Desde hace años, Republic of Gamers (ROG), la división gaming de ASUS, se viene consolidando como un referente en el ámbito del hardware (portátiles, monitores, smartphones y tablets, elementos internos…) enfocado este sector. Con el objetivo de redefinir lo que se entiende por “jugar en cualquier lugar”, y después de algún intento anterior, la nueva ROG Xbox Ally llega en plenas navidades para enamorar a propios extraños. Esta consola portátil —o un PC adaptado a trabajar con una consola— ha sido desarrolla en colaboración con Xbox y ofrece justo lo que promete: enciéndela y juega. Eso sí, con Windows 11 como sistema operativo.

El mercado del gaming ha madurado, y también lo han hecho sus usuarios. Ha dejado de ser territorio exclusivo de los denominados hardcore gamerspro-gamers para convertirse en un espacio mucho más diverso y transversal. Hoy, el mundo del juego atrae a públicos que buscan experiencias interactivas, sociales o simplemente una forma distinta de entretenimiento y desconexión.

La nueva ROG Xbox Ally busca fusionar la potencia de un PC gaming con la ergonomía de una Xbox en formato portable

De hecho, más allá del atractivo de la cultura, este sector atrae también a personas de mediana edad (o más allá) que buscan relajarse en momentos de ocio o simplemente disfrutar de nuevos mundos narrativos, de la gamificación y del hardware multipropósito.

Pero este mercado también ha evolucionado. Se ha pasado de esa figura estática del gamer —que se representaba en habitaciones oscuras, desordenadas, con setups llenos de cables enredados, ventiladores ruidosos y luces RGB parpadeantes— al “en cualquier momento y lugar”. Ahí entran en juego dispositivos como los nuevos smartphones o tablets especializadas en este sector, o la nueva propuesta que nos trae ASUS: ROG Xbox Ally.

PC gaming o consola portátil

Básicamente, plantea una evolución muy interesante en el mercado de las consolas portátiles: un dispositivo híbrido —desarrollado por ASUS en colaboración con Microsoft— que busca fusionar la potencia de un PC gaming con la ergonomía de una Xbox en formato portable. Lanzada en octubre de este año, se ha presentado en dos formatos, la ROG Xbox Ally y su variante “X”, que ofrece un mejor equipamiento en ámbitos como la batería, la memoria RAM o la capacidad de almacenamiento.

En cualquier caso, la versión base que hemos probado —ROG Xbox Ally— cumple de sobra con las expectativas en cuanto a rendimiento y prestaciones. Su configuración, basada en un procesador AMD Ryzen Z2 A con 16 GB de memoria y una unidad de almacenamiento SSD de 512 GB, es capaz de ofrecer un acceso más que fluido al ecosistema completo de Xbox Game Pass, Steam, Epic Games y Battle.net; es decir a aquellas plataformas que se ejecutan en la plataforma Windows.

La versión base —ROG Xbox Ally— cumple de sobra con las expectativas en cuanto a rendimiento y prestaciones

Todo ello, hay que tenerlo muy en cuenta, en un dispositivo portátil, con un peso de tan solo 670 gramos y unas dimensiones compactas: básicamente, el tamaño ocupado por la pantalla —de 7”— y por los controles laterales. Es decir, algo que puedes llevar en la mochila cuando viajas, o tenerlo en el cajón (o encima de la mesa) para sacarlo en cualquier momento y disfrutar rápidamente de unos momentos de ocio.

Pensada para jugar

Uno de los aspectos más destacados de la ROG Xbox Ally es su comodidad de uso, y no podía ser de otro modo teniendo en cuenta que está pensada para sostenerla durante períodos de tiempo relativamente amplios. Los usuarios de Xbox encontrarán familiares sus empuñaduras laterales, que se adaptan de forma natural a la postura de las manos y ayudan a reducir la tensión durante su uso.

Lógicamente, la disposición de los controles sigue la línea clásica de Xbox, incorporando los típicos botones ABXY, thumbsticks y gatillos con un tacto agradable o una cruceta (D-pad) con elevado grado de sensibilidad. Todo ello se complementa con una serie de botones de función y acceso rápido, además de un par de accesos macro en la zona posterior y, lógicamente, el apoyo adicional que encontramos en la pantalla táctil IPS táctil de 7 pulgadas.

Otro aspecto interesante son los detalles de iluminación RGB que integra en los anillos LED de los sticks analógicos, siguiendo la estética que predomina en el mundo gaming, o la batería que instala (de 60 Wh en el modelo ROG Xbox Ally), que ofrece entre dos y cuatro horas de uso continuado, dependiendo de los requerimientos de potencia del juego en cuestión; y también del modo elegido (ya sea en local o en la nube). Una puntualización: en modo streaming (cloud gaming) se consiguen mejores ratios de autonomía.

