Cuando el destino es la búsqueda de la excelencia en todo lo que haces, en el camino sueles encontrarte, casi siempre, con la tecnología. Y no es una cuestión del tamaño de la empresa o del mercado en el que opere, sino más bien de la cultura interna de la organización, la de los directivos y también la de los empleados.
«Esto no nos va a cambiar la forma de hacer vino, pero sí va a mejorar la atención, el cuidado y el control para buscar la máxima calidad”.
Recientemente hemos visitado las Bodegas Familiares Matarromera, fundadas en 1988 por Carlos Moro, un empresario que, cuando se trata de esa búsqueda de la excelencia —y de aplicar la tecnología— habla casi siempre en primera persona. De hecho, en su momento dirigió dos centros de proceso de datos en este país y, a finales de la década de los ochenta, estuvo involucrado en el primer sistema experto de inteligencia para la Administración Pública (Ulises), que trataba de encajar los funcionarios idóneos para cada puesto de trabajo.

En palabras de Carlos Moro “A lo que aspira Matarromera es a hacer los mejores vinos. Para ello necesitamos un sistema de información que nos permita hacer las cosas con el mimo, el cuidado y la atención individualizada que requiere cada parcela y viñedo, cada tipo de vino, cada bodega y, luego, de cada cliente. Esto no nos va a cambiar la forma de hacer vino, pero sí va a mejorar la atención, el cuidado y el control para buscar la máxima calidad”.
En un sector tan tradicional y apegado a la tierra como es el vitivinícola, los directivos de este grupo empresarial familiar, del que dependen once bodegas pertenecientes a siete denominaciones de origen españolas, mostraron cómo se han apoyado en la tecnología (en la nube y la inteligencia artificial de Microsoft), y en su partner de referencia (Tipsa), para mejorar la eficiencia operativa y la calidad de sus productos, y facilitar la expansión a mercados internacionales.
La nube y Copilot
Este hito, la apuesta por una plataforma tecnológica en la nube como base para sus operaciones y por Copilot, es solo una parte del camino de innovación que ha venido recorriendo esta firma históricamente. De hecho, Matarromera se posiciona como toda una referencia cuando se habla en términos de trazabilidad, gestión eficiente y sostenible de los recursos o, incluso, de la optimización del proceso de vendimia, elaboración y crianza, integrando tecnologías de visión artificial, sensorética, automatización, drones…

Julio Pinto, director General de Bodegas Familiares Matarromera, nos recibió en Valbuena De Duero (Valladolid) para hablarnos de transformación digital en un modelo de negocio tan arraigado a la tierra como es el vitivinícola.
“Somos un conjunto de bodegas de tamaño medio que siempre buscamos la excelencia en la elaboración de vinos para competir a nivel mundial”.
La innovación, la excelencia y la sostenibilidad (social, económica y ambiental) son los tres ejes que marcan el desarrollo de este grupo familiar. De hecho, fueron los primeros en sacar al mercado un vino sin alcohol (WIN) o en calcular la huella de carbono en una botella de vino (20025), certificado en AENOR. “Aquí, en Castilla León, llevamos años midiendo la huella de carbono de alcance 3, llegando incluso hasta la propia distribución, hasta la botella”.
“Aquí, en Castilla León, llevamos años midiendo la huella de carbono de alcance 3, llegando incluso hasta la propia distribución, hasta la botella”
Pinto incidió mucho en ese carácter innovador de Matarromera, aunque siempre manteniendo el respecto por la tradición: “Aunque seguimos haciendo el vino como los monjes en el siglo XXII, todo está muy tecnificado, todo se controla y se analiza. Aunque realizamos la cata para decidir cuándo vendimiamos, en paralelo analizamos cerca de veinte parámetros relativos a la uva”.
Llevar todo a la nube
Desde 2007 Matarromera viene utilizando el vertical VinoTEC, desarrollado por Tipsa con tecnología Microsoft. Esto le ha permitido unificar los procesos de las diferentes bodegas del grupo, obtener información actualizada en tiempo real de todas las áreas de gestión y cumplir con los requisitos regulatorios de la industria vitivinícola.
Ahora todo se ha pasado a la nube y a Microsoft Business Central, incluyendo las soluciones integradas de Office 365
Ahora, según comenta el directivo, todo se ha pasado a la nube y a Microsoft Business Central, incluyendo las soluciones integradas de Office 365. Esto les ha obligado a salvar un reto, el de mejorar las infraestructuras de conexión teniendo en cuenta el entorno geográfico en el que se enmarca: la cuenca del río Duero.
El resultado: “Menos preocupaciones. Tenemos acceso a todo desde cualquier lugar y utilizando todo tipo de dispositivos. Es un proyecto de varios años. Estamos ya empezando la fase dos, lo que nos permite ya llegar hasta el campo, a integrar información proveniente de los sensores que tenemos instalados”.
Ahora todos los informes son dinámicos, y se generan a partir de datos provenientes de diferentes fuentes. Toda la gestión está absolutamente profesionalizada. “Hemos pasado de un entorno estático a uno dinámico, con datos en tiempo real, lo que se está traduciendo en una reducción de costes muy importante, especialmente en el área de TI: hemos tenido la última migración de nuestra vida, ahora son automáticas”.
Además, se están automatizando muchos procesos, reduciendo esfuerzos manuales como, por ejemplo, la integración con logística o el envío de documentación a las administraciones en un mundo, como el de vino, en el que existe mucha burocracia. “Para nosotros, la tecnología es un habilitante, lo importante es el proceso. Hacemos los mismos procesos, pero con la tecnología son más eficientes, más rápidos, más sencillos”.
En cuanto a la inteligencia artificial a través de Copilot, está todavía en sus inicios. En cualquier caso, le ven muchas posibilidades a la hora de generar un informe o una presentación, crear una ficha de marketing de producto… “Copilot sugiere ya un contenido, que luego, evidentemente, hay que matizar, pero también había que corregirlas antes, cuando las escribía desde cero el departamento de marketing”.
Compromiso con la pyme

