha trastocado la arquitectura de datos tradicional de TI y, al hacerlo, ha abierto una brecha entre lo que la IA promete y el control que las organizaciones aún conservan sobre sus propios datos.

El problema, sugirió, es que “la IA avanza demasiado deprisa como para que alguien tenga claro todo lo que ocurre. Algunas empresas intentan restringirla, otras la prohíben por completo y otras simplemente dejan que todos la usen. El campo está abierto de par en par”. La dificultad es que la IA es realmente útil, y esa utilidad es precisamente lo que la hace difícil de gobernar.
Su inquietud es que, mientras las empresas todavía tratan de averiguar cómo volverse nativas en IA, sus empleados ya se están volviendo habilitados para la IA, recurriendo a cualquier herramienta que les facilite el trabajo. Citó datos de Gartner según los cuales el 57% de los empleados usa cuentas personales de IA para el trabajo, y el 33% admite haber cargado datos sensibles de la empresa en esas herramientas. En sus palabras, la shadow IT se ha convertido silenciosamente en shadow AI.
De reto corporativo a problema nacional
Chien sostuvo que esa misma preocupación ha trascendido a las empresas y ha llegado a las agendas de los gobiernos nacionales, todos observando la misma tendencia y llegando a la misma conclusión. Europa, dijo, ha sido la más vocal, con la Comisión Europea impulsando el Cloud and AI Development Act, en un esfuerzo por reforzar la autonomía del continente sobre su propia infraestructura digital. Señaló las palabras del presidente francés, Emmanuel Macron, en VivaTech.
“Esta es nuestra lucha por la soberanía, por la autonomía estratégica. Queremos nuestra nube, queremos nuestros centros de datos, queremos nuestras capacidades de cómputo.”— Emmanuel Macron, presidente de Francia
La tendencia, observó, no se limita a Europa. China sentó las bases de su propia estrategia de IA ya en 2017 y ha seguido desarrollándola, Corea del Sur lanzó una iniciativa de soberanía a finales del año pasado y los Emiratos Árabes Unidos invierten con fuerza en modelos e infraestructura locales. Los motivos y los caminos difieren, pero Chien sostuvo que el destino es idéntico: el valor de las capacidades modernas de TI y de IA es sencillamente demasiado grande como para dejarlo en manos ajenas.
La fragilidad de alquilar la infraestructura
Chien también planteó un argumento contundente sobre los riesgos de depender en exceso de la nube. Su facilidad y flexibilidad, sostuvo, han vuelto a las organizaciones dependientes hasta el punto del exceso, obligándolas a jugar con las reglas de otro, reglas que pueden cambiar para retirar servicios, limitar funciones o subir precios. Es el proveedor quien fija las condiciones.
El valor de las capacidades modernas de TI y de IA es demasiado grande como para dejarlo en manos ajenas
Ilustró el peligro con interrupciones recientes. El pasado mes de marzo, dijo, varios centros de datos de AWS en los Emiratos Árabes Unidos resultaron dañados por ataques con drones, y un incidente de Google Cloud en Australia —provocado por una mala configuración de los ajustes de los clientes— suspendió servicios durante días y afectó a un fondo de pensiones australiano y a un operador ferroviario.
La mayor preocupación, argumentó, es la concentración: los tres principales proveedores de nube del mundo controlan más del 60% del mercado global. Es una dependencia excesiva de algo que la organización no puede controlar y que, en caso de fallo, la magnitud de los problemas supera ya lo que la mayoría puede afrontar.
Tampoco han desaparecido las amenazas cotidianas. Los investigadores han registrado un aumento interanual del 75% de paquetes maliciosos en los repositorios públicos. El directivo señaló algunos de los incidentes más destacados, como el provocador por el gusano Shai-Hulud, o el ataque a GitHub en el que una extensión envenenada de Visual Studio Code abrió una puerta trasera y dio a los atacantes acceso a más de 4.000 repositorios de código.
La solución que propone Chien es la misma que la compañía defiende desde hace más de veinte años respecto a la infraestructura de TI. “No la alquiles, no la tomes prestada, poséela por completo.”
Lograr la soberanía de los datos, dijo, se reduce a tres cosas: control y propiedad de tus datos, herramientas que puedas usar sin ceder esos datos y un sistema de recuperación ante desastres con el que pueda contar de verdad.
Propiedad de los datos
La propiedad empieza por el almacenamiento, y Chien sostuvo que existe una opción on-premise que se adapta a cualquier requisito, desde sistemas de alto rendimiento diseñados para cargas de trabajo críticas hasta despliegues optimizados para el borde en estaciones meteorológicas remotas, submarinos, aviones, trenes, estaciones espaciales e incluso coches de carreras que recopilan telemetría. Estar cerca del origen aporta ventajas en latencia, coste y, sobre todo, control.
