Seguridad e identidad digital confiable

Marc Sabadí

La seguridad se ha convertido en un componente imprescindible para mantener la confianza de los usuarios en el entorno digital. La regulación, la automatización de procesos y la identidad digital se cuentan hoy entre los aspectos más destacados a la hora de establecer un ecosistema seguro, donde la inteligencia artificial (IA) es ya fundamental.

En lo inmediato, observamos cómo proliferan las soluciones que facilitan la autenticación de los usuarios sin poner en riesgo la seguridad. Según un estudio de IDC sobre la biometría y su papel en la satisfacción del cliente y la lucha contra el fraude, el 77% de los usuarios se sienten satisfechos por el hecho de utilizar la biometría en sus dispositivos móviles para poder identificarse sin interrupciones.

No se trata únicamente de combatir el fraude; la transformación llegará teniendo siempre como base una seguridad digital más humana y enfocada en la experiencia del usuario. La identidad digital ganará importancia en un mundo cada vez más digitalizado, donde la forma de validar la identidad continúa siendo un punto de fricción relevante.

Identidad digital soberana

En este aspecto, una de las tendencias más relevantes será la identidad digital autosoberana. En esencia, esta otorga a los usuarios el control de su información independientemente de terceros. Así el fraude y los riesgos se irán reduciendo a medida que mejore la privacidad.

El Reglamento eIDAS2 es un ejemplo de cómo los residentes en la Unión Europea pueden gestionar sus datos de identidad para poder compartirlos de forma segmentada con administraciones y empresas.

La identidad digital autosoberana otorga a los usuarios el control de su información

Las regulaciones dentro del marco europeo están tomando un camino más estricto para asegurar que la digitalización no comprometa ni los derechos de los usuarios ni la privacidad. Normativas como la Directiva NIS2, el Reglamento de Resiliencia Operativa Digital (DORA) y la Ley de IA de la UE serán claves en la agenda de cumplimiento a corto plazo.

En un contexto como el actual, las empresas que decidan invertir en soluciones que protejan la identidad de los usuarios sobresaldrán en un mercado en el que la demanda de este tipo de servicios aumenta de forma imparable.

El fraude y la IA

El fraude sigue siendo una de las mayores amenazas que pesan sobre el mundo digital, y si bien los medios para combatirlo han mejorado, el notable auge de la inteligencia artificial durante los últimos años no ha hecho sino dar nuevos motivos de preocupación.

Evitar el fraude digitalLa IA, sin duda, introduce desafíos tan graves como la suplantación de identidad y los deepfakes, que obligan a las empresas a dotarse de soluciones que detecten fraudes en tiempo real y fomenten la confianza mediante métodos de autenticación transparentes y seguros. Los datos del estudio del IDC evidencian que el 83% de las empresas ya han invertido en mejorar la tecnología y los procesos de autenticación.

Tan cierto como lo anterior es que sin la IA será imposible combatir esta explosión. Esta tecnología es la que permite detectar las estafas y anticiparse a ellas. Ayuda de este modo tanto a mitigar el fraude como a que el entorno digital sea más seguro y eficiente.

Uno de los grandes retos que nos quedan por delante será el de tratar de hacer que la seguridad deje de concebirse como un obstáculo y se transforme en una ventaja competitiva centrada en las personas. Las organizaciones que así lo entiendan fortalecerán sus relaciones con los usuarios y obtendrán una ventaja estratégica decisiva.

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