David Hernández, director de Empresas de Microsoft Ibérica, destacó el foco que está haciendo el gigante de Redmon para la digitación y el crecimiento de la pequeña y mediana empresa en España.
“Las pymes son el corazón de la economía española y, cada vez más, su éxito depende de la adopción de tecnología para que sean más competitivas, más ágiles y resilientes aprovechando las ventajas de la nube, de la inteligencia artificial y del análisis de datos para transformar sus negocios”.
Las nuevas estructuras de datos han venido a democratizar el acceso a estas tecnologías a través del concepto de plataforma que defiende Microsoft, pero también subrayó el papel que juega el partner para que esos proyectos de transformación se traduzcan en nuevas oportunidades de negocio, nuevos mercados y clientes.
«Las pymes son el corazón de la economía española y, cada vez más, su éxito depende de la adopción de tecnología»
Hernández puso el proyecto de Matarromera como un ejemplo del camino que deben tomar estos procesos, basados en tres pilares principales. Primero, poniendo a las personas en el centro, con herramientas que les facilita el trabajo y les permite aprender, colaborar o innovar de una forma eficiente y desde cualquier lugar.
Además, han conseguido generar impacto rápidamente, con casos de uso muy específicos —y medibles— ligados al uso del cloud y de la inteligencia artificial. Como tercer aspecto, destacó el papel que ha jugado el partner, en este caso Tipsa, aportando ese equilibrio entre conocimiento del negocio y de la tecnología.
En este contexto, Hernández enmarcó este compromiso de Microsoft destacando las importantes inversiones que está realizando en España, con la apertura del centro de datos en Madrid —Spain Central— y el anuncio de uno adicional en Zaragoza, que será uno de los centros de datos de respaldo más grandes de la Unión Europea.
«La IA nos deja espacios para ser mucho más creativos. La pregunta es si tenemos los skills suficientes para ser exitosos en ese nuevo formato”.
“La región de Madrid se ha denominado región prioritaria, y eso tiene dos componentes muy interesantes. El primero es que va a disponer de todos los servicios de todas nuestras familias digitales y, además, con el mejor precio posible”.
Por último, puso también el foco en el concepto de plataforma que propone este fabricante, todo ello unido a las máximas garantías en todo lo relacionado con la seguridad y la privacidad de los datos, así como el cumplimiento. Pero también destacó el carácter transformador que está suponiendo el uso de la inteligencia artificial.
“Llevamos ya dos años trabajando con inteligencia artificial y, aunque son proyectos tecnológicos, son, sobre todo, proyectos de gestión del cambio. Vivimos en organizaciones que casi comunicaban más que creaban. Eso está cambiando y la IA nos deja espacios para ser mucho más creativos. La gran pregunta es si tenemos los skills suficientes para ser exitosos en ese nuevo formato”.
Al servicio del usuario

Por parte de Tipsa, tomó la palabra Andrés Sáenz Magdalena, que aterrizó en el proyecto realizado en Bodegas Familiares Matarromera esta propuesta de innovación y de transformación tecnológica en el sector vitivinícola. Este, sin duda, es un ámbito estratégico para esta consultora tecnológica especializada en aplicaciones empresariales.
Sáenz destacó algunos de los beneficios que han obtenido en estas bodegas a raíz del cambio de paradigma, como es la posibilidad de contar con operaciones y procesos conectados, hacer uso de un dato único y accesible a toda la organización, lógicamente en función de roles y permisos, o el cambio mindset interno para ver la tecnología como un servicio y no como un activo empresarial.
Además, compartió algunos casos de uso reales para mostrar algunos de estos beneficios de forma más concreta en ámbitos como la construcción de complejos cuadros de mando, personalizados para diferentes niveles y áreas de responsabilidad. Pero, además, uno de los objetivos es dar el poder al usuario para que pueda construir sus propios informes y modelos de visualización de una forma muy sencilla e intuitiva, conectando datos de la propia compañía con otros externos, por ejemplo, proveniente de fuentes oficiales.
Sáenz ejemplarizó el valor real que supone contar con Copilot integrado con todas estas herramientas en la nube
Lógicamente, también ejemplarizó el valor real que supone contar con Copilot integrado con todas estas herramientas en la nube. Se mostraron casos de uso en ámbitos como:
- Las posibilidades que ofrece la IA a la hora de automatizar la conciliación bancaria en el área de administración y finanzas.
- Preparar resúmenes de interacciones con clientes y sugerir próximas acciones teniendo en cuenta todos los parámetros que afectan a esa cuenta (descuentos, acuerdos previos, modelos de distribución…) y las políticas y modelos de comunicación que se emplean internamente.
- A la hora de manejar la enorme cantidad de información que se recoge en una vendimia (parcelas, maquinarias empleadas, rendimiento, calidades, pesos, agricultores, fechas de entrega), simplificar su explotación a través de tablas dinámicas y poder responder a preguntas realizas en lenguaje natural.
- Ayudar a las áreas de marketing a preparar las notas de cata, destacando los atributos del producto a partir de la información que viene dada por los expertos en enología de la bodega.


