Pantalla y altavoces

Pero, aparte de los controles o la autonomía, lo realmente importante de un dispositivo pensado para jugar es la potencia de su hardware o lo relativo a la pantalla y sistema de sonido integrado.

En cuanto al primero de estos aspectos, el hardware que integra (procesador AMD Ryzen Z2 A, 16 GB de RAM LPDDR5-6400 y un SSD de 512 GB) es más que capaz de manejar con fluidez la mayoría de los juegos del mercado, incluso aquellos que son especialmente demandantes en recursos, aunque es posible que haya que personalizar la configuración gráfica.

No viene a sustituir, sino a complementar y, aun así, su comportamiento en la mayoría de las situaciones ha sido más que convincente

Pero, de nuevo, hay que tener en cuenta que se trata de un dispositivo portátil, no de una torre gaming plagada de ventiladores y sistemas de refrigeración. No viene a sustituir, sino a complementar y, aun así, su comportamiento en la mayoría de las situaciones ha sido más que convincente. Realmente impacta el nivel de prestaciones que ofrece en un espacio tan compacto.

En cuanto a la pantalla, contaremos con un panel táctil IPS de 7” que muestra una resolución Full HD (1920 x 1080), formato 16:9, y una frecuencia de actualización de 120 Hz que, junto con FreeSync Premium para garantizar una experiencia fluida en las diferentes configuraciones.

El Tamaño es lo suficientemente compacto como para justificar el adjetivo de portátil, pero lo suficientemente grande como para jugar con comodidad. Aunque el panel no es OLED, la calidad de imagen que ofrece está a la altura, destacando su cobertura de color, el nivel de contraste equilibrado o su nivel de brillo (500 nits) que permite incluso utilizar la consola en exteriores manteniendo cierta comodidad.

En cualquier caso, tanto el brillo de la pantalla, como la calibración de la pantalla, el modo de iluminación o incluso el nivel de rendimiento son aspectos que se pueden configurar a través del software Armoury Crate.

Este conjunto se complementa muy bien con el conjunto de altavoces que integra que llaman la atención por la potencia y calidad del sonido que ofrecen, mejor que el de muchos portátiles y monitores que solemos analizar en esta sección. Ademas, cuenta con una entrada en la zona superior para facilita el uso de auriculares externos y disfrutar al máximo sin que suponga una molestia para los que están al lado.

Enciéndelo y juega

Aunque se trata de un PC con sistema operativo Windows 11 Home, la ROG Xbox Ally está pensada para disfrutar de experiencias gaming. Al encender el dispositivo se accede directamente a una interfaz estilo Xbox, aunque optimizada para controles de joystick y botones.

Desde esa barra superior se accede directamente a los juegos instalados en las diferentes plataformas, pero también a un apartado para configurar el sistema o ver las estadísticas, realizar capturas del juego en cuestión, contactar con amigos o, incluso, hacer uso de Gaming Copilot, un asistente de inteligencia artificial que actúa como un compañero de juego en tiempo real, ofreciendo consejos, guías, información sobre logros y recomendaciones de juegos.

Aunque se trata de un PC con Windows 11 Home, la ROG Xbox Ally está pensada para disfrutar de experiencias gaming

Pero también ofrece algunas funciones interesantes, fruto del Windows que se ejecuta por debajo. Por ejemplo, es posible mostrar las aplicaciones activas, y cambiar entre ellas o cerrarlas de forma sencilla, o pasar directamente al modo escritorio de Windows y usar la consola como un ordenador convencional.

Por otra parte, es importante destacar las posibilidades de configuración que aporta la herramienta Armoury Crate a la hora de ajustar los perfiles de rendimiento, establecer límites de velocidad de fotogramas, monitorizar en tiempo real información útil del sistema (temperatura, rendimiento de la CPU y la GPU o el consumo de la batería), o ajustar los perfiles de color de los anillos LED.

Conclusión

Es evidente que ASUS ha hecho un gran esfuerzo en esta nueva generación de consolas portátiles o PC compactos diseñados para jugar. Esta ROG Xbox Ally ofrece una experiencia de juego de primer nivel, respaldada por un hardware potente y una ergonomía destacable. Además, su naturaleza como PC con Windows 11 Home confiere a esa consola una versatilidad adicional, le permite instalar clientes de juegos de otras plataformas, como Steam o Epic, o incluso conectarlo a un monitor externo y utilizarlo como un PC normal, ejecutando una versión completa de Windows 11.

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