El ecosistema empresarial español, mayoritariamente compuesto por pymes, está en constante evolución. Si hace unos años era habitual priorizar la internacionalización de las operaciones a medio y largo plazo, ahora es prácticamente imposible encontrar una pyme que no recurra a la digitación para optimizar sus procesos y flujos de trabajo. Pero aún queda un largo camino por recorrer.

Sridhar IyengarEl camino hacia la digitalización de las pymes no está siendo sencillo. Informes como el Estudio de salud digital elaborado por Zoho revelan que solo el 27% de las empresas españolas consultadas tienen una buena salud digital, cifra que se reduce al 21% cuando se trata de pequeñas empresas. Son datos que colocan a España a cierta distancia de Alemania (33%), aunque al mismo nivel que el Reino Unido y por encima de Francia.

España es un país con un tejido empresarial diferente al de muchos países europeos, pues aquí el 99% de las empresas pueden considerarse pymes. Esto es, compañías con hasta 250 empleados y una facturación inferior a 50 millones de euros. Según el estudio de Zoho, prácticamente una de cada cinco pymes ha sido incapaz de implementar correctamente la tecnología necesaria para facilitar sus tareas diarias y automatizar u optimizar sus procesos, entre otras funciones importantes.

Pymes: tecnología y seguridad

Es cierto que la digitalización tiene un impacto importante en estas empresas, pues les ayuda a trabajar de forma más eficiente, suprime o simplifica tareas administrativas y crea más tiempo para actividades estratégicas.

Pero la tecnología también debe ser un aliado en la protección de uno de los activos más importantes de cualquier compañía: la información personal de sus clientes y empleados, que, de quedar expuesta, puede causar gravísimos —a veces irreparables— daños reputacionales y económicos.

Aún hoy existen empresas que almacenan sus bases de datos y las interacciones con sus clientes en simples documentos Excel, sin ningún tipo de protección o cifrado, con el riesgo que ello conlleva.

La responsabilidad en la protección de los datos debe trasladarse a las soluciones que las empresas utilizan en su flujo de trabajo

Unos riesgos, por añadidura, mucho más graves de lo que puede parecer a primera vista. Según el Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe), el año pasado se gestionaron en España más de 97.300 incidentes, lo que supone un incremento del 16,6% respecto al año anterior. De ellos, casi 7500 correspondieron a intrusiones e intentos de acceso no autorizado a información sensible, y aproximadamente la mitad de los incidentes a intentos de usurpación de identidad.

Lo cierto es que, con frecuencia, las incidencias en materia de protección de datos nacen en la propia empresa. No en vano, según los últimos informes de la AEPD (Agencia Española de Protección de Datos), el 40% de las más de 19.000 reclamaciones registradas tuvieron que ver con procesos relacionados con violaciones de datos donde se vio comprometida información personal de clientes y empleados.

La confianza de los usuarios

Sin embargo y a pesar de lo esencial que resulta, proteger la información personal de usuarios y empleados no es la única responsabilidad de la empresa en materia de tratamiento de datos: cuidar cómo se emplea esta información reviste también una importancia difícil de exagerar.

Por desgracia, una de las prácticas más habituales hoy es el seguimiento de la actividad online de los usuarios para explotar comercialmente esta información. Este rastreo, aplicado en origen a los usuarios finales, ahora se ha extendido al entorno corporativo: rastreadores de terceros, seguimiento de la actividad en Internet… Todo ello vulnera la privacidad de los usuarios al tiempo que mina su confianza.

También es habitual utilizar un modelo de explotación de las aplicaciones basado en la publicidad: a cambio de una reducción de precio, el usuario obtiene soluciones funcionales, aunque con anuncios.

Afortunadamente, no todas las empresas basan su crecimiento y el desarrollo de sus soluciones en técnicas como estas. Fijar precios competitivos y desarrollar soluciones que realmente respondan a las necesidades de los clientes es una alternativa más ética y responsable con la privacidad de los datos de nuestros usuarios.

La confianza como garantía de crecimientoLa tecnología tiene que ser un aliado en la lucha por proteger la información de usuarios y empleados, no una grieta que la ponga en riesgo. De nada sirve el compromiso de la empresa si la tecnología que utiliza no es igual de respetuosa.

La buena noticia es que cada vez son más las empresas concienciadas con la protección de la información personal que manejan. Según el Estudio de salud digital de Zoho, en lo que respecta a la privacidad de los datos, el 43% de las empresas encuestadas afirma cumplir con todas las normativas, mientras que una de cada tres reconoce ir más allá de estas regulaciones para dotar a sus operaciones de una capa adicional de protección.

Seguridad de los datos

También debe prestarse especial atención a la seguridad de los datos. Las empresas deben trasladar esta responsabilidad a la cuidadosa elección de las soluciones o servicios que van a utilizar en su flujo de trabajo, y asegurarse de resguardarla con cifrado de extremo a extremo, autenticación multifactor para evitar usos indebidos y acceso restringido basado en roles, para garantizar que los usuarios de la organización ven y manejan solo aquella información que es de su competencia.

Todo ello dotará a la empresa de una capa adicional de seguridad que evitará fugas o pérdidas de datos y, por tanto, el riesgo de sufrir sanciones —en algunos casos millonarias—. Además, reforzará la confianza de los clientes.

Tampoco hay que olvidar la inteligencia artificial. Esta tecnología ofrece importantes ventajas en términos de optimización y automatización de tareas repetitivas, pero también comporta importantes riesgos para la privacidad de los datos.

Por ello, cada vez es más importante reforzar las políticas de privacidad en el uso de esta tecnología y no exponer más información de la estrictamente necesaria. Usuarios y empresas deben, además, exigir que se garantice el anonimato de la información con la que se entrenan los modelos de IA, así como asegurar que los datos usados no se puedan extraer mediante consultas.

Solo con el compromiso de todos conseguiremos modelos de IA seguros y respetuosos con la información de los usuarios.

Privacidad por diseño

En Zoho creemos en la privacidad por diseño, que aplicamos rigurosamente a las más de 55 aplicaciones que componen nuestra cartera de soluciones empresariales.
Como uno de los principales proveedores de SaaS del mundo, nos comprometemos a no comercializar en modo alguno los datos de nuestros clientes, y solo utilizamos esta información para mejorar el servicio que reciben de nosotros. Una política que consideramos esencial en nuestro sector y que creemos que debe sustentar la confianza de nuestros clientes y usuarios.

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