Desde evitar suplantaciones hasta proteger información sensible, en una situación como la actual es imprescindible contar con estrategias robustas y probadas en el ámbito de la ciberseguridad. En este contexto, la infraestructura híbrida emerge como una solución viable que se suma tanto a modelos zero trust, para evitar interrupciones críticas en los negocios, como a estrategias de data protection y ransomware recovery que permitan mantener los negocios en funcionamiento.

Víctor Pérez de MingoVivimos en un mundo cada día más interconectado, en el que, con el fin de simplificar la vida, los usuarios comparten y las organizaciones recopilan ingentes cantidades de datos.

Una información habitualmente confidencial y sobre la que —si bien suele guardarse en lugares seguros, en un modelo on-premise o en la nube— siempre pesa una amenaza, pues a medida que la tecnología evoluciona, también lo hacen las tácticas de los ciberatacantes.

Una de las dudas que se plantean con más frecuencia es si los datos están mejor protegidos en un servidor físico, o si, como marca la tendencia actual, el lugar idóneo para ellos es la nube. Por ejemplo, en el ámbito del ransomware, los atacantes suelen eliminar las copias de seguridad, ya que cifrarlas requiere más esfuerzos y, por ende, es más detectable.

Por ello, es crucial contar con copias de seguridad inmutables. Pero hay que decidir si las mantenemos en línea y conectadas a la red o desconectadas de esta, es decir, air-gapped. Esta última opción implica que los soportes extraíbles usados para las copias de seguridad se guarden físicamente en una cámara acorazada o se transporten a un lugar seguro.

A este respecto, el estudio Veeam ransomware Trends Report 2024 demuestra que los backups están, cada vez más, entre los objetivos de los ciberdelincuentes, que al atacarlos buscan desactivar la capacidad de las empresas de recuperar sus datos, con el fin de pedir rescate por ellos. De media, tres de cada diez repositorios de backup se vieron afectados por un ataque que tuvo éxito. Es más, para el 66% de las organizaciones en EMEA es necesaria una mejora significativa para coordinar a sus equipos de backup y de ciberseguridad.

Por su parte, las soluciones basadas en cloud requieren menos recursos que los datacenters convencionales (por ejemplo, hay que formar a menos empleados para aprovechar las capacidades de la nube). Esto, unido a una mayor flexibilidad, y a la tranquilidad de saber que los datos están en manos de proveedores de servicios expertos en la materia, hace que la oferta sea tentadora.

Proteger los datos en cloud

Sin embargo, es posible que aquellos que aún están contemplando su transformación digital no entiendan realmente las complejidades de la migración de datos a una plataforma cloud. A menudo, es un asunto complejo y costoso, e impone una serie de retos: la planificación de qué datos migrar, controlar el aumento de los gastos y disponer de los procesos y parámetros adecuados para garantizar que solo los usuarios autorizados puedan crear cargas de trabajo y acceder a ellas.

Hay muchas empresas que han optado por la nube híbrida —combinar recursos locales con el almacenamiento en cloud—, sobre todo aquellas que desean conservar sus datos integrados en sus servidores tradicionales, a la vez que aprovechan las ventajas de la nube.

Para priorizar la resiliencia en la copia de seguridad y la recuperación resulta clave adoptar una estrategia zero trust

Lo evidente es que la transición a los servicios cloud es inevitable. Sin embargo, igual que no existe una única estrategia cloud, tampoco hay un único escenario de protección. Aquí, el canal desempeña un papel clave, asesorando a las empresas sobre la mejor solución para sus necesidades específicas en función del volumen de datos, la prioridad de determinadas cargas de trabajo y el presupuesto disponible.

Es importante considerar los niveles de nube para la retención, la copia de seguridad como servicio (BaaS) y, en última instancia, la recuperación de desastres como servicio (DRaaS). Aquí es donde la nube híbrida brilla con luz propia.

Seguridad en la nube

Entre las ventajas de la nube híbrida podemos mencionar la flexibilidad, la escalabilidad y control, el soporte para el personal remoto, el control de costes y capacidades mejoradas de backup. Sin embargo, la protección de datos en la nube sigue siendo responsabilidad de la empresa (propietaria de los datos) y no del proveedor de servicios en la nube. Esto significa que, para los datos en la nube, hace falta una estrategia sólida de protección y recuperación de datos que siga el modelo de responsabilidad compartida.

Esto es particularmente importante. Según el citado informe, el 76% de los encuestados ha sufrido un ataque de ransomware en los últimos doce meses y la recuperación sigue siendo una de las principales preocupaciones, ya que solo el 13% afirma ser capaz de recobrarse con éxito tras una situación de desastre.

Zero trust

Precisamente, para priorizar la resiliencia en la copia de seguridad y la recuperación resulta clave adoptar una estrategia zero trust (cero confianza implícita): se impide la conexión de personas o dispositivos que no sean explícitamente necesarios. Al final, se trata de generar sistemas robustos que aseguren que toda la información crucial se almacene y se pueda restaurar eficientemente cuando sea necesario.

La adopción global de zero trust representa un cambio importante hacia un enfoque más proactivo frente a las amenazas emergentes. Con el aumento continuo de los ataques de ransomware y la complejidad de las nuevas tecnologías, veremos una mayor demanda de modelos de zero trust que ayuden a las compañías a prepararse para ciberataques inevitables. Soluciones como ZTDR de Veeam, que incorporan la resiliencia de los datos, se convertirán en el estándar para adoptar un enfoque integral de zero trust y evitar así interrupciones significativas en los negocios.

zero trustAdemás, el modelo de nube híbrida permite reforzar los arsenales de defensa de datos aplicando la regla de oro de las copias de seguridad 3-2-1-1-0: se almacenan tres copias de los datos en dos tipos de soportes diferentes, mientras una copia se mantiene fuera de las instalaciones en la nube y la otra se almacena sin conexión, air-gapped o inmutable. Por último, el cero se refiere a la ausencia de errores o fallos en la fase de recuperación mediante pruebas, lo que garantiza que todos los datos de la copia de seguridad se verifican exhaustivamente.

Independientemente de la plataforma que se decida utilizar, es necesario garantizar que los datos no se vean comprometidos y estén disponibles en todo momento.

En resumen, la infraestructura híbrida se presenta como una solución integral que busca equilibrar la seguridad, la eficiencia y la flexibilidad en la gestión de los datos.

Combinando lo mejor de los servidores físicos tradicionales con las innovaciones de la nube, las empresas pueden construir un entorno resiliente y adaptable. No obstante, para el desarrollo de una estrategia personalizada de protección de datos es fundamental cumplir con necesidades específicas y, además, contemplar tanto la seguridad como la recuperación en caso de desastre.

En última instancia, el éxito radica en una planificación meticulosa y en implementar prácticas sólidas y mejores para gestionar los datos.

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