Con muchas incógnitas aún por resolver, y en contra de las previsiones, julio llegó con buenas noticias para la industria de la microelectrónica y los semiconductores en España: en septiembre se publicará una nueva convocatoria de ayudas asociadas al PERTE CHIP con 200 millones de presupuesto, 140 millones más que en 2023.
La iniciativa PERTE Chip nació en 2022 con el objetivo de situar a España como referencia en el diseño y la fabricación de chips. Se buscaba desarrollar, de manera integral, las capacidades de diseño y producción de la industria española de microelectrónica y semiconductores, abarcando toda la cadena de valor, y generar un efecto multiplicador tanto en los sectores tecnológicos como en el conjunto de la industria y de la economía.
Esta apuesta nacional respondía a la escasez de producción de semiconductores en Europa, lo que implica una dependencia de actores situados en Taiwán, Estados Unidos, Corea del Sur, Japón y China. Una situación que hay que revertir y, para ello, Europa ha lanzado distintos proyectos para alcanzar el 20% de la producción mundial en el año 2030.
Tras el éxito de la primera convocatoria, publicada en 2023, se realiza una segunda convocatoria que se espera sea igual de exitosa, y que consolide a España en este sector estratégico.
PERTE CHIP
La convocatoria se reparte en cuatro ejes estratégicos: fortalecer la I+D+i en microprocesadores de vanguardia y fotónica integrada, mejorar la capacidad de diseño en España, potenciar la producción de semiconductores de tecnología de vanguardia y de gama media, y dinamizar la industria de la fabricación TIC mediante la producción interna de productos electrónicos que utilizan microchips.
A estos ejes generales que guiarán las temáticas de los proyectos, se suman los siete principios que deben regir las iniciativas a presentar: vocación a largo plazo, priorización, avance en etapas, liderazgo técnico, colaboración público-privada, carácter integrado y alineamiento con la Ley europea de Chips.
Se abre una nueva convocatoria de ayudas asociadas al PERTE CHIP con 200 millones de presupuesto
A estas ayudas podrán acceder tanto empresas como otras entidades del ámbito de la investigación: organismos y universidades públicas, institutos de investigación sanitaria o centros tecnológicos y de apoyo a la innovación tecnológica estatal. Estas entidades se deberán agrupar en consorcios de entre tres y seis empresas participantes (al menos una de las cuales será una pyme), y tendrán una duración máxima de tres años. Una de las claves de éxito será la capacidad técnica y financiera de las entidades que conformen los consorcios.
En cuanto a la financiación, el gasto principal a imputar serán los relacionados con el personal interno, aunque se podrán incluir colaboraciones externas (con un máximo del 50% del presupuesto), equipos, materiales, suministros, licencias, formación…
Otro aspecto importante es el de las intensidades máximas de cofinanciación, que dependerán, como en el caso de convocatorias pasadas, de la tipología. Las empresas pequeñas podrán recibir hasta un 80% del presupuesto, las medianas podrán llegar a un 75% y, las grandes empresas, a un 65%.
Algunas claves a tener en cuenta para presentar un PERTE CHIP son:
- Es crucial fomentar proyectos con tecnologías avanzadas que mejoren la competitividad, y promuevan la colaboración entre empresas, centros de investigación y universidades para aprovechar sinergias
- Los proyectos deben tener un impacto positivo en la economía y la sociedad, integrar prácticas sostenibles y medioambientalmente responsables, y garantizar la viabilidad técnica y un plan financiero sólido.
- No dejar de lado la creación de empleo, la inversión privada movilizada, o las medidas orientadas a la igualdad de género, a la inclusión social y, en particular, a la mejora de la sostenibilidad ambiental.
Estos puntos fueron clave para la aprobación de proyectos en 2023, que incluyeron tecnologías como sistemas 3D basados en imágenes SWIR, fotónica integrada multiplexada y terahercios hiperespectrales, fabricación gan, emisores fotónicos, consumo basado en RISC-V para comunicaciones inalámbricas o inspección óptica sobre sustratos transparentes.
A nivel de proyectos aprobados, las temáticas abarcaron desde el desarrollo de semiconductores avanzados hasta la creación de emisores fotónicos y chips de bajo consumo para aplicaciones en globos estratosféricos.






