Infraestructura de TI: no la alquiles, no la tomes prestada, poséela por completo
Pero poseer la infraestructura no debe ahogar al equipo de TI. Los sistemas modernos pueden ejecutar clústeres definidos por software, tratar toda una flota casi como un único sistema y consolidar herramientas de monitorización como Prometheus y Grafana. El objetivo es que incluso un equipo pequeño pueda gestionar con confianza una infraestructura del tamaño de un despliegue en la nube. Respaldó la afirmación con pruebas de clientes, citando buenas valoraciones en Gartner Peer Insights y hasta tres veces más rentabilidad frente a las alternativas.
Inteligencia segura y privada
El segundo pilar aborda el problema de la IA de manera directa. Dado que la mayor parte de los datos empresariales no está estructurada (documentos, audio, texto y archivos PDF), Chien dijo que Synology ha incorporado la inteligencia de datos en sus sistemas, con búsqueda semántica, conversión de voz a texto para notas de voz y OCR para material escaneado. La lógica de negocio es que dar a los empleados una herramienta capaz y privada reduce desde el principio la tentación de recurrir a la IA en la sombra.
Para las organizaciones que quieren productividad asistida por IA sin construirla ellas mismas propuso la suite de productividad Synology Office, que abarca documentos, presentaciones, hojas de cálculo, correo electrónico privado, mensajería o llamadas, con funciones de IA capaces de redactar correos, ajustar su tono y traducir sobre la marcha sin copiar datos en herramientas externas.

El siguiente paso en el horizonte son los agentes inteligentes, un terreno que, según reconoció Chien, pone nerviosas a las empresas porque implica conceder acceso a datos y sistemas.
El agente nativo de Synology se está diseñando para el trabajo administrativo rutinario, como comprobar el estado de las copias de seguridad y la recuperación, investigar incidentes de seguridad y resolver problemas puntuales. Cada acción pasa por barreras de protección definidas por el cliente que regulan qué se le pide al agente, a qué puede acceder y qué puede devolver. El agente debe operar dentro del modelo de permisos de la organización y no al margen de él, es así como debería abordarse toda herramienta de IA interna.
Recuperación ante desastres fiable
El tercer pilar es el que Chien considera claramente fundamental. “La protección de datos ha evolucionado, pero la mayoría de las empresas siguen cumpliendo solo el mínimo. El antiguo estándar era sencillo: hacer una copia de seguridad, conservar varias copias y darse por protegido. La recuperación ante desastres elevó el listón hasta restaurar sistemas enteros. Hoy, el mínimo es la ciberresiliencia, es decir, un sistema capaz de sobrevivir a un ataque activo, incluido un ataque a las propias copias de seguridad, y no solo de recuperarse de un fallo de hardware”. La protección moderna, a su juicio, significa poder buscar y neutralizar amenazas de forma activa y recuperarse al instante.
Expuso los tres principios de diseño que hay detrás del enfoque de Synology:
- La consolidación: reunir las copias de seguridad de cualquier origen en una única plataforma para simplificar la gestión.
- La inteligencia, con el recordatorio de que un buen sistema hace copias de los datos, pero uno excelente garantiza que se puedan restaurar, apoyado en la detección de ransomware durante la copia y la detección de amenazas durante la restauración.
- La escalabilidad, con recuperación ante desastres de múltiples sites bajo una gestión centralizada, datos críticos replicados en distintas ubicaciones y protección mediante inmutabilidad y aislamiento físico (air-gapping) para resistir el ransomware. La restauración, añadió, debe ser flexible entre destinos locales, de recuperación ante desastres y en la nube, todo gestionado desde un único panel.
La consolidada regla 3-2-1 —“tres copias de los datos en al menos dos tipos de almacenamiento con una guardada fuera de las instalaciones”— sigue siendo el mínimo que todo el mundo debería tener. Para una resiliencia total, señaló un estándar más reciente que añade inmutabilidad y la capacidad de realizar simulacros ante desastres, que la mayoría de los clientes adoptan con el tiempo. Alcanzar ese nivel es también la forma en que una organización logra una verdadera soberanía de los datos.
Posee tu infraestructura de TI
Chien cerró recapitulando sus tres pilares como una única propuesta: posee tu infraestructura de TI. La propiedad de los datos significa “tus datos”, en “tu hardware”, bajo “tu control”. La IA segura significa inteligencia que puedes poner a trabajar sin ceder los datos. Y la recuperación ante desastres fiable significa una protección diseñada para las amenazas que existen de verdad y no para las que resulta cómodo planificar.
La IA segura significa inteligencia que puedes poner a trabajar sin ceder los datos
A medida que la presión de la IA crece desde dentro y la presión geopolítica aumenta desde fuera, la gran pregunta se centra en cuánto control está dispuesta a ceder una organización para usar la nube y la IA, y si puede permitirse ese intercambio.
































